Crítica de La sospecha de Sofía: el thriller de Paloma Sánchez-Garnica salta al cine de la mano de Imanol Uribe

Universal Pictures

Crítica de La sospecha de Sofía, el thriller inspirado en la novela de Paloma Sánchez-Garnica dirigido por Imanol Uribe con Álex González y Aura Garrido como protagonistas. Estreno el 3 de octubre.

¿Hay ganas de un thriller de espías clásico con todos los elementos identitarios del género? Si es así, la respuesta la tendréis en cines este viernes con el estreno de La sospecha de Sofía que traslada a la pantalla la novela de Paloma Sánchez-Garnica del mismo título contando con dos protagonistas de excepción, como son Álex González (Operación Marea Negra) y Aura Garrido (Daniela Forever).

Se trata de una película muy sólida en todo lo que concierne al diseño de producción y a la dirección artística, esencial para poner en pie una historia que se desarrolla en los años 60, en plena Guerra Fría, y tiene tentáculos no solo en Madrid sino también en la dividida Berlín con todo lo que conlleva.

Imanol Uribe firma un trabajo muy digno que destaca por la visión humana de los personajes quienes, a pesar de jugar a dos bandas y tener "líos de espías", evita espectacularizar su registro y recrearse en la acción para centrarse en los dilemas morales y precio personal a pagar por estar en una partida amañada desde el comienzo en la que sabemos que va a haber un perdedor.

Juego de espejos

La vida del matrimonio compuesto por Sofía y Daniel discurre con la típica normalidad de cualquier pareja en la España franquista a cuyo molde han acomodado su existencia. Pero no sospechan que está a punto de sufrir un duro revés que va a poner su convivencia en un hiato.

Daniel recibe una invitación para conocer a su madre biológica, que reside en la zona oriental de Berlín. A pesar de sus dudas iniciales, le puede la curiosidad y acude a la cita que en realidad forma parte de un retorcido plan de la KGB para establecer su centro operativo en Madrid.

Sin que él haya llegado ni a intuirlo, su hermano gemelo Klaus lleva semanas espiándolo con la intención de usurpar su identidad y aprovechar su posición en el ministerio para pasar información.

A partir de este momento, Sofía empezará a tener una serie de sospechas sobre la conducta y la forma de desenvolverse de su marido, ligeramente diferente a como era antes. En ciertos aspectos los cambios son bienvenidos porque parece menos envarado y es más comprensivo hacia ella e incluso más cariñoso con su hija, pero una creciente desconfianza se adueña de ella.

Al principio cree que Daniel tiene una relación extramarital y experimenta unos brutales celos hacia su secretaria, desde cuyo domicilio particular hace llamadas comprometedoras pero después comprenderá que la verdad es mucho más dura y que el hombre con el que convive no es el realidad su marido.

Si la ambientación y la elección del reparto es importante para La sospecha de Sofía, no lo es menos la banda sonora que corre a cargo de la alemana Martina Eisenreich. Cada pasaje emocional está bien envuelto en notas que acentúan las sensaciones del espectador, que realiza este viaje intrigante a menudo con verdadero temor por los personajes.

Por desgracia, algunos momentos resultan inverosímiles, algo que la película hereda de la novela, porque se toma sus licencias en varias ocasiones. Incluso poco antes del desenlace da la sensación de que quedan cabos sueltos y que algunos personajes no terminan de completar su arco argumental.

No es un mal menor, porque la película no termina de saciar la curiosidad de los espectadores y genera dudas, pero también es cierto que el resto de las virtudes de La sospecha de Sofía hacen que sea fácil perdonar y disfrutar de una película que, sin ser redonda, cumple con las expectativas gracias a su elegancia y sensibilidad.

Es especialmente complicado el reto de Álex González por el hecho de interpretar dos personajes (que a veces incluso interaccionan de tú a tú), pero sobre todo por la importancia de hacer un trabajo muy técnico en lo que se refiere a caracterización y gestualidad.

En realidad, que Aura Garrido le de la réplica es perfecto porque ambos son grandes profesionales a la altura de las circunstancias que saben mostrar la evolución de sus personajes y los dotan de tridimensionalidad incluso cuando toman decisiones que pueden extrañar al espectador.

Al final, estamos ante un relato de la vieja escuela que se circunscribe a los códigos del cine de espías más creíble, en línea con La vida de los otros, que cuentan sobre todo cómo un sistema cruel, inhumano y egoísta acaba engullendo a los individuos y despojándolos de una parte de su identidad.

Valoración

Nota 68

La película expele el aroma de los thrillers clásicos y exhibe músculo en apartados como la dirección artística o el diseño de vestuario. En líneas generales es una narración contenida con personajes al límite que mantiene el interés.

Lo mejor

La ambientación, las interpretaciones y la elegancia de la puesta en escena y el guión, 

Lo peor

Hereda algunos problemas de la novela como el salto de fe que tiene que hacer el espectador para creerse ciertas cosas.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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