Crítica de Here: Robert Zemeckis se marca una adaptación fantástica de la novela gráfica de Richard McGuire

Vertice 360

Crítica de Here (Aquí), la adaptación de la novela gráfica de Richard McGuire por parte de Robert Zemeckis con Robin Wright, Tom Hanks y Paul Bettany como protagonistas.

¿Qué ha pasado con Here? ¿Cómo es posible que una película tan hermosa haya sido ninguneada por la crítica estadounidense y que haya casi caído en desgracia antes de llegar a las salas comerciales? Probablemente nada le haya hecho más daño que las expectativas respecto a la reunión del equipo de Forrest Gump.

Tenemos a Zemeckis, a Robin Wright y a Tom Hanks, pero no hay similitud alguna con ella. Así que, seguramente, haremos bien en comenzar sentando las bases de lo que es Here antes de abordar el análisis en sí.

Estamos ante la adaptación de la novela gráfica (reeditada, por cierto, con motivo del estreno de la película) de Richard McGuire, que en sí era y es una joya por su calidad y profundidad. De hecho, ha sido definida como "un Aleph que esconde el infinito, condensando en un solo punto todas las etapas del universo (desde la recóndita prehistoria hasta el futuro lejano)”.

Así que de primeras, tiene todo el sentido del mundo la decisión artística de utilizar una cámara fija para mostrar siempre ese mismo punto. Regla que se salta solo en dos ocasiones: para mostrar el contracampo gracias a un espejo y para señalar ese mismo punto desde otra perspectiva en el mismísimo final.

¿Quién no ha dicho alguna vez eso de "si las paredes hablaran..."? Here concatena toda clase de historias: pérdidas, nacimientos, encuentros, batallas y alegrías desde los confines del tiempo en que la tierra bullía hasta nuestros días. Es decir, incluso antes de que hubiera paredes para albergar estancias.

Es una película en la que los protagonistas no son (solo) las personas de cuyas vidas somos testigos sino el propio espacio que ocupan. Como si de un lugar sagrado se tratara.

Es una manera de mostrar el devenir del tiempo fijando la vista en un lugar para hacernos pensar en el inicio, el desarrollo y el desenlace de tantas historias. Y una forma también de redimensionarnos como especie y como sujetos individuales.

Con estos mimbres queda claro que estamos ante una película que no es sencilla y que exige un esfuerzo intelectual por parte de la audiencia para conectar la historias y también para interpretarlas, dado que de una forma u otra dialogan entre sí. Por traerlo a la actualidad, la crisis del COVID-19 se comunica con la mal llamada epidemia de la "gripe española" de 1918.

Uno de los problemas más habituales de la recepción de la película es la de pensar que hay unos personajes centrales que van a guiar la narración.

Por el contrario, Here parece muy ecléctica en su comienzo, solapando historias que pueden parecer independientes entre sí pero que terminan indagando en las motivaciones de distintos personajes, en sus renuncias y en las direcciones en las que se ven arrastrados por la vida. Pero también con la aceptación de su realidad, con el agradecimiento de haber disfrutado de sus vidas y el perdón.

En suma, es una película compleja en su trasfondo, profundamente emocionante y una obra de arte si tenemos en cuenta sus aspiraciones artísticas y un montaje que es una verdadera virguería digna de ser nominada al Óscar. Cada reencuadre dentro del cuadro principal podría servir para ser enmarcado y puesto en nuestros salones. Vamos, que es un gustazo de película a nivel visual.

La música de Alan Silvestri sirve además para terminar de redondear el resultado final, acompañando al multitudinario reparto a llevar a buen puerto el proyecto tocando los resortes adecuados a la audiencia para explotar su riqueza emocional.

Here, siendo una película de lo más recomendable para quien busque algo original, refrescante, estéticamente atrevido y arriesgado, no es una cinta perfecta.

Se entiende que era obligatorio para trasladar la idea, pero el uso de IA para el rejuvenecimiento facial de Tom Hanks y Robin Wright tiene cierto punto de perturbador. Máxime cuando sus voces no parecen tratadas para conseguir el mismo objetivo. También hay un uso de los efectos digitales por ordenador que "canta" demasiado en determinados momentos.

Pero es de ley señalar que el grueso de la película, una vez que comprendes su dinámica, es de un disfrute bestial. Es un relato intergeneracional en el que es imposible no verse reflejado de un modo u otro. Una de esas raras, rarísimas películas, que atrapan la idea de quiénes somos.

Valoración

Nota 90

Preciosa película que innova en la forma de narrar y cuenta con un montaje que es una obra de orfebrería en la que se mezcla el esteticismo, el gusto por el encuadre, el uso del color... Emociona, cautiva, inspira, ofrece un relato intergeneracional y arriesga. Fantástica.

Lo mejor

La propuesta estética, el montaje (auténtico encaje de bolillos) y las interpretaciones. Es emotiva y original.

Lo peor

Hay que entrar en la propuesta: conlleva una gran apertura de miras y dejarse llevar por la narración. El uso de IA para rejuvenecimiento digital.

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Título original

Here

Lenguage original

Inglés

Duración

1h 45m

Ingresos en taquilla

15.397.270,00 $

Presupuesto

40.000.000,00 $

Hobby90Excelente

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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