Siberia
Análisis

Crítica de Siberia, el thriller protagonizado por Keanu Reeves

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Siberia, el thriller de tintes románticos dirigido por Matthew Ross y protagonizado por los actores Keanu Reeves, Ana Ularu y Pasha D. Lychnikoff. En cines a partir del viernes 20 de julio de 2018.

Si vuestro cerebro hace la operación Keanu Reeves + thriller = algo similar a John Wick, estaréis cometiendo un error que os llevará sentiros muy defraudados con la película Siberia. Ni es una película de acción, ni tiene el tono de la saga y por desgracia tampoco demasiado cuerpo por sí misma.

No es que al metraje le falte algo de músculo para estar a la altura, es que la historia es tan endeble y poco creíble (además de tediosa y desagradable) que es diíficil encontrarle el encanto. A pesar de alcanzar una duración de 104 minutos, se hace pesada desde el arranque de modo tal que cuesta vencerle la batalla al sopor.

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Siberia arranca presentándonos a Lucas Hill (Keanu Reaves): un traficante de diamantes de origen norteamericano que va tras la pista de su contacto ruso Pyotr. Él es quien ha servido de intermediario con un peligroso mafioso local llamado Volkov (Pasha D. Lychnikoff) que está interesado en una remesa de gemas azuladas. Lucas se la apaña para encontrar un diamante real que sirve de muestra y le permite ganar tiempo, pero no tiene en su poder la docena requerida, solo unas buenas imitaciones.

Será entonces cuando se dirija a Siberia para encontrarlo y recuperar sus diamantes, para así tratar de completar la transacción y sacarse de encima a Volkov. Durante su búsqueda, conocerá a Katya (Ana Ularu), la dueña de una destartalada cafetería de la que se enamorará perdidamente y le añadirá aún más dificultades a la operación.

Hay una regla importante en el cine que la película Siberia se salta a la torera: todo lo que se muestre debe ser importante. Incluso si al final descubres que ha sido una treta para distraerte como espectador, la trama real debe compensarte por haberte tenido premeditadamente pensando en otra cosa. Cuando termina esta película y se encienden las luces de la sala, te das cuenta de que has invertido tiempo en ver algo que no te ha llevado a ninguna parte. Las únicas emociones que despierta son las de perplejidad ante el cierre más anticlimático que se puede uno imaginar.

El responsable de este desatinado guión es Scott B. Smith, que lo escribe a partir de una historia de Stephen Hamel, productor de la película y socio de Keanu Reeves en la empresa Company Films. Como decíamos, tiene varios problemas fundamentales: que no se centra en la historia de los diamantes, que es a todas luces la que tiene algo de interés, y que le añade una inconexa "historia de amor" que parece tan solo una excusa para añadir escenas de sexo gratuitas y hasta repulsivas (el hermanamiento a la rusa es de traca).

No ayuda tampoco la falta de expresividad facial de un Keanu Reeves, que parece tan helado como las localizaciones de rodaje: tenemos a un digno heredero de Chuck Norris, capaz de tener exactamente la misma cara llegando al clímax sexual, matando a un tipo, borracho después de hartarse de vodka o descubriendo que sus diamantes falsos no pasarán el test de Volkov. Ya sabíamos que Reeves no era el actor 360, pero algo más de garbo no le vendría mal. Da la sensación de que si lo pinchas, no sangra. Es más, podría tener su propio escaparate en el Museo de Cera.

Para más inri, las relaciones entre los personajes nunca llegan a comprenderse o desarrollarse de manera satisfactoria: ni la amante rusa medio masoquista, ni la esposa traicionada, ni el mafioso guarrete, ni mucho menos el famoso Pyotr al que da vida un actor que se mueve cuando se supone que está muerto. No hay impacto emocional, no hay trama que te permita empatizar con los personajes y la puesta en escena es bastante modesta. 

En fin, Siberia es un verdadero despropósito al que le faltan muchos ingredientes para funcionar medianamente bien, pero hay que tener muy claro que su principal defecto son unos cimientos defectuosos: construir una buena película (o una, al menos, aceptable) desde un guión tan torpe, se antoja una tarea imposible. En su lugar tenemos una cinta átona, plana, sin discurso. No cumple ni como pasatiempo.

Valoración

Átona, sin ritmo y soporífera: el thriller de tintes supuestamente románticos Siberia tiene el corazón helado y no invita al espectador a empatizar con sus personajes.

Hobby

35

Malo

Lo mejor

Solo se puede rescatar la banda sonora de Danny Bensi y Saunder Jurriaans, aunque por desgracia no está al servicio de una buena historia.

Lo peor

Prácticamente todo lo demás: la historia es floja, aburrida y desagradable sin necesidad. No tiene un mensaje claro y las interpretaciones son planas.

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