La seducción
Análisis

Crítica de La seducción, con Nicole Kidman y Colin Farrell

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de La seducción, la nueva película de Sofia Coppola protagonizada por Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning, Oona Laurence y Colin Firth. En cines a partir del 18 de agosto.

Sofia Coppola ha optado por edulcorar bastante la obra original de El seductor. Tras arrancar de forma brillante creando una atmósfera de cuento de hadas y desligarse en buena medida del tono de su predecesora, intenta radiografiar las relaciones entre hombres y mujeres con escaso acierto.

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Un casting fuera de tono y un montaje desastroso hacen que sea una película que carece de carácter y sangre suficientes como para trasladarnos la brutalidad del ser humano, la fragilidad de los usos sociales entre sexos y, sobre todo, la seducción que da título a la película: ese ritual de coqueteo, ese baile sinuoso de conquista en el que vaga en el aire la promesa de un beso o del roce de la piel del ser amado. 

En La seducción un soldado confederado es herido de gravedad durante la guerra civil estadounidense. Tras ser encontrado por una joven, es acogido y protegido en la escuela femenina en la que ella estudia. Allí, en un entorno completamente femenino, se recuperará mientras acaba con la tranquilidad del lugar, pues despertará un variado abanico de sentimientos entre ellas.

Tras un terrible accidente, su situación se complicará todavía más y terminará cambiando su actitud hacia el grupo de mujeres que antes se presentaba ante él casi como un grupo de ángeles salvadores.

Mucho mejor cuando insinúa que cuando se hunde en el fango, Sofia Coppola no consigue mostrar su talento en esta película que naufraga en el momento en el que se materializan las miradas y la película adquiere algo de fisicidad. 

Su gran acierto es la atmósfera inicial que se consigue sobre todo gracias a las localizaciones de rodaje, las caracterizaciones y la paleta de colores de la fotografía que tiende a los tonos pastel y enfatiza aún más esa suavidad de la propuesta. No solo es casi una antítesis de la de Siegel sino que languidece en su propia incapacidad de hacernos creíbles las relaciones entre los personajes.

La seducción

En cuanto al reparto son Kirsten Dunst y Oona Laurence las dos intérpretes que consiguen ser más sólidas en sus interpretaciones. Nicole Kidman y Elle Fanning resultan tan excesivas como endeble Colin Farrell ya que su personaje carece del erotismo que se le presupone. Deberíamos tener la sensación de ver cómo se mete un lobo en un gallinero y parece justo lo contrario: que es él quien se ha metido donde no debía. La dialéctica entre lo femenino y lo masculino llevado al extremo en un momento de crisis tal como puede ser una guerra queda muy difuminado como la idea en sí que sirve de base a la película.

La seducción es demasiado pulcra, demasiado contenida, demasiado políticamente correcta, la película no consigue nunca (ni siquiera en la única escena subida de tono que tiene) ponernos los pelos de punta, sentir que hay algo de verdad en lo narrado. Y aquí el montaje tiene la culpa: directamente los planos no casan, hay fallos de raccord imperdonables en una película con tantas pretensiones artísticas e incluso la ubicación de los personajes es a veces confusa. Esto te saca de la historia.

La seducción

Le falta garra, víscera y hasta textura a la imagen de La seducción que arranca como un cuento gótico y poco a poco va desinflándose incapaz de alcanzar a su predecesora ni en intensidad dramática, ni en puesta en escena, ni mucho menos en perversión. Quizás sea más disfrutable para quienes no conozcan la primera, aunque igualmente les dejará una impresión muy tibia.

Valoración

Lánguida revisitación de El seductor, la cinta de Siegel del 71 basada a su vez en la novela de Thomas Cullinan. Tras un hipnótico comienzo va perdiendo fuerza a medida que se desarrollan las relaciones personales entre los personajes.

Hobby

57

Regular

Lo mejor

El aire de cuento de hadas del comienzo que pronto se va diluyendo. La película nunca encuentra el tono: si es un remake ni se desmarca del todo.

Lo peor

Salvando a Kirsten Dunst y Oona Laurence todos parecen sobrepasados por sus personajes, demasiado volubles en sus afectos. El montaje es desastroso.

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