El rey proscrito
Análisis

Crítica de El rey proscrito, película disponible en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de El rey proscrito (Outlaw King), película disponible en Netflix desde el 9 de noviembre. Dirigida por David Mackenzie y protagonizada por Chris Pine, Aaron Taylor-Johnson y Billy Howle entre otros

¿Te apasionan las cruentas batallas de Juego de tronos? ¿Disfrutas de buenas recreaciones históricas y te gusta que sean rigurosas en lo que a las contiendas se refiere? ¿Eres aficionado a los programas que muestran las formas de lucha medievales con recreaciones de sus tácticas, armas y escudos? Si la respuesta es afirmativa, la película El rey proscrito (Outlaw King) te va a encantar.

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Es una película que cuenta con un diseño de producción alucinante y que además tiene dos inmensas fortalezas: una fotografía exquisita y unas localizaciones de ensueño, esenciales para la historia que se nos narra. Escocia queda así retratada con verdadero amor: Talisker, Glencoe o los castillos de Craigmillar, Doune y Linlithgow, forman parte de los lugares en los que se desarrolla la acción y el veterano director de foto Barry Ackroyd, que tiene a las espaldas películas como Jason Bourne, Diré tu nombre o La gran apuesta, por hablar solo de las más recientes, se recrea en esos paisajes de ensueño.

La empresa es muy ambiciosa, y David Mackenzie (Comanchería) no escatima recursos a la hora de mostrarnos de la forma más verosímil posible cómo vivían y se relacionaban escoceses e ingleses y sobre todo cómo se comportaban en el campo de batalla: sus códigos de caballería y su "guerra sucia" cuando se abandonaban las formalidades.

El rey proscrito nos traslada a la Escocia del 1296 para presentarnos a Robert The Bruce en el momento de su rendición ante Eduardo I, después de años de batallas. Sin embargo, una vez su padre ha muerto, se producen nuevas revueltas por la muerte de William Wallace, capturado y desmembrado en 1305.

Bruce se casaría en segundas nupcias con Isabel de Burgh, hija de Richard de Burgh, II Conde de Ulster después de que su primera esposa falleciera dando a luz a su hija Marjorie. Robert decide liderar a las (escasas) tropas escocesas para repeler al ejército inglés ocupante, muchísimo más numeroso y mejor equipado, pero también desconocedor de la orografía y de la fuerza de voluntad de sus opositores. Tras exiliarse una vez coronado por su pueblo. escogería regresar para recuperar sus tierras, castillo a castillo, hasta enfrentarse a sus enemigos en la famosa batalla de de la colina de Loudoun en 1307, que marcaría un antes y un después en la contienda.

En El rey proscrito vemos, por tanto, un periodo de unos once años a lo largo de los cuales los movimientos políticos se suceden con relativa velocidad y en los que abundan las traiciones, los asesinatos y las represalias. No obstante y por fortuna, no se trata de una película morbosa ni en exceso sangrienta, más allá de lo que atañe a momentos puntuales en los que está plenamente justificada.

Mackenzie adopta un punto de vista bastante curioso, de hecho: tenemos casi siempre en plano al propio Bruce, que va a adaptándose a los cambios con el afán final de recuperar sus tierras, pero también fabulosas vistas de pájaro y largos travellings aéreos que cobran especial relevancia en una confrontación al borde de una orilla cuando los escoceses tratan de un cotingente tropas inglesas.

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Hay algunos encuadres que os van a traer a la cabeza la serie Vikingos, como ese momento en el que Bruce viaja en un barco "apaleado" y su mirada casi se cruza con la del espectador. Y la influencia seriéfila no acaba ahí: no solo el actor que dio vida a Stannis Baratheon en Juego de tronos, Stephen Dillane, da vida a Eduardo I, sino que el equipo y los dobles de la serie fueron utilizados para las secuencias bélicas de la película.

Por supuesto, esta película de Netflix se toma sus licencias históricas y estéticas, pero son bastante comprensibles y aceptables y se alejan del tono espectacular de Braveheart con hay quien se empeña en compararla. Ni en su tono ni en forma se parecen en absoluto, pero es que no hay pretensión de que así sea. No hay grandes arengas antes de los lances y no hay en sí un llamamiento a la libertad general, sino un retrato de cómo y por qué cada cual tenía sus motivos para luchar: conseguir poder, anexionarse territorio, hacer trascender el apellido y conservar el honor...

A las interpretaciones, sin embargo, si que les falta algo de pasión en algunos momentos (sobre todo al propio Chris Pine, que a pesar de hacer un buen trabajo, nunca se desborda como sí lo hace un irreconocible Aaron Taylor Johnson).

A pesar de lo absorbente de la historia y de su impresionante factura técnica, lo que ha generado más revuelo es algo tan anecdótico e insignificante como un desnudo frontal del protagonista. Es algo completamente nimio: se le ve saliendo del agua cuando toma un baño y sí, se le ve, de lejos, el pene (que a día de hoy esto haya rellenado tantas noticias es para hacérnoslo mirar). Ni siquiera lo comentaríamos si no fuera porque el propio actor se ha mostrado muy molesto cuando ha sido preguntado por este asunto pero, sobre todo, porque incide en esa visión "naturalista" de toda la narración. 

Por cierto: el año que viene, ya en 2019, se estrenará Robert the Bruce, una película dirigida por Richard Gray centrada en esta figura que será una secuela de Braveheart con Angus Macfadyen retomando el rol de Robert. Y en su día, se habló de que El rey proscrito podría ser el comienzo de una trilogía en la que nos contaría todo su periplo vital incluyendo eso que los créditos finales etiquetan como "otra historia" que tiene que ver con las uniones de escoceses e ingleses por medio de la política del matrimonio. 

Valoración

Bien documentada, dirigida e interpretada, esta película histórica hará las delicias de los amantes del género gracias a una narración ágil y una historia emocionante.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Las multitudinarias batallas, los larguísimos planos secuencia y la utilización de dos elementos fundamentales: las localizaciones y el color.

Lo peor

Que se compare indefectiblemente con Braveheart. A veces los hechos se atropellan un poco, restándole claridad a ciertos enfrentamientos.

Y además