Crítica de Venom: El último baile, un justo (y justito) cierre para la trilogía de Tom Hardy

Las películas de superhéroes (¿o antihéroes?) tienen un mundo paralelo en la saga de Venom. Ahora, Tom Hardy dice adiós a sus acrobacias con El último baile. ¿Qué tal habrá salido la "buddy movie" final de Venom y Eddie Brock?
El cine de superhéroes lleva más de una década buscando su propia identidad, ya sea como conjunto, como sagas o como "productoras con derecho a hablar solo de ciertos personajes". Columbia las ha pasado canutas con proyectos como Morbius o Madame Web, pero ha tenido un extraño oasis con una trilogía de Tom Hardy que ahora acaba con Venom: El último baile.
Lo curioso es que, como dijimos con la primera crítica de Venom, ni siquiera se trata de grandes películas. Son proyectos bastante limitadetes, pero que cuentan con la virtud de ser conscientes de ello y de soltarse la melena.
No va a haber muchos cambios en esta crítica de Venom: The Last Dance, una película que ya desde su propio título nos dice "chavales, lo hemos pasado bien, pero toca ir cerrando esto". En esta ocasión, dirige por primera vez Kelly Marcel, que ya trabajara en el guion de las dos películas previas y en esta propia.
A grandes rasgos, la estructura es la misma de siempre, con una amenaza extraterrestre deseosa de poner contra las cuerdas el planeta y la imposible pareja de Eddie Brock y el simbionte Venom como escudo para los humanos.
Hay que decir que, del mismo modo que tuvimos a Matanza en la segunda película, aquí se nos presenta a uno de los mayores villanos de los cómics Marvel: Knull, el mismísimo creador de los simbiontes.
Aunque la película arranca con una presentación bastante potente y atractiva visualmente para el personaje, nos ha sorprendido lo desaprovechadísimo que está en el metraje, ya que el foco "villanesco" se pone más en otros personajes menores, unos cazadores de simbiontes.
De hecho, y aunque solemos venir con el listón bajo para este tipo de producciones, también resulta chocante lo por los pelos que están cogidas ciertas normas y reglas de juego en la película, así como lo precipitado de la aparición de ciertos personajes en un climax que, eso sí, es todo un espectáculo.
Los pilares fundamentales de la trilogía aguantan bien el tipo. Para nosotros, hay dos claros: unos efectos especiales pensados para gozarse en pantalla grande (muy chulas, las nuevas transformaciones que vemos) y una relación de "bromance" con los dos protagonistas que no tendría la misma fuerza sin el gran talento cómico y físico de Tom Hardy.

Sí, la rutina del humano cansado y el alien hiperactivo que lo arrastra a los marrones llega a estar a punto de saturar aquí después de otras dos películas haciendo lo mismo, pero se sostiene bien.
Esto es gracias, sobre todo, a la aparición de algunos personajes secundarios, como una familia hippy capitaneada por un divertidísimo Rhys Ifans (cosas de la vida, fue Curt Connors en The Amazing Spider-man).
Otros secundarios, especialmente los que tienen un rol más serio (se estrena Juno Temple como la doctora Payne, por ejemplo), se notan bastante más artificiales, con unas frases lapidarias que parecen creadas por una IA. Michelle Williams directamente ya ni aparece en esta entrega.
Precisamente, cuando la película se aleja de los ceños fruncidos y la faceta "militar ultrasecreta" y se presta más a hacer el bobo es cuando tiene más potencial de conectar con su público.
Con todo, tenemos que reconocer que una de las escenas que más nos ha gustado es más bien dramática, con un Eddie que por fin se da cuenta de lo que de verdad importa, rodeado de una familia ajena y a ritmo de Space Oddity de David Bowie.
Ese es otro de los ingredientes comunes a la trilogía: no nos va a brindar sesudas reflexiones ni múltiples capas de guion.
Todo es bastante superficial pero, en cierto sentido, también honesto y claro. Aquí venimos a lo que venimos: a ver a Venom haciendo el payaso con la señora Chen y a presenciar coreografías de lucha con espectaculares planos ralentizados.

Llegados a este punto, la fórmula tampoco podría dar mucho más de sí y cerrar la serie de películas antes de que se hunda bajo su propio peso parece la decisión acertada.
La opinión de HobbyCine sobre Venom: El último baile
Su duración de una hora y 49 minutos no se hace pesada porque es cierto que no paran de suceder cosas. A veces, el ritmo es inconsistente, con escenas largas de más y otras demasiado precipitadas, pero como no para de saltarse del humor al drama y a la acción, no podemos por menos que reconocer que la película es muy entretenida... lo que ya es más que otras del género.
¡Ah! Y para los españoles esta entrega tiene un "plus", ya que parte de ella se ha rodado en Ciudad de la Luz, en Alicante.
Terminamos nuestra crítica de Venom: El último baile con conclusiones muy similares a las dos películas previas: que Venom luce genial en pantalla, que es imposible que nos caiga mal Tom Hardy... y que quizá esta franquicia podría haberse explotado mejor, con la aparición de ciertos personajes y unos guiones más trabajados. Pero que les quiten... lo bailao.
Valoración
Nota 69
No hay grandes sorpresas en una película consistente con el resto de la trilogía: su humor desinhibido y sus momentos de acción son su mayor reclamo, pero el guion y el tratamiento de varios personajes están a medio gas. Si desconectas las neuronas y te dejas llevar por el galope de este caballo simbionte, pasarás un rato bien entretenido.
Lo mejor
Ciertos momentos de humor, la familia hippy y la química de Eddie con Venom. Los momentos de acción son muy espectaculares.
Lo peor
El guion es bastante superficial y, en ocasiones, atropellado. Ciertos personajes están muy desaprovechados.
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Daniel Quesada
Coordinador de vídeo
Daniel Quesada es coordinador de vídeo y escribe en Hobby Consolas desde el año 2000. Especializado en juegos de actualidad y retro.
