White Boy Rick
Análisis

Crítica de White Boy Rick, la película con Matthew McConaughey

Por Raquel Hernández Luján

Matthew McConaughey vuelve al cine con White Boy Rick, un drama inspirado en hechos reales dirigido por Yann Demange que llega hoy mismo a las salas.

El guión de la película White Boy Rick fue el favorito de la lista negra de proyectos de 2015, esa que recoge las películas que se han quedado a las puertas de ser producidas y que finalmente han sido desechadas. 

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Recoge la historia real de Richard Wershe Jr., conocido por su apodo "White Boy Rick", un adolescente que se crió en Detroit en la década de los 80, en pleno apogeo de la epidemia de crack que asoló Estados Unidos y que provocó una verdadera guerra que libraban contra ella las instituciones públicas. En este contexto, el chaval, que por aquel momento tenía solo 14 años, se convirtió en informante del FBI de forma encubierta, siendo forzado a trapichear para obtener información.

Cuando los federales consideraron que ya no era relevante, se metió de lleno en el mercado de la cocaína. Poco a poco el joven se fue hundiendo en las arenas movedizas del tráfico de drogas hasta ser acusado y procesado por ello obteniendo como condena la cadena perpetua. En 1987 fue arrestado por tráfico de drogas y ha permanecido en prisión hasta 2017.

Queda claro que uno de los anclajes de esta película basada en hechos reales es, por tanto, el contexto socioeconómico de fortísima depresión en el cual el consumo masivo de estupefacientes, la falta de oportunidades y las deficiencias de la educación arrasaban con cualquier viso de un futuro al margen del dinero fácil que proporcionaba droga.

En la búsqueda de ese punto de realidad, el director Yann Demange ha optado por ficcionar Detroit en el East Side de Cleveland, donde las condiciones lamentablemente no son mucho mejores a día de hoy. De hecho, el rodaje tuvo que detenerse en al menos dos ocasiones por tiroteos que se produjeron en las inmediaciones del set de rodaje. De modo tal que hay que señalar que una de sus principales virtudes es la de separarse del "brilli brilli hollywoodiense" para buscar la verosimilitud.

Pero si hay algo que destaca por encima de todo lo demás en White Boy Rick es el reparto. No solo incluye a un entregado Matthew McConaughey que nos ubica inmediatamente con sus parlamentos acerca de ser un depredador (aunque es evidentemente un perdedor sin remedio), sino que cuenta también con actores de la talla de Jennifer Jason Leigh, Bruce Dern y Piper Laurie en papeles secundarios.

Por otra parte, supone el debut de Richie Merritt en el papel protagonista, para dar vida a un personaje muy complicado que vive, por así decirlo, en un ambiente "postapocalíptico" después del éxodo de la población pudiente de Detroit y que se integra en las bandas locales con tremenda facilidad. Y aquí juega un papel esencial la banda sonora de Max Ritcher, que también se ha encargado del apartado musical de otro de los estrenos de esta semana, María, reina de Escocia, y que nos ofreció un trabajo impecable en la serie The Leftovers.

La cinta se mueve en dos corrientes dramáticas: la de la injusticia social (agravada por dos agentes del FBI sin escrúpulos que utilizan al joven a su antojo) y la de la disfuncionalidad familiar que a su vez desentraña la relación padre-hijo y hermano-hermana (gran trabajo también el de la actriz Bel Powley dando vida a la toxicómana y autodestructiva hermana de Rick).

Lo curioso es que el guión escrito a tres manos por Andy Weiss y los gemelos Logan y Noah Miller introduce en ocasiones un sentido del humor que resulta un tanto desconcertante: por momentos, es fácil "salirse" de una propuesta cuya finalidad última parece ser la de generar una biografía absolutoria para el condenado (o malinterpretar al menos esas intenciones). En otras ocasiones, el acabado final parece el de una tv-movie, o, para entendernos, un episodio enteramente novelado de cualquier serie de reos injustamente encarcelados de Netflix. En suma, tienes la sensación de que te han contado esta historia ya en otras ocasiones de forma más sucinta: yendo al grano y con mejor pulso narrativo. Es el signo de los tiempos: con tanta oferta y tanto bagaje audiovisual, es necesaria una gran contundencia para satisfacer a la audiencia que se resiste a las lecciones morales mascadas.

Valoración

Drama inspirado en hechos reales que se queda a medio camino entre la biografía redentora y el retrato de una sociedad en la que el crimen organizado está a la vuelta de la esquina formando parte del paisaje.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

El repartazo: los secundarios y el trabajo de Matthew McConaughey y Richie Merritt. La banda sonora de Max Richter es perfecta.

Lo peor

La sensación de que te han contado mil veces ya la misma historia y con mejor pulso narrativo. Los trazos de comedia chocan con el drama general.