Crítica de Vidas perfectas: duelo interpretativo entre Anne Hathaway y Jessica Chastain

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Crítica de Vidas perfectas (Mothers' Instinct), el thriller psicológico de Benoît Delhomme con las magníficas interpretaciones de Anne Hathaway y Jessica Chastain. Estreno el 14 de junio de 2024.

Benoît Delhomme decanta las esencias de Instinto materno para componer Vidas perfectas. Se trata del remake de aquella película belga de 2018 que jugaba exactamente con los mismos códigos, pero que se ven ahora sublimados en una puesta en escena aún más preciosista y con dos gigantas de la interpretación como son Jessica Chastain y Anne Hathaway como cabezas de cartel.

¡Ellas son la película! De por sí, este duelo interpretativo ya justifica pagar el precio de la entrada: estamos ante dos de las actrices más talentosas y maleables de su generación. Ambas con sendos y muy merecidos premios Óscar por Los miserables y Los ojos de Tammy Faye, respectivamente.

Pero es que, además, la historia se desarrolla en unas coordenadas temporales que permiten jugar con la puesta en escena, el vestuario, la banda sonora y la fotografía para trasladarnos a los años 60, manejando los mismos códigos de thriller psicológico que tanto le gustaban al gran Alfred Hitchcock.

La vestimenta y el peinado de las actrices nos lleva a pensar de inmediato en la Tippi Hedren de Los pájaros sin ir más lejos y toda ese tira y afloja de los dos personajes, con su puntito naif, es muy reconocible (y disfrutable).

Tiene su toque de elegancia y sofisticación sin dejar de lado su ambición de mostrar cómo se desenvolvían las mujeres en un mundo creado para regocijo de los hombres. Es, por tanto, muy eficiente a la hora de componer a los personajes y la relación casi simbiótica que hay entre ambas y que se ve rota de forma inquietante en un determinado momento.

El fin del sueño americano

La vida de Alice y Celine marcha sobre ruedas: disfrutan de sus idílicos hogares en una zona residencial de lujo junto a sus respectivos hijos y exitosos maridos... aunque internamente tengan problemas que no se lleguen a ver, como dificultades para concebir o la apremiante necesidad de volver a tener su propia independencia económica.

Son mejores amigas y vecinas y se apoyan de manera incondicional, de tal modo que se conocen a la perfección y de manera muy íntima.

Sin embargo, esa armonía se rompe tras un trágico accidente. Una combinación de culpa, sospecha y paranoia destruye el vínculo entre Alice y Celine dando lugar a una dura batalla psicológica cuando los instintos maternales de ambas revelen su lado oscuro para defender a los suyos.

Vidas perfectas es un oasis para los amantes de las películas de género: sabe jugar sus cartas para mantener el interés hasta el final y no zozobra con maniobras que no se puedan justificar. En otras palabras: las piezas encajan y llevan a un desenlace satisfactorio. El viaje, además, tiene los ingredientes para proporcionar un gozoso visionado.

Entre los peros que se le pueden poner a la película está el flojísimo casting masculino con unos insípidos Josh Charles y Anders Danielsen Lie que quedan muy desdibujados sin añadirle grandes alicientes a la trama y que quedan muchos peldaños por debajo de sus compañeras de reparto que lo dan TODO en la película.

También es cierto que hay una voluntad manifiesta y constante de hacer un ejercicio de estilo, lo que puede remar a favor de los espectadores que entren en el juego o ir a la contra de quienes no encajen en el gusto esteticista del director.

Sea como fuere y a pesar de ser casi un calco de secuencias e intenciones, Vidas perfectas consigue tener más solvencia como relato al resultar menos forzada que su predecesora. Incluso los hilos que maneja: los celos, la competitividad, la lealtad, la amistad, la comodidad burguesa y la ambición social, siempre desde la búsqueda de la aprobación del grupo, son más creíbles aquí.

En conclusión, es una grata sorpresa y una buena recomendación para disfrutar de una historia bien armada y diseñada para los espectadores cinéfilos.

Valoración

Nota 78

Este remake tiene alma propia y no solo gracias a las fantásticas interpretaciones de las dos protagonistas, sino por la puesta en escena, la factura técnica y el riesgo de hacer un tipo de cine que no está de moda, pero sigue funcionando a la perfección.

Lo mejor

¡Ellas! Sensacionales interpretaciones de ambas, a lo que se une la fastuosidad de la puesta en escena, exquisita y con ecos hitchcockianos.

Lo peor

El casting masculino no está a la altura: son secundarios, pero no aportan gran cosa.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.