¿A quién te llevarías a una isla desierta?
Análisis

Crítica de la película de Netflix ¿A quién te llevarías a una isla desierta?

Por Raquel Hernández Luján

¿A quién te llevarías a una isla desierta? es una película dirigida por Jota Linares (Animales sin collar) y protagonizada por María Pedraza, Andrea Ros, Pol Monen y Jaime Lorente disponible a partir del 12 de abril de 2019 en Netflix.

¿A quién te llevarías a una isla desierta? es una película que parte del desencanto y que, por tanto, traslada bien esa sensación. El guión de la película lo escribieron el director Jota Linares y Paco Anaya durante la crisis y, ante la imposibilidad de materializarlo en forma de película, fue adaptado a obra de teatro, consolidándose como un éxito en el "circuito off" con la sala Garaje Lumière a la cabeza.

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Luego pasaría por la Sala Triángulo, Nave 73 y la sala Off del Teatro Lara e iría convirtiéndose en un buen escaparate de actores que han ido triunfando en la pequeña pantalla (valga como ejemplo Maggie Civantos, que fue fichada para Vis a vis mientras daba vida a Celeste en esta obra).

El paso del tiempo ha hecho viable su traslación a la inversa: del teatro al cine, conservando todo su espíritu de drama generacional en el que los personajes se ven obligados a quemar etapas y enfrentarse a las personas en las que las circunstancias les han convertido, muy a su pesar de sus aspiraciones y sueños (puede que os traiga a la cabeza la genial obra de Ana Diosdado Los ochenta son nuestros, cambiando como es lógico el marco temporal).

La película ¿A quién te llevarías a una isla desierta? nos presenta a dos parejas de amigos que han convivido en el mismo piso de Madrid durante ocho años, pero se avecinan fuertes cambios en sus vidas. Marcos es estudiante de medicina y está a punto de trasladarse a Oviedo a hacer el MIR. Marta es su novia, una bailarina dispuesta a aparcar su carrera para seguirle ejerciendo como profesora de danza clásica allá donde él vaya. Su mejor amiga es Celeste, una actriz con escaso talento y menos suerte que no consigue alcanzar sus metas laborales y, finalmente, Eze es su pareja, un aspirante a director de cine que obtiene una beca para estudiar en Londres.

La víspera de la partida de Marcos, con el equipaje a medio hacer y un batiburrillo emocional importante, los cuatro salen de fiesta con la idea de recordar sus mejores momentos juntos pero, cuando de forma inesperada Celeste les hace la dichosa pregunta que da título a la película, se abre "el cajón de mierda" y todos los secretos, frustraciones y traiciones personales que han estado ocultando salen a la luz dinamitando cualquier posibilidad de arreglar las cosas entre ellos.

¿A quién te llevarías a una isla desierta?

A nivel de lenguaje, ¿qué ofrece el cine que no puede darte el teatro? La posibilidad de ampliar el espacio y de cerrar el plano. Respecto a lo primero, la historia no da pie a demasiadas expansiones: es una historia muy reducida, con apenas unas cuantas localizaciones: el piso, la escalera, la azotea y el bar y no necesita nada más. Incluso puede llegar a sobrar: da la sensación de que el prólogo de la historia se amplía innecesariamente introduciendo a un quinto personaje que poco aporta y que hace que la película no llegue a "la chicha" hasta que han transcurrido 45 minutos algo tediosos (y morbosos).

En cuanto al manejo del tamaño del plano se refiere, esta película de Netflix solo se utiliza para acentuar los momentos de mayor tensión y Linares peca de abusar de los primeros y primerísimos primeros planos de los rostros. El espectador no necesita ver los ojos rojos y lágrimas brotando para saber que el personaje está sufriendo: es demasiado obvio e innecesario recalcar por esos medios los estados psicológicos.

¿A quién te llevarías a una isla desierta?

Hay buenas ideas y buenas intenciones en ¿A quién te llevarías a una isla desierta? que no eclosionan hasta el final de la película. Es fácil tomar cierto cariño a los personajes y a sus problemas porque algunos de ellos son comunes a una gran mayoría; otros, más íntimos, son más sorprendentes y están peor plasmados en la película de lo que estaban en la obra de teatro.

Con apenas solo cuatro personajes principales (tres, si nos apuráis, son los pilares fundamentales de la cinta), el casting era importantísimo y tiene un problema con la elección de Pol Monen (Tu hijo) para el rol de Eze dado que, si bien da la talla por fisognomía, no convence cuando dice sus frases ni resulta para nada creíble. Un verdadero problema cuando tiene delante a Jaime Lorente (La casa de papel) o a Andrea Ros (Las leyes de la termodinámica), muchísimo más solventes. Ojo, que los más atentos encontrarán detalles muy bonitos como los cameos de algunos actores que pasaron por las tablas de los escenarios como: Juan Blanco, Celia de la Cruz, Nico Romero, Abril Zamora o Beatriz Arjona, cuyo personaje se llama Maggie como guiño a Civantos. O la propia inclusión de la sala de teatro en la que se representó por primera vez.

En resumen, es muy probable que esta cinta la disfruten y entiendan mejor quienes conocieron la obra de teatro, pero también verán claro que ésta era superior a la película (y puede que su canal ideal de explotación). En cualquier caso, es importante que una plataforma como Netflix apueste por este tipo de talento y ayude a visualizarlo: es evidente que llegará así a un público mucho más amplio.

Valoración

Tarda demasiado en entrar en situación... cuando por fin lo hace traslada un drama doble: la ruptura de un grupo de amigos por una parte y un desencanto generacional importante. Muy justa de medios, se nota muchísimo su concepción teatral.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

El espíritu del proyecto (dar oportunidades a quien no las tuvo) y que se vea rinda homenaje al primer teatro y a los actores de la obra.

Lo peor

Mientras que Jaime Lorente y Andrea Ros defienden sus papeles con fiereza, Pol Monen no convence en absoluto. Tiene un preámbulo de 45 minutos inerte.