Crítica de Pitufos, una competente y divertida película de animación para grandes y chicos

Crítica de Pitufos, una nueva película de animación basada en los populares personajes de Peyo dirigida por Chris Miller y Matt Landon en base a un guión de Pam Brady. Estreno el 16 de julio.
Desde que el dibujante belga Peyo alumbrara a los pitufos, allá por 1958 como personajes secundarios en su serie de cómics Johan y Pirluit, han vivido oleadas de popularidad. Series de televisión, películas que mezclaban acción real y animación 3D, videojuegos y animación pura y dura, además de mucho merchandising... el periplo ha sido largo y la lista de adaptaciones, muy extensa.
Lo que se ha mantenido estable es su carácter mágico, su mundo colorista y entrañable y los villanos de cabecera: Gargamel y su gato Azrael. Últimamente, también su faceta musical secundaria, que viene a subrayar el carácter amistoso y simpático de los personajes.
Hace ya 8 años vimos el último largometraje en pantalla grande: Los pitufos y la aldea escondida, pero no era el punto y final de nuestros valientes suspiritos azules porque ahora vuelven a la carga en Pitufos (Smurfs), una cinta independiente de aquella que tiene su propia historia que contar.
En busca de una identidad propia
Si en La aldea escondida era Pitufina la que tenía una crisis de identidad por ser única en su género y haber sido creada por Gargamel como parte de un maquiavélico plan, careciendo por tanto de un propósito propio como el resto de sus compañeros, aquí ya la vemos muy segura de sí misma y afrontando el liderazgo del grupo cuando Papá Pitufo es raptado.
El artífice de su desaparición es, ni más ni menos, que un poderoso y enigmático mago llamado Razamel, el hermano de su archienemigo Gargamel. Él planea corromper a los pitufos reuniendo unos libros mágicos cuyo poder fue en su día salvaguardado por tres legendarios guardianes entre los cuales estaba el mismísimo Papá Pitufo.
Llegar hasta el mágico castillo de Razamel supondrá un verdadero reto para el grupo que no solo tendrá que pedir ayuda a desconocidas criaturas sino que además tendrá que moverse por el mundo real saltando de un rincón del globo a otro. Así, los veremos alucinar con la iluminación nocturna de la Torre Eiffel de París y saltar entre canguros en Australia, asombrados de "lo raro que es todo".
Por el camino tendrán que resolver sus propios problemas como el de Sin Nombre, que no ha conseguido aún descubrir cuál es la habilidad que le permitirá adquirir una personalidad propia como la de Fortachón, Vanidoso, Filósofo o Gruñón y está tremendamente agobiado por ello.
Se une así una empresa coral (la de salvar a Papá Pitufo y el mundo entero de la maldad) con una misión personal más concreta como es encontrar un propósito en la vida, una razón de ser y por tanto caminar sobre las huellas de Pitufina que en su día tuvo también que encontrar su propio camino.

Con estos mimbres queda claro que los valores que enarbola la película son muy claros: el poder de la amistad, la paciencia para descubrirse a uno mismo, lo necesario que es pedir ayuda cuando se necesita y todo ello empaquetado con mucho sentido del humor, apto para todos los públicos.
En un determinado momento (el más descacharrante de la película), los personajes se meten en distintas dimensiones en las cuales cambia la forma de animación: pasan de la animación 2D, a stop-motion, anime o palotes y el resultado es muy gracioso. No es la primera vez que lo vemos, Homer ya hizo sus pinitos en plasti y en 3D sin ir más lejos, pero es un buen punto.
Y es que detrás de Pitufos están Chris Miller (El gato con botas) y Matt Landon, que se encargó del montaje de Espías con disfraz. Ambos se coordinan para entregar una película que quizás no es la más cuqui en lo que se refiere al plano estético, pero que juega mucho con el espectador y le saca unas cuantas carcajadas saliendo del área de confort de lo esperable.
La baza de la originalidad refresca la trama y la hace discurrir por nuevos caminos consiguiendo así también el beneplácito del público adulto. Eso sí, los más pequeños necesitarán un manual de instrucciones para armar el argumento.
Por lo demás, el doblaje original incluye las voces de Rihanna, Nick Offerman o Natasha Lyonne mientras que en castellano escucharéis a Rigoberta Bandini y Florentino Fernández, asiduo al doblaje de películas infantiles y a quien hemos escuchado por ejemplo como Po en la saga Kung-Fu Panda o como Gru en la saga de Mi villano favorito. Ambos pitufan bien y se desempeñan con soltura.
Como anécdota, una escena postcréditos deja la puerta abierta a una posible secuela. Veremos si el público queda satisfecho y se materializa. Por la parte que nos toca, tienen luz verde si apuestan por la misma línea.
Valoración
Nota 70
A pesar del largo recorrido que tienen estos pequeños personajes azules, aún tienen la capacidad de sorprender gracias a una historia fresca y divertida apta para todos los públicos.
Lo mejor
Lo loca e imaginativa que es, sobre todo cuando mezcla distintos estilos de animación y se vuelve completamente loca.
Lo peor
Puede que los más peques necesiten una conversación posterior para comprender la trama, que es algo compleja.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
