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Tolkien
Análisis

Crítica de Tolkien, el biopic protagonizado por Nicholas Hoult

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de Tolkien, el biopic sobre el escritor John Ronald Reuel Tolkien, conocido por ser el autor de la mítica saga literaria de El Señor de los Anillos, El Hobbit o El Silmarillion.

Hay muchas cosas bien hechas en esta película biográfica de John Ronald Reuel Tolkien que trascienden la polémica inicial de que los familiares del literato no hayan dado el visto bueno a su creación vía Tolkien Estate, la sociedad que gestiona su patrimonio (como sucede con cualquier obra centrada en su legado literario o su propia persona).

La primera de ellas es la señalar con profundo respeto y cuidado quiénes fueron sus mentores y cuáles fueron sus principales inspiraciones a la hora de crear un rico, vasto y minuciosamente detallado mundo ficcional que ha ido calando en distintas generaciones y ha sido el origen de horas y horas de gozosa lectura para muchos apasionados por su trabajo. Amén de sus versiones cinematográficas, tampoco aprobadas, por cierto, ni siquiera El Señor de los Anillos.

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La segunda, la de saltarse un poco las reglas del biopic clásico para introducir algunas de las ensoñaciones del escritor en medio de su vida cotidiana mostrando el fuego enemigo del frente como inmensos dragones o a las tropas como oscuros caballeros blandiendo sus espadas en medio de la bruma y el barro. Hay poesía en Tolkien, lo cual no deja de ser un bello homenaje más a todas esas fuentes de inspiración que terminaron cuajando en sus libros, cuentos y poemas.

Pero es que además, la película se centra en un periodo de su vida en el que estaba en pleno proceso de maduración: cómo le golpeó la muerte de su madre, la forma en la que se enamoró hasta los huesos de Edith Mary Bratt y el profundo poso que tuvo en él la sociedad TCBS (Tea Club and Barrovian Society) creada junto a sus tres amigos Rob Gilson, Geoffrey Smith y Cristopher Wiseman, son algunos de los grandes eventos, junto con el mazazo de la guerra, que compondrían su personalidad con el paso de los años y que darían lugar a ese terreno fecundo para que emergieran sus archiconocidas obras en las que se expresan de forma diáfana algunas de sus ideas seminales. La importancia de la comunidad, la despedida, la belleza, la naturaleza como santuario que hay que proteger...

Tolkien

Yendo un poco más allá, a la forma en la que todo eso se nos presenta, hay que alabar el trabajo de dirección del finés Dome Karukoski que consigue trasladar de forma cristalina tanto los importantísimos paisajes como el viaje emocional de los personajes y su relación con los mismos. Además de extraerle a Nicholas Hoult una de sus mejores interpretaciones hasta la fecha, pasando por completo de buscar una mímesis física pero encarando con una madurez inusitada un papel complejo y con momentos muy intensos a nivel emocional.

Todo está íntimamente ligado y bien abonado: esa evolución que va del germen al florecimiento tanto desde la perspectiva profesional (que culminaría en el momento en el que escribe las primeras letras de "El hobbit") como desde la personal (que nos lleva a conocer su faceta como padre y marido) tras cortejar humildemente y declararse a la mujer de sus sueños (y ojo a esto, porque cuando lo verbaliza, lo hace de una manera en la que predomina la admiración intelectual, lo que al espectador exigente le hará sentir ganas de aplaudir el trabajo de los guionistas David Gleeson y Stephen Beresford). 

La historia de amor contenida en Tolkien no podría ser más hermosa porque es multidireccional: está el romance con el amor de su vida, tratado sin cursilería, pero también el profundo cariño hacia sus amigos y compañeros, impulsores de sus logros, con los que comparte a su vez su pasión por las Humanidades y su búsqueda, al principio un tanto naif, de cambiar el mundo. A día de hoy, no sé si podemos decir que la obra de Tolkien cambió el mundo, pero sí que lo hizo mucho mejor. Y también subrayamos la idea que nos lanza el personaje de que es en los peores momentos cuando más necesaria es la literatura y el arte, porque nos cuenta lo que somos y se erign como memoria viva de lo que fuimos para bien y para mal: como último recuerdo del futuro que deseamos alcanzar e implacable congoja de lo que queremos evitar.

No podemos concluir esta crítica de Tolkien sin señalar varios aspectos más: la maravillosa banda sonora de Thomas Newman, la exquisita fotografía de Lasse Frank Johannessen y el casting, sin fisuras, de Kate Ringsell que incluso acierta con las versiones jóvenes de Tolkien, Edith y los miembros de su sociedad secreta. No perdáis de vista al joven Harry Gilby y a Mimi Keene, a quien recordareis por series como Gente de barrio o Sex Education y que incluso ha participado en el doblaje de videojuegos como Castlevania: Lords of Shadow.

A pesar de que la película verá la luz en Estados Unidos el próximo 10 de mayo, en España vamos a tener que esperar hasta el 14 de junio, si las fechas no bailan en el calendario. Pero, eso sí, esta vez podemos deciros que la espera merece la pena.

Valoración

Muy conmovedora y con un poderoso subtexto, Tolkien es una cinta que expresa una enorme pasión respecto a las artes y las letras y que recoge multitud de influencias que cuajaron en la creación de El hobbit primero y El señor de los anillos después. 

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

La BSO de Newman es deliciosa y la ambientación y las interpretaciones sobresalientes, con Hoult afrontando con madurez el reto interpretativo.

Lo peor

Es una versión no autorizada por la familia del propio Tolkien, así que queda fuera de duda que se toma licencias para dramatizar su vida.

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