Las chicas del cable 4
Análisis

Crítica de la temporada 4 de Las chicas del cable, ya en Netflix

Por Raquel Hernández Luján

La temporada 4 de Las chicas del cable (Cable Girls), ya está disponible en Netflix protagonizada por Blanca Suárez, Maggie Civantos y Ana Polvorosa. Te traemos la crítica sin spoilers de los 8 episodios que la conforman.

Si te gustaron las tres primeras temporadas de Las chicas del cable, te tragarás sin problema esta cuarta. Si por el contrario la tienes atravesada, casi ni lo intentes, porque todo se lleva más allá en estos nuevos ocho episodios.

No importa abrir tramas políticas, penitenciarias, de espionaje o de misterio y tampoco importa demasiado cerrarlas bien: el eje central siguen siendo las relaciones sentimentales de las protagonistas y lo demás una excusa para mantener cierto nivel de enganche, así que se pasa por todo ello a velocidad de crucero.

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La historia vehicular es la de un asesinato del que Carlota, candidata a la alcaldía de Madrid, es culpada, dando al traste con sus pretensiones. Para colmo de males, padece una amnesia (qué socorrido es este recurso), que se irá aclarando con el paso del tiempo y que nos remitirá, vía flashbacks borrosos, a lo que verdaderamente sucedió el día de autos. Al fondo el triángulo amoroso Carlos-Lidia/Alba-Francisco, estirado hasta el ridículo más despampanante en estos nuevos episodios con momentos estelares dignos de mención, pero que evitaremos tratar aquí para no incurrir en spoilers.

Como siempre, es la voz de Lidia la que sirve como narradora omnisciente y doliente. Ya sabemos que su personaje, hipertrágico y siempre circunspecto, tiene siempre que "lidiar" con las grandes calamidades del destino, así que se recrea en ellas con sus pensamientos supuestamente profundos y grandilocuentes acerca de los grandes temas que hilvanan su día a día: "La igualdad", "La libertad", "La justicia", "El miedo", "La duda", "La vida", "La duda", "La felicidad", "La suerte"... Nada que no pueda escribir un niño de cinco años, eso sí, perogrulladas con más pretensiones que otra cosa.

Y es que el gran problema de Las chicas del cable 4 es que se pasa a la hora de tratar al espectador como si fuera tonto de remate. Vale que se le den ciertas concesiones a una ficción que intenta hablar de temas actuales como la diversidad, la protección del colectivo LGTIB+ (despenalización de la homosexualidad ) o los derechos de las mujeres en la España de los años 30; pero es imposible pasar por alto unos anacronismos que echan por tierra buena parte del trabajo de ambientación y de generación de atmósferas.

Ni la cronología es coherente (estas mujeres han vivido siete vidas en una semana), ni la historia resulta mínimamente interesante o emocionante, porque es imposible creerse nada de lo que sucede en pantalla. Como suele decirse, confunde la velocidad con el tocino. Pretende ser feminista pero en verdad le da tanta importancia a las relaciones de dependencia emocional, que se aleja mucho de su voluntad. Tampoco le ayuda su formato de naif culebrón dado que los personajes suelen barajar las cartas del "todo o nada": o te quiero hasta la más íntima fibra de mi ser o te odio y no te personaré jamás de los jamases tus afrentas (aunque esto cambia a los cinco minutos, claro está).

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Los tres últimos episodios parecen de hecho una sarta de ocurrencias sacadas de un brainstorming presidido por ingentes dosis de alcohol. Solo que no hay atisbo de un sentido del humor inexistente en las tramas. Como en cualquier otro serial que se precie, los giros de guión son constantes y vapulean la trama llevándola de un extremo al opuesto y de vuelta al anterior. Pero no hay diversión, no hay complicidad con el espectador ni la más mínima verosimilitud. Y a nivel técnico la serie también va justita con una fotografía que no luce demasiado, una banda sonora tan desconcertante como siempre, bastantes errores de continuidad y algún que otro escenario de cartón piedra.

Las chicas del cable 4

La dirección de actores y las interpretaciones también distan de ser perfectas, con secundarios sobreactuados y protagonistas que a veces presentan ciertas dificultades para salvar los textos sin incurrir en la risa de lo absurdos que son. Sí que destaca la presencia de varios actores con larga trayectoria en el doblaje cuyas voces es un lujo escuchar entre los que se encuentran José Luis Angulo Antonio Cabello.

Empeñada en seguir dándole patadas a los libros de historia, la temporada 4 de Las chicas del cable nos emplaza a una nueva tanda de episodios, que nos hará saltar en el tiempo unos años, hasta la Guerra Civil. Sálvese quien pueda, porque la visión que pueden darnos del conflicto puede ser de traca habida cuenta de lo visto acerca de la Segunda República. Más valdría que lo hubieran dejado aquí, pero está confirmado el comienzo del rodaje de la temporada 5, que se estrenaría en 2020. 

Valoración

Cuesta abajo y sin frenos: además de contar con un argumento culebronesco y pueril, la cuarta temporada sigue retorciendo un triángulo amoroso tan artificial que casi da risa.

Hobby

48

Malo

Lo mejor

Concha Velasco sigue siendo una magistral a la villana: sabe inspirar lástima y a la vez despertar la antipatía del espectador con sus triquiñuelas.

Lo peor

El guión no tiene coherencia, la trama es cada vez menos verosímil y hay confirmada una temporada 5 que podría tratar la Guerra Civil (¡socorro!).

Y además