Crítica de The Walking Dead: Dead City temporada 2 - La serie se reconfigura con giros inesperados

Crítica de la segunda temporada de The Walking Dead: Dead City, de estreno en AMC+ el 8 de mayo con Lauren Cohan y Jeffrey Dean Morgan de vuelta en ocho nuevos episodios.
¡Que nadie se asuste! Hay declaraciones que pueden parecer demasiado arriesgadas como que The Walking Dead puede durar para siempre... Pero lo cierto es que la segunda temporada de The Walking Dead: Dead City está bastante bien justificada y honra su propósito: entretiene y nos da grandes momentos entre los dos protagonistas, que son el principal atractivo del spin-off.
Adicionalmente tenemos una nueva galería de personajes desplegados alrededor de Lauren Cohan y Jeffrey Dean Morgan que tienen verdaderos puntos álgidos en la trama. Así que la serie goza de un guión que arriesga, buenas interpretaciones y giros inesperados que hacen que se mantenga el interés.
La gran pregunta: ¿es solo para su público más fiel? Puede que sí, que el espectador medio considere que entra en el terreno del "too much p'a mi body", por más que despierte una enorme curiosidad ver cómo se resuelven los conflictos aquí expuestos.
Desde que la serie madre echó el telón... de hecho desde antes, desde la séptima temporada, cuando era ya tan coral como inabarcable manejando un circo de tres pistas y era imposible desarrollar todas las tramas de los personajes en un solo episodio, quedó claro que la fórmula del spin-off podía solucionar el problema y multiplicar los enfoques dándole más peso a los favoritos de la audiencia.
Con sus pros y sus contras, Dead City introdujo nuevos caminantes y a un villano capaz de generar energía a partir de los cadáveres, lo que hacía de Manhattan un escenario eléctrico, muy atractivo a nivel plástico para componer esquemas nunca antes vistos en este particular universo postapocalíptico.
¿Cómo innovar en esta nueva tanda de episodios? Hay esfuerzos muy notables por establecer una narrativa interesante y seguir ofreciendo un show que se diferencia del resto con entidad propia.
Temporalmente nos trasladamos en el tiempo seis meses después del desenlace de la primera temporada. Ahora bien, el meollo del argumento es cómo meter de nuevo a los personajes en la ratonera. Para ello es esencial darles unas poderosas motivaciones personales así como buscar un "volcado de personalidades".
No se trata solo de empatizar con su adversario/compinche en un oxímoron imposible y magnético sino de, literalmente, transmutar sus roles en un juego como decíamos arriesgado y fascinante. Y ahí va un nuevo contraste más de la serie en esta segunda tanda de episodios: hay mucho de divertimento enhebrado en el drama. ¡Y la trama avanza a buen ritmo!
Encontrar el tono necesario para tener en pantalla villanos "larger than life" con planes urdidos con primor a largo plazo y a la vez conseguir que haya una constante sensación de que los protagonistas están en riesgo real, apostando sus vidas pero también su humanidad en un pulso que pone a prueba su cordura, es un espectáculo digno de ser disfrutado.
Porque la serie hace los deberes en materia de construcción de personajes. No hay carniceros sin justificaciones, aunque entren en el terreno de la fantasía en muchas ocasiones y no dejen de tener una especial predisposición a matar, a pesar de su sibarita gusto artístico (ojo a las alusiones a genios como Goya, que tienen su gracia).
No deja de ser legítimo también el argumento de que Dead City 2 necesita de alguna manera volver los ojos al punto de inflexión de la serie madre, que fue la brutal muerte de Glenn sobre la que ha pivotado la relación de rencor/redención entre Maggie y Negan. Pero todo se lleva más allá en esta segunda temporada, como nos adelantó Lauren Cohan: "supone un punto de inflexión".
Volvemos al inicio: decir que The Walking Dead va a durar para siempre es una locura, porque nada es para siempre, como reza la canción, pero está claro que sigue teniendo margen de maniobra para concitar frente al televisor a su audiencia más fiel en la medida en que los personajes dan mucho de sí y hay imaginación para desarrollarlos en una historia llena de recovecos.
Y que Lauren Cohan salte al ruedo de la dirección en uno de los episodios más significativos, es también digno de aplauso. Va siguiendo los pasos de otras intérpretes/productoras/directoras como Elisabeth Moss que consiguen dar un paso al frente sin perder el control creativo y ampliando su experiencia profesional. Bien jugado.
Valoración
Nota 75
Vistos los seis primeros episodios de esta segunda temporada, hay motivos para ser optimistas: los giros, las modificaciones y la trascendencia de los planes de los villanos, juguetones, van en la línea de ofrecer un digno entretenimiento y algo en qué pensar. Los protagonistas siguen demostrando un tremendo magnetismo.
Lo mejor
Los nuevos personajes y conflictos, la acción se eleva a un nuevo nivel y las implicaciones de lo que sucede también tienen un eco mayor.
Lo peor
Hay alguna subtrama prescindible llamada a elevar la tensión pero sin mayores repercusiones.
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Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.


