Los hermanos Sisters
Análisis

Los hermanos Sisters - Crítica de un excelente western

Por Raquel Hernández Luján

El género del western tiene la capacidad de sorprender cuando todo el mundo creía que sus balas se habían agotado. Tal es el caso de Los hermanos Sisters, uno de los grandes descubrimientos de la temporada.

Cualquier amante del género del western se postrará a los pies del cineasta francés Jacques Audiard, que entrega con Los hermanos Sisters un trabajo de excelente factura técnica, a la par que revisita prácticamente todos y cada uno de los leit motiv del género: la fiebre del oro, los tiroteos y la clásica sensación de tenerlo todo por hacer alcanzando cierta comodidad en un territorio hostil.

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La película nos presenta in media res a dos hermanos muy particulares: Eli y Charlie, ambos cazarrecompensas a las órdenes del mandamás local: el comodoro. Su vida de matones a sueldo les lleva a malvivir dando tumbos, algo que complace a Charlie y empieza a quedarse pequeño para Eli, que sueña con tener una vida más cómoda y tranquila.

Sin embargo, el comodoro tiene para ellos una nueva misión: dar caza a un hombre de ciencia, un tal Hermann Kermit Warm, cuyas investigaciones le han llevado a descubrir una fórmula que revela el lugar donde hay oro. Tras su pista ha enviado ya a John Morris, un detective que les servirá de enlace y les facilitará la información necesaria para atraparlo. A lo largo de este recorrido aparecerán todo tipo de obstáculos que deberán superar juntos ambos hermanos mientras curiosamente van empatizando cada vez más el uno con el otro.

Los hermanos Sisters es una película que ya venía precedida por un éxito notable. En primer lugar está basada en la novela de Patrick DeWitt del mismo título, que se hizo con el premio británico Man Brooker Prize y el Stephen Leacock Award. Así pues, la base ya venía con un potente marchamo de calidad, pero es que la película encumbró una vez más a Jacques Audiard, que se hizo con el León de plata en Venecia el año pasado. Eso por no hablar de los cuatro premios César entre los que se incluyen categorías como mejor director, mejor diseño de producción, mejor fotografía y mejor sonido.

En parte, además, esta coproducción entre Francia, España, Rumanía, Estados Unidos y Bélgica, se ha rodado en nuestras fronteras, algo que nos remite de lleno al spaghetti western que encontró en el desierto de Tabernas y emplazamientos similares, un plató excepcional y que vuelve a contribuir a relanzar el denominado western europeo ahora incorporando nuevos escenarios de Aragón y Navarra.

Pero vayamos al grano: Los hermanos Sisters es una gozada de película. Y las razones son tantas que casi es seguro que nos quedemos cortos en alabanzas. ¿Por donde empezar? ¿Apartados técnicos? Todos excepcionales: fotografía, sonido, dirección artística, diseño de producción...

Pero al margen de su esmero y meritoria plasmación, lo realmente importante es que están puestos al servicio de una historia que merece la pena y que también aporta una suculenta creatividad. Empezando por la banda sonora del maleable Alexandre Desplat, capaz de componer piezas de piano cargadas de tensión y ritmo y de utilizar la percusión para generar en el espectador un variado registro de sensaciones y "sabores": la inquietud a la aventura, la violencia descarnada a la ternura y el recogimiento en el hogar (dardo certero a Centauros del desierto).

Los hermanos Sisters

El reparto es ambrosía: Joaquin Phoenix y John C. Reilly consiguen trasladar toda la complejidad psicológica de sus personajes y su evolución en este relato, que ha sido denominado como un western filosófico. El catalizador del cambio, es el personaje interpretado por Riz Ahmed, probablemente el único íntegro y por tanto la brújula moral que se convierte en el alquimista: no por encontrar el oro, sino por encontrar la veta en los personajes que a él se aproximan, comenzando por el propio Morris al que da vida Jake Gyllenhaal

Él sí que consigue extraer lo mejor de este extraño grupo de hombres que, de una forma poco convencional, se proponen crear su propio Edén: una comunidad denominada falansterio, que trata de organizarse en base a la igualdad en lo que concierne a producción y consumo. Un concepto, por cierto, trasladado del socialismo utópico del filósofo francés Fourier. Resumiendo, la película contiene una fuerte base ideológica e importantes matices respecto a la forma en la que se organiza y estratifica la sociedad, de ahí que tenga tanta carga de profundidad existencialista.

Por si parecía poco el talentazo reunido ante la cámara hay algunos otros fichajes que llaman especialmente la atención, entre los cuales no podemos dejar de nombrar al gran Rutger Hauer a quien hemos visto recientemente en Valerian y la ciudad de los mil planetas y que de nuevo se marca una colaboración especial en Los hermanos Sisters en la que su presencia como comodoro encarna la amenaza, la codicia y la acumulación de poder o, lo que es lo mismo, la antítesis de ese compañerismo y camaradería del que hablábamos.

Poco más que añadir: ésta es sin lugar a dudas la mejor película que podéis ver en cines este fin de semana, el estreno destacado, que supondrá puro deleite, sobre todo, para los amantes de un género que sigue brindándonos verdaderas joyas dignas de admiración que saben reinventar lo ya conocido añadiéndole muchas capas. ¡Larga vida al neowestern

Valoración

Los amantes del western pueden frotarse las manos: Los hermanos Sisters es una película difícil de olvidar. Un regreso a un género que parece una inagotable mina de oro cuando cae en las manos apropiadas

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Es un festín cinéfilo: sobresalientes la fotografía de Benoît Debie, la música de Alexandre Desplat y las interpretaciones del elenco principal.

Lo peor

Que el personaje de Riz Ahmed se introduzca tan tarde, dado que sus interacciones con Jake Gyllenhaal son tan interesantes.