Crítica de Winnie the Pooh: El bosque sangriento - Secuela y reinicio todo en uno

Crítica de Winnie the Pooh: El bosque sangriento, la secuela de Miel y sangre que supone el inicio de la saga de terror Poohniverse o Twisted Childhood Universe.

En 2023 se estrenó la película Winnie the Pooh: Miel y sangre, un verdadero esperpento que no hacía honor a su premisa de retorcer uno de los mitos infantiles del imaginario colectivo como era el adorable osito creado por Alan Alexander Milne que saltó a la pantalla de la mano de Disney en sus primeras etapas en movimiento. 

La acogida de la cinta fue terrible, con cinco nominaciones a los Razzie incluyendo las de peor película y director del año. Perpetró aquel infierno, desde el guión y la dirección, Rhys Frake-Waterfield que tenía una buena idea pero no supo plasmarla de forma satisfactoria.

Esa idea retorna ahora con nuevo brío, como queriendo beber del fenómeno Sharknado (¿quién habría dicho que se llegarían a hacer seis películas, por baratas de fueran, de tifones de escualos?) para edificar un nuevo universo ficcional que no se centre solo en las secuelas de Miel y sangre (porque como imaginaréis ya hay una tercera en producción).

Es decir, que El bosque sangriento es una secuela de la versión gore de Winnie the Pooh pero también tiene aspiraciones de crear algo más grande. De ser un germen maquiavélico de lo que ha dado en llamarse Poohniverse o Twisted Childhood Universe. El nombre ya lo dice todo.

Y ya hay títulos de próximos proyectos asociados a esta marca: en 2025 verán la luz Bambi: The Reckoning y Peter Pan's Neverland Nightmare. Más adelante también llegará una versión aterradora de Pinocho y hasta un Poohniverse: Monsters Assemble que sirva de crossover para todos los personajes entre los que estará el Sombrerero Loco.

¿Hay coherencia en el hilo argumental que une todo esto? A veces alguna hay, pero no es el punto fuerte de una franquicia cuyo fin es romper iconos hasta ahora intocables y esparcir vísceras por diversión. El humor es de éxito variable, pero en general se echa en falta todavía más desmelene y originalidad.

El fenómeno afín de los crímenes de Art el payaso en Terrifier se asienta en un presupuesto barato invertido en unos efectos prácticos de calidad excelente dignos de un altar. La mala uva para rociar la receta depende de cada episodio de la saga, pero es fácil darse cuenta de que el personaje tiene una sorna y una maldad intrínseca tan retorcida como espeluznante.

Winnie the Pooh: El bosque sangriento no tiene una entidad propia más allá de sus personajes feotes y malvados. A la historia le falta pegada, desarrollo y trasfondo. No sorprende y eso que le mete sus giros metalingüísticos.

Muertes a gogó

Christopher Robin se alejaba de sus amigos Winnie-the-Pooh, Piglet, Owl y Tigger para ir a la universidad. Esto puso en peligro su supervivencia y provocó que tuviesen que valerse por sí mismos durante mucho tiempo, lo que los condujo a recuperar sus raíces salvajes y volverse auténticos psicópatas.

En esta secuela que se desarrolla en su hogar, lo más profundo del Bosque de los Cien Acres, crece una furia destructiva cuando ven peligrar sus vidas después de que Christopher Robin revele su existencia. Es ya un enfermero titulado y trabaja en un hospital.

Abandonando la oscuridad en la que se resguardaban, las criaturas del bosque deciden llevar su lucha al pueblo de Ashdown, donde vive Chris, dejando un sangriento rastro de muerte y caos a su paso.

Robin también tendrá que superar su ostracismo social, repudiado por todos los que lo culpan de alguna manera por las matanzas, e indagar para descubrir el origen de estos monstruos antes de que sea demasiado tarde.

Es mejor, pero sigue siendo mala

Da igual donde posemos la mirada: Winnie the Pooh: El bosque sangriento es mucho mejor que Miel y sangre. Destaca la secuencia introductoria realizada en animación y el recast del protagonista: Scott Chambers sustituye a Nikolai Leon.

Hay muchísima más sangre y fatalities más trabajados (decapitaciones, desmembramientos, amputaciones salvajes), pero incluso en materia de fluidez del montaje, es una película mucho más consistente y trabajada. Nunca a llega ser tan realista como para ser estomagante y pide a gritos un visionado informal y bullicioso, celebrando los momentos más bobos de la cinta.

Pero está muy mal iluminada (a menudo a propósito), las líneas de diálogo son bastante cutres y la narrativa en sí entra en contradicción con algunas cosas que nos habían contado en la peli anterior. De facto aparecen personajes sin ser presentados y se nota que todo está cogido con pinzas.

Detalles para entendidos

El apartado de curiosidades de Winnie the Pooh: El bosque sangriento es largo porque está plagada de guiños y referencias. Uno de los cazadores se llama Shepard como Ernerst Shepard, el ilustrador original de los libros del personaje antropomorfo.

La herramienta de búsqueda de Chris se llama Milne, como el autor de los libros y sus padres en la ficción son Alan y Daphne, que son los nombres de los padres del Milne real: Alan Alexander Milne, y Dorothy "Daphne" de Sélincourt.

Por otra parte, la cita inicial que la película atribuye a Winnie en los créditos de introducción apareció en "The House of Pooh Corner", de 1928, en la que aparecía Tigger por primera vez, aunque en realidad era algo que Conejo le decía a Igor. Curiosamente ésta es la primera película en la que aparece la versión bruta de Tigger, ahora que han expirado los derechos sobre el personaje.

Si me preguntáis cómo es posible que haya escrito una reseña de 924 palabras de Winnie the Pooh: El bosque sangriento os diré que... ¡Ni idea! ¡Lo mismo me ha costado más a mí armar la crítica que al guionista juntar las letras del libreto!

Valoración

Nota 45

Supera a su predecesora en todos y cada uno de los apartados que analicemos: tiene más medios, historia, complejidad y expectativas, pero sigue bajo la alargada sombra de Terrifier y otras películas gore más macabras y divertidas.

Lo mejor

Es una peli mala que sabe que es mala, no siente pudor por ser mala y se regodea en lo mala que es.

Lo peor

Es una peli mala.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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