Crítica de Vivir el momento, un drama conmovedor que aprovecha la química de Pugh y Garfield

Beta Fiction

Crítica de Vivir el momento (We Live in Time), el emotivo drama romántico de John Crowley protagonizado por Florence Pugh y Andrew Garfield. Estreno el 1 de enero de 2025.

Si buscas emociones, en la coproducción entre Reino Unido y Francia Vivir el momento (We Live in Time), las vas a encontrar. Es una película que "va de frente" y no rehúye su voluntad de conmover a la audiencia creando una de esas parejas cinematográficas que trasciende su plasmación en la gran pantalla.

El artífice del milagro no es solo un John Crowley que sabe dónde poner la cámara y cómo contener a sus intérpretes protagonistas para que no caigan en un melodrama desaforado, sino precisamente ellos, Florence Pugh y Andrew Garfield, que empastan fenomenal en la película y consiguen despertar una respuesta genuina en los espectadores.

Da igual que estés fuera de tu área de confort viendo una película romántica (lo es y no lo esconde), porque también lleva unida una parte de realidad que a veces roza lo doloroso que le quita mucho azúcar al pastel. En otras palabras, esquiva la cursilería y abraza la humanidad porque no teme mostrarlo todo: la dicha y el desconsuelo, el éxito y la derrota.

Un puzle de emociones

Vivir el momento nos presenta la relación de Almut y Tobías. Su encuentro se produce de una forma de lo más inesperado, en un momento de desesperación en el que él termina bajo las ruedas del coche de ella. Un hecho casual que va a cambiar sus vidas para siempre 

Su historia nos lleva a conocer su periplo emocional a lo largo de toda una década: cómo se enamoran, se comprometen, forman una familia y son golpeados por la desgracia. Pero la peculiaridad del relato es que no se muestra de forma cronológica sino que es casi una colección de momentos que se nos presentan de forma desordenada.

Esto contribuye a rebajar el impacto emocional de algunos de los momentos más duros a nivel dramático y también a tener una concepción más general de lo que supone una relación de tal intensidad.

Por decirlo de una manera comprensible, el resultado es así mayor que la suma de sus partes. El hecho de que nos movamos en la línea temporal nos aporta una perspectiva más amplia y le da una resonancia a la historia que de otra manera no acertaríamos a advertir. En este sentido, os traerá a la cabeza la película Here, si bien formalmente es mucho menos audaz.

Reparto entregado, éxito asegurado

Una película como Vivir el momento es arriesgada por sus dos extremos: podría haberse deslizado por la pendiente de lo lacrimógeno o resultar por el contrario demasiado empalagosa. Crowley esquiva ambos problemas echando mano de varios recursos esenciales: el montaje y el casting.

Es elegante a la hora de desarrollar la historia de amor de la pareja y no repara en mostrar la pasión, la conexión íntima y la parte más física de su relación pero habla también. de desarrollo personal, de realización y trascendencia de modo tal que no se queda solo en la superficie ni en la parte más trillada de los romances, sino que bucea en muchos otros conceptos.

Probablemente es además una película que impactará con mayor fuerza en las personas que hayan vivido situaciones similares: quien haya tenido problemas para concebir o se haya enfrentado a una enfermedad grave, va a sentirse contra las cuerdas en algún momento.

Pero en términos generales, Vivir el momento no te mete los dedos en los ojos ni fuerza las cosas para buscar la lágrima fácil: sabe dónde cortar, es una cinta luminosa, esperanzadora y realista (con alguna excepción puntual que sirve como desahogo cómico y que habría sido prescindible).

Vivir el momento es lo que podemos calificar como una película con buen fondo en la que podemos comprender los puntos de vista y las decisiones de todos los personajes, aunque quizás nosotros nos hubiéramos enfrentado a sus dilemas tomando otras distintas.

Se caracteriza por tanto por su humanidad y por la manera en la que nos lleva a empatizar con ellos y sus problemas.

Así que, de largo, va mucho más allá de una película romántica al uso y consigue ser realmente emocionante sin demasiadas florituras técnicas. El tándem Pugh-Garfield es digno de aplauso porque sin la particular química que exudan sería imposible entrar de tal manera en la historia. Magníficos ambos en una película a tope de sensibilidad, que no sensiblería.

Valoración

Nota 78

Con cabeza y corazón, la película retrata acertadamente los altibajos de una relación de amor de principio a fin desordenando el discurso, algo que te agradece sobramanera dado que permite al espectador respirar e intercalar sonrisas y lágrimas.

Lo mejor

La hoestidad con la que se retratan muchos de los hitos por los que pasa la pareja y la solidez de las interpretaciones de la pareja protagonista.

Lo peor

El parto como concesión a lo inverosímil.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre:

Ver sus artículos

Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

Mostrar comentarios