Crítica de Los Súper Elfkins: animación europea de calidad

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Crítica de Los Súper Elfkins, la película de animación alemana dirigida por Ute von Münchow-Pohl que supone la secuela de Los Elfkins (2020).
Han pasado cinco años desde que viera la luz la película Los Elfkins, contando con una cuadrilla de elfos muy especiales como protagonistas. Ahora le toca el turno a Los Súper Elfkins, una secuela que da buena cuenta del empujón que ha tenido la animación en estos cinco años.
Verdaderamente le da muchas vueltas a la cinta original y no solo porque los personajes ya no parezcan estar flotando en el aire y porque su diseño sea más amable y creíble sino porque los fondos urbanos y naturales, las expresiones faciales de los personajes y el tratamiento de la luz son mucho mejores que en la película original.
Se trata de una producción alemana que trata de modernizar a estos personajes legendarios, los "Heinzelmännchens", los duendecillos del relato popular del mercado de Colonia, escrito por primera vez en 1836 por August Kopisch.
La directora Ute von Münchow-Pohl, especializada en películas infantiles, lo hace aquí creando una facción "tecnológica" que se desplaza en drones y cuenta con relojes inteligentes como apoyo en sus misiones, en las que les resulta primordial no ser descubiertos por los humanos ingratos que podrían acabar con ellos.
Elfie vuelve a ser la protagonista de la función pero no ya haciendo de las suyas en la cocina, en la que desató su vena repostera en la primera entrega, sino haciendo algo mucho más importante: tratar de reconciliar a las dos facciones de elfkins que viven separados desde que rompieron su relación a las malas dos siglos atrás.
Mientras que el grupo de Elfie se recluyó en la naturaleza, convirtiéndose en el arquetipo de los enanitos de sombrero rojo que todos reconocemos, el otro clan adquirió habilidades diferentes y se refugió en los adelantos tecnológicos. En el fondo hacen lo mismo: ayudar a quien se lo merece, pero sus recursos y habilidades son muy distintos.
Elfie sueña con una vida más emocionante, donde pueda combinar su faceta de elfkin secreta con algo de diversión y adrenalina aunque a veces se arriesgue de más en sus travesuras, para disgusto de los miembros más mayores de su clan, que quieren preservar su anonimato.
Cuando Elfie conoce a Bo un día, su vida da un giro inesperado. Ni su aspecto ni sus gadgets le resultan familiares porque Bo pertenece a un grupo cuya filosofía de vida no tiene nada que ver con la suya. Por desgracia, ha llamado la atención de la obsesiva agente de policía Lanski y su intrépida gata policía Polipette, que no paran de ponerlos en aprietos en una persecución implacable.

Los Súper Elfkins es una película muy apropiada para el público infantil, sobre todo menor de 12 años por motivos obvios: una duración ajustada de 76 minutos que facilitará que se concentren sin problema; una aventura muy blanca repleta de valores positivos como la reconciliación, ayudar a los demás o llegar a acuerdos y un empaquetado visual de lo más atractivo.
Entre sus puntos fuertes está la magnífica recreación de la ciudad de Colonia, desde sus calles y comercios repletos de detalles hasta la maravillosa catedral, sede de los elfkins que se explora de fuera hacia dentro mostrando todo su esplendor.
Su talón de Aquiles es el humor: el guión de Jan Strathmann y Claudio Winter es simpático y amable, pero nunca llega a ser divertido ni a provocar carcajadas (teniendo todo el potencial para lograrlo) y tampoco arriesga con ningún giro sorprendente más allá de imaginar ese grupo de duendes apoyados en artilugios. Se han modernizado, sí, pero había más hilo del que tirar.
En líneas generales es una propuesta colorista que entra muy bien por los ojos y que cuenta con buen ritmo en lo relativo a la acción, de forma que el interés no decae en ningún momento. Y llega en el momento más oportuno ahora que la mayoría de las familias habrán disfrutado de los bombazos de animación del verano: campaña que inauguró Elio y que han nutrido películas como Los tipos malos 2.
No hay duda: este verano ha sido un vergel para el género y aún nos quedan unos cuantos títulos de lo que disfrutar, así que tenemos que celebrar el gran nivel del que estamos disfrutando y sobre todo de unos estándares cada vez más elevados en el territorio europeo.
Valoración
Nota 75
El Elfkins están de vuelta en una nueva aventura simpática y a todo color pensada para el público menudo, que quedará hipnotizado por el metraje sin problema.
Lo mejor
La calidad de la animación: la recreación de la Catedral de Colonia es una verdadera maravilla y es una cinta colorista y entretenida.
Lo peor
El humor no es su punto fuerte, aunque lo intenta,


