Crítica de Strange Darling, el rebuscado thriller de terror que deslumbró a Stephen King

Crítica de Strange Darling, un rebuscado thriller de terror independiente escrito y dirigido por JT Moliner protagonizado por Willa Fitgerald y Kyle Gallner. Estreno el 11 de octubre.
Hay películas sobre las que es mejor saber lo mínimo posible. Ésta es una de ellas, razón por la cual escribir un texto sobre el tema es harto complicado. Vamos a tratar de hacerlo sin desvelar ninguna información susceptible de enturbiar la experiencia de visionado.
Lo primero y más importante que hay que decir sobre Strange Darling es que es una producción independiente, en la que director y guionista confluyen en una misma persona, JT Moliner, que por tanto es principal responsable de la historia y de todas las decisiones cruciales de su creación. Se trata de su segundo largo tras Ángeles y forajidos (2016).
Suya es la inspiración en un hecho real, suya la idea de retorcer la historia fragmentándola en capítulos que le muestra al espectador de forma desordenada para jugar con sus expectativas y suya la dirección de dos actores principales sobresalientes que se dejan el alma y la vida en un enfrentamiento colosal.
Ellos son Willa Fitzgerald (La caída de la casa Usher, Reacher) y Kylle Gallner (Scream, Smile) que dan vida a dos personajes a los que solo conocemos por sus sobrenombres. Va a ser labor del espectador recomponer el puzle y asignarles los roles en su relación.
Como artefacto narrativo, la película es muy interesante, al punto de haber llamado la atención de Stephen King, pero también es cierto que resulta tramposilla y que, una vez desvelado el principal giro de guión, pierde mucho interés.
Víctima y psicópata
Strange Darling nos presenta a una mujer y un hombre que se conocen una noche. Aunque ambos dicen no tener relaciones esporádicas con desconocidos, pronto su mutua atracción y un prolongado tonteo les lleva a recalar en un motel en el que pasar la noche juntos.
Sin embargo, el juego de la seducción es complejo; acuerdan asumir roles ficticios en busca de excitación y emociones fuertes, pero no es fácil saber dónde empieza el juego y termina la agresión.
Solo sabemos las cosas se enrarecerán hasta derivar en una desaforada persecución a vida o muerte. ¿Quien es él? ¿Quién es ella? ¿Cuál es la naturaleza del conflicto que ha estallado entre ellos?
Lo realmente interesante de Strange Darling no es tanto la historia en sí, susceptible de agotarse muy rápido de haber sido abordada de manera convencional, sino la forma que adopta. Es lo que permite estirar algo más el misterio y por tanto favorecer que el público no se aburra en la sala de cine y mantenga la atención centrada en lo que va a suceder a continuación.
Ayuda, y mucho, a cautivar la mirada de la audiencia, que los dos intérpretes principales tengan una increíble química en pantalla y que se entreguen a sus respectivos roles.
Por lo demás, Moliner sabe cómo colocar la cámara para adelantarle información al espectador y escamoteársela a los personajes, activando los resortes de la intriga. Además se ha tomado la molestia de rodar en 35 mm. para sacarle partido al grano de la película y a la profundidad de campo... una decisión muy acertada.

Uno de los capítulos podría entrar en el terreno del thriller erótico, aunque no deja de ser una excusa, un McGuffin, con el que poner en duda lo que creemos saber de estas dos personas, que juegan a gato y el ratón hasta pasar a mayores.
Pero puede que lo que más defina la película sea su fabulosa banda sonora y la elección cromática de sacarle partido a un rojo intenso en buena parte de los 97 minutos de metraje. Es una fijación que tiene su justificación argumental y que le da carácter e identidad propia a la cinta.
Puede que Strange Darling no pase a la posteridad, pero desde luego acierta en aspectos formales bien curiosos y tiene elementos atractivos que sobresalen del conjunto.
Valoración
Nota 65
Ojalá el contenido de Strange Darling estuviera a la altura del artificio del guión y de las interpretaciones principales: como producción independiente se agradece el arrojo y la originalidad pero se echa en falta más enjundia.
Lo mejor
El pulso entre Willa Fitgerald y Kyle Gallner. La forma que adopta, con capítulos desordenados que permiten salvaguardar algunas sorpresas.
Lo peor
Después del gran giro de guión, no hay mucho a lo que agarrarse.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
