Britannia T2
Crítica de la temporada 2 de Britannia, la serie de Sky ambientada en la conquista de Inglaterra por parte del Imperio Romano disponible en HBO desde el 7 de noviembre.

Para poder juzgar un vino hay que apurar hasta la última gota de la copa... Y, siguiendo con la metáfora, Britannia empezó pareciendo más bien un caldo peleón hasta que hemos conseguido paladear el retrogusto que nos ha dejado con su segunda temporada. Esto se debe a que, al fin, ha dejado ver a las claras cuál era su finalidad, quitándose la careta. 

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Britannia no es una serie histórica ni pretende ser un relato serio en absoluto, sino más bien todo lo contrario. No está en sus planes parecerse a Vikings ni mucho menos Juego de tronos aunque algo haya de la estética medio punk de los nórdicos en los celtas y cierto humor asimilable al de la Hermandad sin Estandartes en algunos momentos puntuales. En todo caso para nada aspira a ser la heredera del éxito de las mencionadas series sino más bien a poner de relieve que todos los mitos en los que se basan esos relatos, son dignos de risa.

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Tráiler de la temporada 2 de Britannia, ya en HBO

Se define por su voluntad iconoclasta a la hora de transgredir las normas, aunque sin perder de vista por ello su clara ambición estética. Vamos, que la fotografía, la realización y la caracterización de los personajes está muy trabajada, aunque abunden frases como ésta de Phelan: "Mírame, no sé si quiero cagar o cortarme el pelo". Pues esa misma sensación es la que tiene el espectador al principio del visionado... no sabe si cortarse las venas o dejárselas largas cuando una contrabandista orina sobre la esclava reina Antedia que saborea su micción diciendo que sabe a vino blanco o cuando ruge una guitarra eléctrica mientras un destacamento romano se pilla una cogorza de aúpa. La serie pasa del drama al exabrupto en un abrir y cerrar de ojos y desconcierta mucho porque parece estar muy perdida en un rollo psicodélico muy setentero... hasta que, de forma milagrosa, al llegar al final, es posible encontrarle el sentido. 

Respecto a la primera temporada Britannia hay varios cambios: esta segunda se compone de diez episodios y por otra parte en algunos de ellos se incorporan segmentos de animación para introducir una historia muy curiosa. Se trata de la presentación de la némesis de Veran, su hermano Harka, también denominado el Hombre Muerto, con quien está llamado a batirse en duelo singular.

Nos encontramos ahora un par de años después del inicio de la conquista de Britannia por parte de Aulio Palacio: los druidas han huido y se han escindido en una guerra intestina terminando enfrentados entre ellos mientras los romanos avanzan imparables y establecen asentamientos. El conquistador, que recibe la visita del emperador Claudio, no pretende derrocar a las comunidades celtas sino más bien masacrarlas arrasando con su fe. En sus planes entra utilizar a su amante Amena para que se infiltre en Isca y destituya a su hermana Andra. Este meandro de la narración nos llevará a conocer el episodio más trágico de cuantos se relatan en esta nueva tanda de episodios. 

Por otra parte, tenemos a Cait en manos de su descerebrado mentor. Se propone formarla para ser aceptada por los dioses y que se cumpla en ella la profecía de que será quien consiga derrotar a los romanos. Esto la llevará a tener que dar saltos de fe, llevando a cabo un camino iniciático hacia una suerte de iluminación que la llevará a estar en comunicación con las fuerzas telúricas de la naturaleza y en disposición de agradar a la guardiana del lago de las lágrimas... ¿Os suena? Sí, es un relato artúrico en toda regla. Veran y Harka, son las dos facciones contrapuestas que encarnan una relación dialéctica, tenemos objetos mágicos, pruebas a superar y la incursión de la magia. ¿Y qué hace Britannia con todo ello? Mofarse de su pretendida profundidad y trascendencia. Cachondearse de la base de buena parte de los relatos (ya sean narrativos, cinematográficos o televisivos) que llevan reproduciendo una misma estructura desde hace siglos.

Vale, la apuesta es arriesgada y el humor funciona solo a veces, pero hay que reconocerle el riesgo a una serie que cuenta con grandes intérpretes y un fastuoso diseño de producción. Mackenzie Crook (Piratas del Caribe) salta con doble tirabuzón al dar vida tanto a Veran como a Harka y David Morrisey, Eleanor Worthington-Cox, Annabel Scholey o Liana Cornell siguen dando vida a personajes interesantes, deslenguados y llenos de sorpresas.

Habrá que ver si Britannia sigue contando con el favor del público (y si éste ha tenido la santa paciencia de llegar hasta el final para sacarle el jugo) o si se queda en los 19 episodios que hemos visto hasta ahora. La progresión es ascendente y el punto en el que queda el relato, termina por dejarte con curiosidad, así que esperemos que prosiga. Al final hemos terminado pillando un puntillo muy simpático con este brebaje a pesar de que tenía pinta de garrafón de los que dan dolor de cabeza...

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VALORACIÓN:

La segunda temporada de Britannia gana en sofisticación formal y en calado al demostrar de una vez por todas que no es más que una subversión de los mitos artúricos y una burla hacia las series históricas "serias".
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LO MEJOR:

La fotografía, los encuadres, la imaginación puesta al servicio del diseño de los personajes y los interludios de animación.
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LO PEOR:

Hay que tener mucha paciencia para llegar hasta el final y comprender a dónde nos quiere llevar: los exabruptos, los tacos y las guarradas enervan.
Hobby

75

Bueno

Y además

Britannia (Serie TV)

Argumento:

Britannia es una serie de TV emitida por HBO que hará las delicias de los fans de la historia, debido a su tratamiento. La trama gira entorno a las guerras surgidas en Gran Bretaña en el año 43 A.C. tras la invasión de las tropas romanas de Aulo Palacio, lo que provocó que los druidas de las islas dejaran su rivalidad a un lado para combatir juntos...