Análisis Minecraft Dungeons
Análisis

Análisis de Minecraft Dungeons: buscando piedras preciosas lejos de la zona de confort

Por Alejandro Alcolea Huertos

Versión comentada: Xbox One

Mojang da un giro de tuerca a la jugabilidad de uno de los juegos más famosos e influyentes de todos los tiempos. Convierte Minecraft en un dungeon crawler al más puro estilo Diablo, pero bajar a las profundidades tiene sus riesgos. Acompáñanos en nuestro análisis de Minecraft Dungeons para descubrir qué ha pasado y qué podéis encontrar en lo nuevo del estudio que llegará a PS4, Xbox One, PC y Switch.

Es curioso, pero Microsoft estrena este año dos juegos spin-offs de dos de sus sagas más lucrativas. Gears of War y Minecraft son, sin duda alguna, de las que más alegrías les dan a los de Redmond en lo económico, y este año hemos visto el paso de Gears a la estrategia táctica y, ahora, el de Minecraft al género del dungeon crawler (aunque el juego ya es un poco bastante dungeon crawler).

A los gears, el cambio les sentó genial, como os contamos en nuestro análisis, ya que Splash Damage (con la ayuda de The Coalition) plasmó la esencia de la saga, los disparos desde coberturas, a la perfección. Poco antes de jugar a Gears Tactics, tuvimos la oportunidad de disfrutar de la beta de Minecraft Dungeons, y la verdad es que las sensaciones fueron muy positivas.

Nos encontramos una especie de Diablo más accesible que contaba con un diseño atractivo, un sistema de avance sencillito, pero muy divertido, guiños a Minecraft y una jugabilidad accesible para que los más pequeños de la casa, o los que nunca han jugado un Diablo, pero son amantes de Minecraft, se adentren en el género. Y quién sabe si sigan en él profundizando con alguno de los grandes títulos que hay en el mercado para cualquier plataforma. 

Sin embargo, en la versión completa nos hemos encontrado que el planteamiento no va mucho más allá de lo que jugamos en la beta y, además, de unos cuantos errores conceptuales más. Si queréis saber qué os vais a encontrar en lo nuevo de Mojang y Double Eleven, acompañadnos en nuestro análisis de Minecraft Dungeons.

A matar, que el mundo se va a acabar

¿De qué va Minecraft Dungeons? Tenemos una historia que va avanzando a través de escenas en el comienzo de cada uno de los nueve niveles. La historia, muchas veces, es solo un contexto para matar miles de enemigos, y aquí es más de lo mismo.

El Archimaldeano es un ser vil que quiere sumir el mundo en la oscuridad y, claro, nuestra tarea es acabar con él. Para ello, debemos ir desde las costas hasta el gran palacio en el que nos lo encontramos, pasando por unas minas, el desierto y una zona pantanosa.

Estos diferentes niveles están muy bien recreados en lo estético, y la mayoría tiene una serie de pasillos secretos que nos dan acceso a mejor equipo o a un reto extra. No hay mucho más que contar de la historia no porque entremos en spoilers, sino porque, realmente, no es un pilar sobre el que Minecraft Dungeons asiente absolutamente nada. Hay que avanzar, coger mejor equipo y matar de forma más eficiente. Y, la verdad, no tengo ningún problema con esta propuesta.

El sistema de control es el clásico del género. Tras elegir al personaje inicial (tenemos varios huecos de personaje para elegir uno u otro en función de nuestros gustos en cada momento), nos ponemos manos a la obra. El botón A del mando de Xbox (hemos probado el juego en Xbox One y PC gracias a un código anticipado proporcionado por Xbox España, por cierto) es el de ataque melee. RT es el de ataque a distancia con arco o ballesta; RB o el stick derecho es el de rodar para esquivar y LB el de poción, que se restaura cada pocos segundos.

Además de los ataques con armas, tenemos tres ítems que nos dan ataques especiales o mágicos. Hay de varias clases, desde invocar un animal aliado que nos acompaña en la misión (y que me ha salvado en alguna ocasión) hasta un tótem de curación, otro de protección, botas para ser más veloz, un fuego artificial que funciona como una flecha, un carcaj de flechas de fuego... y otros ítems que necesitan almas para funcionar.

Son los más potentes y, básicamente, se recargan al matar enemigos para desencadenar explosiones o rayos muy potentes. Es un sistema que está bien diseñado, es accesible y que controlamos rápidamente para ser más efectivos en nuestra tarea. Además, podemos mejorar tanto la armadura como el arma cuerpo a cuerpo y a distancia.

Al subir niveles conseguimos unas gemas moradas que podemos gastar en estas mejoras de arma. Cada arma/armadura tiene tres ranuras con tres mejoras posibles cada una, y es un sistema interesante... si no se le vieran pronto las costuras. 

Y es que, tras las tres primeras misiones (un tercio del juego), comenzamos a entender que Minecraft Dungeons no va a tener mucho más que ofrecernos ni en experiencia jugable ni en lo que a evolución de personaje se refiere. Los niveles se generan de manera procedural, y aunque son bastante simples en su concepción (todos se resumen en avanzar, activar una serie de pilares, matar al jefe y salir), me parecen adecuados para un usuario que no haya jugado a ningún juego del género.

Lo que me gusta menos es que, el principal atractivo de este género es el de crear un guerrero que poder modificar a medida que avanzamos para ser más eficaces, algo basado en un sistema de botín constante, subida de niveles que nos permiten aprender habilidades pasivas y activas siguiendo un árbol de progreso y, al final, tener un personaje hecho a medida con las harmas y habilidades que más nos gusten/interesen según nuestro sistema de juego.

Análisis Minecraft Dungeons

Minecraft Dungeons borra ese sistema de un plumazo. Tenemos progresión en niveles, pero solo sirve para conseguir piedras con las que mejorar las armas y armaduras. No hay habilidades activas o pasivas más allá de los ítems que equipamos y, al final, no podemos tener una build preferida que ir evolucionando porque todo se basa en equipar el objeto más potente que tengamos en cada ranura.

Esto es debido a que los enemigos sí, tienen diferentes ataques y, en general, es un juego accesible, pero llegan ciertos puntos en los que la dificultad se dispara de forma incomprensible y en los que necesitamos tener toda la potencia de fuego disponible, aunque el arma o armadura en cuestión no nos guste. 

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En los niveles extra, hay algunos puzles que aportan variedad.

El sistema se extiende al cooperativo. Podemos jugar con hasta tres amigos online o en local y no hay que buscar complementarnos entre nosotros, sino... bueno, eso, sumar potencia de fuego para hacer más daño. Ni más... ni menos. Además, si un aliado cae en combate, empieza la noche en la que los enemigos se generan de manera violenta y esto supone un problema no por la dificultad, sino por el sistema de curación.

Si vamos juntos en la partida y uno cae, los enemigos acuden en masa y pulsamos la A para atacar. El problema es que también es el botón de reanimar, una animación que dura unos segundos, por lo que en lugar de atacar, podemos ponernos a reanimar al caído, quedando totalmente expuestos. Es un sistema molesto que se arregla de una forma muy sencilla: poniendo el comando en otro botón. Por ejemplo, RB y el stick derecho sirven para lo mismo -rodar-, por lo que habría sido un buen botón para meter esa animación de reanimación.

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El progreso con el botín también es controvertido, ya que hay tres formas de coger loot. La primera es en los niveles, donde algunos enemigos nos sueltan objetos y armaduras que, muchas veces, no nos sirven para nada debido a que son de un nivel inferior. Al final de cada partida, también se nos da un cofre con botín... y en el campamento tenemos un vendedor de armas y otro de ítems mágicos, los dos nos proporcionan objetos aleatorios que compramos con gemas que vamos consiguiendo durante la partida.

Es un sistema poco inspirado que se resume en pulsar A hasta que compremos el objeto, ver si nos vale (muchísimas veces, no) y volver a comprar a ver si hay más suerte.

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Los enemigos, por suerte, brillan algo más. Hay de bastantes tipos, algunas variaciones y magos que alteran los efectos y estados de los enemigos, y lo cierto es que se genera una buena dinámica dentro de la partida cuando jugamos con amigos. Aunque haya muchos enemigos, si vemos que hay torres que aparecen desde el suelo, bombas verdes, enemigos atados por rayos morados o telas de araña, sabemos que tenemos diferentes tipos de magos o arañas que nos pueden poner en un aprieto.

Es divertido ir primero a por los más fuertes, incluso tomando algunos riesgos en el proceso, pero al final, cuando terminaes el combate, te queda la sensación de... "para qué he hecho esto", ya que sabes que estás matando por matar, sin posibilidad de avanzar más que gracias a un sistema aleatorio y paraḿetros que no controlas. El consuelo es que, si gastas piedras moradas en mejoras de equipo y encuentras un arma evidentemente superior, desmontando la pieza mejorada recuperas parte de las piedras, por lo que no lo pierdes todo.

Minecraft en estado puro en lo audiovisual

En lo audiovisual, estamos ante un juego muy atractivo. Es 100% Minecraft tanto en el apartado sonoro como en el visual. Puede gustar más o menos, pero Minecraft es un juego con una personalidad aplastante. Tanto por la paleta de colores como por el uso de voxels y el diseño en general de personajes, enemigos y niveles, parece que estamos en el Minecraft de siempre, pero con otra cámara.

Pese a que las texturas son como son y los monigotes son pequeños, distinguimos de un vistazo tanto las armaduras como las armas propias, así como la clase de enemigo a la que nos enfrentamos. Es, la verdad, un juego atractivo que captura la esencia visual del título de Mojang a la perfección. 

En lo sonoro, también estamos ante un juego muy interesante. Es cierto que la música va a su aire, con melodías que no pegan con los niveles en los que estamos, pero la verdad, me parece graciosísimo estar en una mina repleta de demonios en la que me atacan por los cuatro costados mientras suena una melodía al piano que inspira paz

Los gruñidos de los enemigos, sonidos de las armas, sonido ambiental y algunas "voces" de Minecraft, también están presentes en Dungeons, por lo que en este apartado, no hay ningún 'pero'.

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Eso sí, nos hemos encontrado algunos bugs. No es algo que influya en la nota porque faltan unos días para que el título salga a la venta (llegará el día 26 de mayo), pero debemos comentar lo que nos ha ocurrido. El juego está optimizado, de momento, para PC, ya que parece que el acceso anticipado en Xbox es algo inestable. Aun así, hemos podido jugar en las dos plataformas.

En PC, el rendimiento es muy bueno en todo momento, pero al salir de dos de las sesiones, para volver al escritorio, se quedó colgado, no guardando nuestros datos en la nube. Es un mal menor, ya que los tenemos en local.

En consola -Xbox One X- no se nos han borrado datos ni nada por el estilo, pero sí he visto algún tirón en cooperativo con otros tres jugadores que no debería suceder y, además, al jugar en cooperativo local, cuando se une el segundo jugador, en todas las ocasiones nos ha expulsado del juego.

No es algo que nos quite más que un par de minutos, lo que tardamos en volver a entrar, pero es algo que, como digo, había que comentar.

Game Pass como el colchón salvavidas

Al final, Minecraft Dungeons pincha en más aspectos de los que me gustaría. Las tres primeras partidas, sobre todo en cooperativo, son realmente divertidas. Empezamos a descubrir el mundo, los diferentes mapas (aunque con generación aleatoria) me han gustado por su ambientación y la sensación de ser una máquina reventando zombis, esqueletos y magos es bastante divertida. La variedad de enemigos es de lo que más me ha gustado.

De hecho, es en lo que mejor funciona, en ese papel de juego para desestresarte tras un largo día en el que solo te apetece tirarte en el sofá y pulsar botones para abatir enemigos, utilizando bien tus objetos y equipo mágico para ver si te "tocan" lo menos posible.

El problema es que, más allá de eso, y de las buenas ideas que tiene no enclaustrando nuestro personaje en una clase según una decisión inicial que no sabemos si nos gustará a las 5 horas de juego (cosa que hacen muchos títulos, por cierto), Minecraft Dungeons no aporta nada más que tenga demasiado sentido.

El sistema de loot carece de interés, hay veces que "paso" de mejorar un arma porque puede que en la partida siguiente me den una mejor, la curva de dificultad es muy irregular y hay veces que no es una experiencia agradable. Es demasiado simplón en elementos básicos del género, y eso pasa factura pese a tener unos escenarios y enemigos que, repito, me han gustado (sobre todo algunos jefes finales).

Arreglando solo un par de detalles, como el sistema de progresión y el de consecución de botín, Minecraft Dungeons sería un mucho mejor juego. No competiría con los grandes del género, pero sí conseguiría ser bastante más atractivo. Lo bueno es que, como nos deja claro el mapa, parece que los responsables tienen pensado actualizar el juego con contenido.

Análisis Minecraft Dungeons

Veremos si también con algún parche que mejore ciertas mecánicas. La buena noticia es que el fan de Minecraft que nunca se ha sentido atraído por el género del dungeons crawler, puede descubrir que este sistema mata-mata es de lo más atractivo y "viciante", yéndose posteriormente a algunos de los grandes del género que tenemos en cualquier plataforma. Y sí, lo mejor es que está disponible en Game Pass para PC y Xbox One, por lo que la primera partida "es gratis".

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Valoración

Los primeros momentos son realmente divertidos y te invitan a un mundo que vas a querer explorar, pero poco a poco se va desinflando. No cumple con los cánones del género y, aunque tiene buenas ideas, no consigue que cuajen. Para el fan de Minecraft o los pequeños de la casa, puede ser muy atractivo, pero no es un buen dungeon crawler.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

Apartado audiovisual. Un acercamiento simpático al género dungeon crawler. Sin clases que limiten el quipo que podemos usar. Mata-mata efectivo.

Lo peor

Sistema de botín y niveles de personaje poco inspirado. Curva de dificultad dentro de algunas misiones. Corto y no invita a la rejugabilidad.

Y además