Taxi a Gibraltar
Análisis

Crítica de Taxi a Gibraltar, la nueva comedia de Dani Rovira

Por Raquel Hernández Luján

Las particularidades de los gibraltareños son la diana de Taxi a Gibraltar, la nueva comedia de Dani Rovira dirigida por Alejo Flah. ¿Qué se traerán entre manos ellos e Ingrid García Jonsson?

La encargada de inaugurar el Festival de Málaga de este 2019 será Taxi a Gibraltar, una película dirigida por Alejo Flah que constituye su segundo largometraje después de Sexo fácil, películas tristes (2014).

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Dani Rovira (en una de sus interpretaciones menos simpáticas, todo hay que decirlo) interpreta a León, un taxista que vive en un enfado permanente y al que la vida se le ha puesto cuesta arriba mientras espera su primer hijo.

Acosado por las deudas y en pleno enfrentamiento con los conductores de VTC, recoge a Diego (Joaquín Furriel), un exconvicto argentino con los bolsillos vacíos y mucha labia.

Su plan es seguir las indicaciones de un amigo de la cárcel para encontrar un tesoro escondido en los túneles de Gibraltar en forma de lingotes de oro. Por el camino, se cruzarán con Sandra (Ingrid García Jonsson), una mujer insatisfecha con su vida que decidirá huir con ellos en la víspera de su boda y sumarse a su improvisada estrategia.

La comedia Taxi a Gibraltar bebe en gran parte la línea humorística inaugurada por Ocho apellidos vascos, ya que vuelve a centrarse en los localismos para generar en el espectador buena parte de las carcajadas que proferirá a lo largo del visionado. De hecho, es lo mejor y más destacable: es hilarante el spanglish de los policías gibraltareños y de Manchester y la forma en la que se cachondea del lío cultural gibraltareño desde los desternillantes títulos de crédito. Pero no es tan fácil encorsetarla en un género, dado que tiene unas aspiraciones mucho más ambiciosas.

Argumentalmente, recurre también al drama mostrando las penurias de una familia a la que le cuesta llegar a final de mes y a la que el banco puede embargar en cualquier momento y formalmente recurre al ya clásico esquema de la buddy movie sobre ruedas

Y ojo, que los ecos de la banda sonora os traerán a la cabeza el western, tanto o más que esa recompensa soñada del oro. Así lo ha confirmado el propio Flah en diversas entrevistas, en las que ha dicho haberse inspirado incluso en películas como El bueno, el feo y el malo.

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¿Qué falla en esta coproducción hispanoargentina? Sobre todo el guión, porque es cierto que casi todo el casting es bueno (mención especial a los secundarios, que están de lujo: desde José Manuel Poga hasta Mona Martínez), la cinta está muy bien rodada y la producción ha tenido los medios para lucirse contando con buenos especialistas, planos complicados y un montaje fluido.

Taxi a Gibraltar

Los dos personajes principales se convierten en extraños aliados en busca de una salida a su desesperada situación, pero su relación en pantalla es muy asimétrica: Furriel (Cien años de perdón) compone un personaje con el que es fácil encariñarse, en plena redención, mientras que Dani Rovira (Superlópez) está poco inspirado a la hora de abordar su rol y acusa, una vez más, una falta de carisma importante, que hace que soportar un papel protagonista se le atragante. El libreto no le ayuda nada, porque sus líneas de diálogo no son especialmente chisposas y ni es creíble como hombre arrinconado ni consigue resultar gracioso desde la rudeza.

Por otra parte, aunque la película Taxi a Gibraltar capta realidades cotidianas con la intención de crear humor, casi nunca lo consigue de forma satisfactoria: es lo que sucede con la hipoteca en yenes de León o con la guerra abierta entre taxistas y VTC (algo muy de actualidad y, por tanto, bien escogido, aunque ya os advertimos de que en este caso toma partido por los taxistas tirando de brocha gorda). Incluso con el forzadísimo personaje de Sandra y su pareja, que es quizás la parte menos divertida de la película.

Esta comedia española se va desinflando poco a poco tras un arranque prometedor, hasta hacer aguas en un desenlace que podríamos tachar de perezoso. Sobre el papel, es fácil imaginar que el resultado sería mejor, pero un par de revisiones de guión no le habrían hecho mal, así como una elección más afinada para el papel de León.

Valoración

Taxi a Gibraltar tiene un grave problema de indefinición: no sabe qué quiere contar. No funciona ni como comedia, ni como denuncia social aunque, eso sí, está rodada de manera impecable.

Hobby

58

Regular

Lo mejor

Manchester, los dos policías gibraltareños y su jerga en spanglish... No tiene precio verlos comer "salaítos" mientras el cuerpo les pide "danger".

Lo peor

Los personajes de Dani Rovira e Ingrid Garía Jonsson no tienen ninguna gracia. Que salgan tan poquito José Manuel Poga y Mona Martínez.