Orange Is the New Black
Análisis

Crítica de la temporada 6 de Orange Is the New Black

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la temporada 6 de Orange Is the New Black, disponible desde el 26 de julio de 2018 en exclusiva vía Movistar Series Xtra y próximamente en Netflix.

La sexta temporada de Orange Is the New Black ya está disponible en España, en exclusiva vía Movistar Series Xtra. Se trata de una de las series originales de Netflix más populares y de mayor trayectoria.

Si eres uno de sus seguidores, debes saber que la serie volverá el año que viene en una séptima tanda de episodios. Como siempre, en esta ocasión son trece, de unos 55 minutos aproximadamente, a excepción del último, que ronda los 85. A partir de aquí, nos enfundamos el pijama naranja para entrar en el presidio y contaros qué ha sucedido y por qué es recomendable que os reenganchéis a esta serie... Estáis invitados a ingresar en el módulo de las peligrosas con nosotros.

Pack de Orange Is the New Black temporada 1 al 5

- A continuación encontrarás SPOILERS tanto de la temporada actual como de las precedentes -

Un repaso hasta llegar al episodio 66

La quinta temporada de Orange Is the New Black se saldaba con dos muertes y el fin del motín, con las presas divididas en dos autobuses que se encaminaban a dos destinos distintos. La estructura de ese arco argumental fue muy peculiar respecto a temporadas anteriores, puesto que por primera vez sabíamos exactamente cuánto tiempo transcurría dentro de la historia: todo se desenvolvía en tres días. Hasta ese momento, las coordenadas temporales habían sido saboteadas al espectador para que no supiera cuántos días de condena quedaban a las presas.

En esta ocasión, es el personaje de Lorna el que nos brinda las pistas, porque la dejamos justo a punto de dar a luz, de modo tal que sabemos los meses que han transcurrido echando cálculos.

Piper vuelve a ser el "personaje vehicular" con el que ingresamos en máxima seguridad y durante buena parte de los episodios estamos tan a oscuras como ella, sin saber exactamente qué ha sido de nuestros personajes favoritos.

Os refrescamos la memoria: Daya apretaba el gatillo y acababa con uno de los guardias, mientras que Piscatella se encontraba con la parca de manera fortuita. Al salir del sótano, se encontraba con los guardias que estaban terminando la redada a la fuerza y lo acribillaban, al confundirlo con una reclusa. En gran medida, a lo largo de la sexta temporada, veremos las consecuencias de este acto.

A pesar de que Cindy y Suzanne (alias Ojos Locos) eran testigos del momento en el que trataban de manipular la escena para incriminar a las presas, este secreto no llegará (de momento) a ver la luz, puesto que la investigación las enfrenta unas a otras en una especie de "sálvese quien pueda". Básicamente, la administración quiere quitarse el marrón de encima, buscando unos cuantos chivos expiatorios y el peso de la ley, después de muchas idas y venidas, recae sobre Taystee, que es declarada culpable después de que precisamente Cindy declare en su contra.

Lo que ocurre fuera de la cárcel

Uno de los puntos que más se desarrollan fuera de la cárcel es toda la preparación del juicio a Taystee, porque consigue despertar una gran expectación mediática, llegando a recibir fuertes muestras de apoyo por parte de colectivos a favor de los derechos de la comunidad afroamericana, el tristemente famoso Black Lives Matter (con todo lo que conlleva, por cierto, no solo la denuncia social del abuso policial sino también de la inoperancia y/o ineptitud del sistema que opera en las instituciones penitenciarias). Su historia se vuelve cada vez más dramática desde el asesinato de Poussey, el catalizador del motín en Litchfield.

Orange Is the New Black

Al final de la temporada, Orange Is the New Black vuelve a tocar hueso introduciendo un nuevo tema sangrante, gracias a la política migratoria de Trump: la segregación. El personaje de Linda es uno de los que más evolucionan en esta sexta temporada: después de refugiarse en la prisión (y tener su momentazo con Boo), estalla el conflicto y es confundida con una presa más. De hecho, en una sesión de peluquería extrema para erradicar una plaga de piojos, le rapan la cabeza antes de reconocerla y soltarla.

Lejos de amedrentarse, se planta una buena peluca y amenaza con hablar de las fugadas (Chang y Pennsatucky) si no la convierten en vicepresidenta de MMC. Y a partir de aquí, solo quiere medrar y mejorar los números, para lo que no se le ocurre nada mejor que crear un centro de reclusión para inmigrantes.

Mientras que, de manera fortuita, Piper y Sophia tras firmar un acuerdo por el cual no irá a juicio por el maltrato sufrido, salen de máxima seguridad directas a su libertad, otras menos afortunadas como Blanca salen para entrar en otro centro (para desesperación de Diablo). El hachazo es grande. Esta serie siempre se ha caracterizado por ser muy reivindicativa y hablar alto y claro, sin tapujos, denunciando los excesos, la falta de recursos, el maltrato, el abuso de poder... Ahora entra en un nuevo terreno que da miedo (de nuevo) por su vinculación a la realidad.

Fantasía en el presidio

El sentido del humor negro, muy negro, es una tónica predominante y "fantasía en el presidio", el macabro juego de los guardias por el cual contabilizan puntos en función del daño que se hacen las presas (heridas, muertes, enfermedades), forma parte de la estrategia que sigue la serie de enfrentarnos a una absoluta barbaridad que los personajes ven como lo más normal del mundo.

Hay otros alivios cómicos: desde el programa de radio que la Flaca y Cindy lideran, hasta la curiosa relación que entablan Suzanne y Pennsatucky a su paso por Florida, el Bloque B, restringido a "abuelitas, locas y travestis" y considerado por tanto como una balsa de aceite. Pero también tenemos inminentes peligros, como una guerra de bandas lideradas por Barb en el Bloque C y Carol en el Bloque D, dos hermanas que se odian a muerte y están recluidas por haber matado juntas a otra hermana menor en los años 80. Y que a su vez tienen una cuenta pendiente con Frida.

Por cierto, la sexta temporada de Orange Is the New Black es en la que más referencias cinematográficas salen por la boca de las presas, con mucha diferencia... Y son divertidas, la verdad: desde Los Juegos del Hambre hasta Charlize Theron tienen un hueco en las divagaciones más extravagantes de los personajes. Luschek es calificado como "el Chris Pratt de los pobres" mientras descubrimos su intensa afición a Regreso al futuro.

También es importante echar un ojo con detenimiento a los libros que aparecen: Nicky, que sigue teniendo ese descaro tan característico, repasa "How to be Friends and Influence People" en un intento de manipular a las mafiosas de su bloque para evitar una reyerta mientras que "The Road" escrito por Arizona Newsum, la coordinadora del departamento de dirección artística de OITNB.

Por no hablar, claro está, de la referencia metalingüística más audaz: esa en la que Piper anuncia que va a escribir sus memorias, ¡el origen de todo esto!

A pesar de todas estas bonanzas, es probable que esta temporada se atragante un poco a los seguidores que se hayan acostumbrado al tono más dramático del pasado. Agradecemos el esfuerzo porque la serie evolucione, pero quizá el cambio de tono no sea del agrado de todo el mundo.

En resumen, los nuevos episodios constatan que la serie tiene la capacidad de ir incorporando nuevos personajes relevantes. Hemos echado de menos más tiempo en pantalla para Boo, Red y Nicky pero al grueso duro se han unido fichajes que van a seguir creando problemas, como Malison (que por cierto también ha colado ahí el tema del bullying como escuela para matonas) o la presa infanticida.

El nuevo escenario de máxima seguridad también nos ha presentado a un nuevo grupo de guardias que darán que hablar y explota nuevas posibilidades narrativas, pero también es una temporada que nos ha dejado muy buen sabor de boca gracias a esa boda improvisada e iconoclasta oficiada por Nicky entre Piper y Alex o el resultado completamente imprevisible del partido de kickball. Por tanto, sigue estando intacta su capacidad de sorprender al espectador con la evolución de sus personajes, o con su subtexto dramático... ¿Hay algo más poético que una reclusa prefiera tirar un pincho para atrapar un balón y sentirse libre antes de herir a una compañera de una banda contraria?

Orange Is the New Black 6 merece que el espectador invierta su tiempo en ella y de hecho, a pesar de que deja las tramas (casi todas) bastante cerradas, deja con ganas de ver más. Así pues, enhorabuena al equipo de Jenji Kohan por la lucha para resetear una serie que conjuga como pocas comedia, drama, denuncia y diversidad.

Valoración

La sexta temporada de Orange Is the New Black recupera parte de su sentido del humor característico sin descuidar el drama y la denuncia social que forma también parte de sus raíces.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Queda serie para rato: el amplio elenco y la forma en la que consiguen implicarnos en cada una de las historias deja claro que habrá 7ª temporada.

Lo peor

Cambia mucho en el tono y presenta muchos personajes nuevos, lo que en conjunto puede desconcertar a buena parte de los espectadores.