Un preso demanda a su prisión por 100.000 dólares, pero llega a un acuerdo por una Xbox y dos mandos

Esta prisión de Delaware tiene hasta 95 consolas Xbox en circulación
Las cárceles de Delaware tiene hasta 95 consolas Xbox en circulación
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Un recluso del Correccional de Delaware pide la friolera de 100.000 dólares como indemnización por negarle atención médica en prisión, pero se acaba conformando con una Xbox.

No se habla mucho del tema, pero es innegable que las consolas de videojuegos también están presentes en las cárceles de medio mundo. De hecho, hay pruebas de que cerca de 100 consolas Xbox modificadas se pueden comprar en el Correccional de Delaware, en Estados Unidos.

Tal es la pasión de los reclusos por una consola que hasta pueden llegar a perdonar una indemnización valorada en 100.000 dólares. Es justo lo que le pasó a Devin Coleman, un recluso del Centro Penitenciario  James T. Vaughn.

Resulta que este hombre reclamaba una indemnización por haberle negado atención médica en prisión, ya que padece de un problema en el ojo izquierdo, pero finalmente se conformó con una Xbox y dos mandos.

Un preso pide una Xbox con dos mandos para compensar la ausencia de atención médica en la cárcel

Xbox One X

Según el medio Delaware Online, un preso del Centro Penitenciario James T. Vaughn (Delaware, EE.UU) ha solicitado una indemnización de hasta 100.000 dólares por no haber recibido atención médica en prisión.

Devin Coleman tuvo una fractura en los huesos orbitales y la cuenca del ojo izquierdo, así que no puede cerrarlo. Además, sufre de intenso dolor, ultrasensibilidad a la luz y de otros problemas médicos derivados.

El preso interpuso una denuncia contra el centro, ya que el personal del Departamento de Correcciones y los médicos le negaron medicamentos y unas gafas de sol, así como una celda con luz tenue y una litera inferior.

Sin embargo, finalmente la solicitud de 100.000 dólares como indemnización se quedó en nada, pues Coleman se contentó con una Xbox y dos mandos para pasar los ratos muertos.

Pero no es el único, ya que hasta 40 presos del centro tienen consolas Xbox en sus celdas. La peculiaridad de estas es que están modificadas, de manera que no se pueden conectar a Internet, y los juegos accesibles se preinstalan a petición de cada recluso.

Es decir, que estas consolas están ''capadas'' para no poder conectarse a la red ni ejecutar juegos físicos, aunque a Coleman le confiscaron su Xbox porque encontraron ''contenido sospechoso'' entre los archivos.

Esto ha despertado nuevamente los deseos judiciales de Coleman, que está luchando por reactivar el proceso legal y obtener los 100.000 dólares como indemnización.

¿Sabíais que se venden consolas y juegos en las cárceles? Al fin y al cabo, es una de las muchas distracciones que pueden tener los presos, y siempre será mejor eso que emplear el tiempo en violencia y drogas.

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