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Reportaje

Impresiones de Nubla, el juego más artístico de PS4

Por Alejando Alcolea
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Los videojuegos son arte, son una manifestación artística más, como puede ser una película, una obra musical o un cuadro. De hecho, los videojuegos son el punto donde confluyen varias formas de expresión artística ya que, en un juego encontramos música, artworks (composiciones creadas a mano o gracias a medios digitales que nos permiten imaginarnos los escenarios y personajes de los videojuegos), y cine, ya que todo eso hay que ponerlo en movimiento y es el método de contar la historia en una gran mayoría de los videojuegos actuales.

Sin embargo, hay videojuegos que no podemos catalogarlos como todos los demás y que están más cerca de las galerías de arte que de las estanterías de nuestra tienda de videojuegos preferida. Ese es el caso de Nubla.

Hace ya más de dos años, un grupo de alumnos de la Escuela Universitaria de Diseño, Innovación y Tecnología de Madrid formaron parte, junto con miembros de otras universidades, del estudio Gammera Nest y unieron fuerza con el Área de Educación del museo Thyssen-Bornemisza, EducaThyssen, para crear algo especial, algo que trascendiera al propio videojuego y supusiera una clara manifestación artística propia de un museo pero que, como peculiaridad, pudiésemos jugar. Ahí es donde entró Sony Computer Entertainment España en la ecuación para apoyar el proyecto con el programa PlayStation Talents.

Hace una semana que se lanzó Nubla y ya hemos podido disfrutarlo al completo, con todas las variantes. Mientras esperáis el análisis que os ofreceremos debidamente en la revista Playmanía, es el turno de dar una pincelada en este blanco y digital lienzo para ayudaros a descubrir si Nubla es vuestro videojuego.

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Un museo sin cuadros

La historia de Nubla comienza de una forma muy espartana, eligiendo nuestro avatar, un avatar que será chico o chica pero que, a efectos prácticos, no tendrá ninguna repercusión a la forma de jugar. Tras elegir nuestro personaje empezaremos a pasear por un solitario, vacío y oscuro pasillo de un museo cualquiera. Lo primero que llama nuestra atención es que los cuadros están deshabitados y, al doblar una esquina encontramos unos misteriosos personajes que responden a diferentes estilos pictóricos como el surrealismo, el cubismo, el impresionismo... la peculiaridad de estos personajes es que podremos seleccionar con cuál de ellos realizar la aventura. Cada uno tendrá una habilidad especial (uno podrá volar, otro podrá teletransportarse) y, debido a esa habilidad, descubriremos diferentes secretos en los cuadros dependiendo del avatar que elijamos en el mundo de los cuadros de Nubla, lo que le da al juego un carácter rejugable que palía en cierto modo la escasa duración de la aventura.

Una vez elegimos avatar y nos metemos en el primer cuadro empezaremos a descubrir lo que ha pasado. Nubla, el 'elefante de Dalí' de la obra 'La tentación de San Antonio', ha desaparecido y con él todos los cuadros del museo. Nuestra misión será encontrarlo y, para ello, tendremos que pasar por cuatro mundos, cada uno con su diferente estilo e inspiración. Sin embargo, no estaremos solos en esta primera aventura de Nubla ya que unas siniestras formas nos ayudarán misteriosamente en la aventura. Como nos explicaron en nuestra visita al museo durante la presentación del título, estas 'formas' extraídas del cuadro 'Muerto acechando a su familia' de Yves Tanguy nos echarán una mano ayudándonos a completar algunos puzles. Sin embargo, parece que en la secuela las criaturas no serán tan amigables aunque, claro está, es algo que tendremos que esperar para descubrir.

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La 'Casa de la esquina' inspira un mundo entero en Nubla, el que más puzles tiene de todo el juego.

Avanzando a base de puzles

La premisa jugable de Nubla es muy clara. Habrá fases de plataformas en las que tendremos que empujar algún objeto pero, sin duda, el principal protagonista de Nubla es el propio escenario. Aquí, el estudio madrileño demuestra que ha tenido un montón de buenas ideas al convertir los cuadros del Thyssen en escenarios donde se integran a la perfección una serie de puzles.

Sin embargo, no penséis que el camino ha sido fácil y es que, desde el estudio han huido la idea de plagiar las obras por dos motivos, el primero es obvio, no se puede incurrir en plagio, y el segundo es que deseaban realizar una especie de homenaje a los artistas originales.

En Nubla encontramos escenarios inspirados en 'Árbol solitario y árboles conyugales' de Max Ernst, el citado 'Muerto acechando a su familia' o la 'Casa giratoria' de Paul Klee. Mientras que para esta primera parte de Nubla 'La casa de la esquina', de Ludwig Meidner, ha sido un punto clave en la inspiración del escenario más grande del juego, en la secuela será la 'Metrópolis', de George Grosz, el que tendrá mayor importancia aunque, eso si, en Nubla 2 tendremos mayor variedad de escenarios al viajar por distintas épocas.

'La portuguesa', de Robert Delaunay, será el primer cuadro que inspirará el puzle más distinto a todos los demás que encontremos en Nubla y es que, la variedad de puzles no será mucha pero si serán diferentes unos a otros, en su mayoría. El de 'La portuguesa' nos pedirá que repitamos una secuencia musical y de colores para poder avanzar, la 'Casa giratoria' nos hará jugar con las perspectivas, en otro de los mundos tendremos que recolectar las piezas que faltan en el espejo de 'Mujer ante el espejo', de Paul Delvaux (cuadro que será de vital importancia en Nubla) y en otro de los escenarios tendremos que recomponer uno de los cuadros de Dalí que se muestra desordenado en un tablero.

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'Mujer ante el espejo', de Paul Delvaux, es uno de los cuadros clave de Nubla.

Los puzles no están nada mal pensados pero son bastante sencillos, todo hay que decirlo, y están integrados de forma notable dentro de los cuadros, casi parece que las obras originales se crearon con esa intención. Aquí encontramos otra de las metáforas de Nula, el pararnos frente a un escenario o cuadro, observarlo y desentrañar sus secretos. Otros cuadros nos animarán a vivirlos de otra forma ya que, no nos plantearán un reto como tal pero si tendremos que explorarlos, como uno de mis preferidos, la reinterpretación de 'Habitación de hotel', de Edward Hopper, donde tendremos que mover algunos objetos para conseguir la llave que nos permita avanzar.

Sin embargo, no todo funciona en Nubla debido a problemas que nada tienen que ver con el diseño artístico del título. Nubla es un juego precioso, si, pero no es un título redondo debido, principalmente, a unos importantes problemas de control y un bug bastante gordo que aparecerá hacia el final de la partida. El control del personaje será excesivamente lento, algo que puede ser perfectamente una decisión de diseño. Sin embargo, encontramos que habrá varios escenarios en los que tendremos que arrastrar y empujar cajas. A la hora de arrastrarlas no habrá problemas pero, cuando tengamos que empujar algo el control no ser preciso y tendremos que pulsar al mismo tiempo el botón de agarre y la dirección del stick 'hacia delante' para que se realice la acción. Esto es algo que, por desgracia, no debería aparecer en el juego y cuya solución descubrimos a base de probar combinaciones para no desesperarnos. Por otro lado, y esto si puede llegar a frustrarnos, el bug que os comentaba hace unas líneas es bastante importante. Y es que, en uno de los últimos escenarios se supondrá a nuestro personaje un puzle que consiste en activar cuatro manivelas sin que ninguna vuelva a su posición original. Esto nos obligará a pulsarlas en el momento adecuado ya que, si fallamos todo volverá a la posición original. Parece fácil pero, a la hora de la verdad, a la vez que controlemos las diferentes palancas nuestro personaje también se moverá, algo que es un claro problema de programación, y cuando completemos el puzle éste no desaparecerá, por lo que tendremos que intuir el lugar adecuado para que nuestro personaje salte y alcance la salida. Tras cargar tres veces la partida el bug seguía presente, por lo que no parece algo esporádico.

Y es aquí donde Nubla puede decepcionar ya que estamos ante un videojuego y lo que se debe primar es la jugabilidad, algo que no está pulido en esta entrega y que espero sinceramente que resuelvan de cara a la secuela ya que tendrán algo con lo que no han contado en este Nubla 1: experiencia desarrollando en PS4.

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Uno de los puzles más problemáticos de Nubla. Así debería salir pero es frecuente que nuestro personaje quede detrás del mecanismo debido a un bug.

Una obra de arte

Donde no hay duda alguna es la calidad del apartado audiovisual de Nubla. Queda claro, gracias a las pantallas que acompañan este artículo, que Nubla desprende belleza por los cuatro costados y es que, no en vano su diseño si que puede ser calificado como 'arte' ya que utiliza alguna de las obras más representativas de un museo de la categoría del Thyssen.

Además, resulta fascinante como el equipo de Gammera ha conseguido plasmar el alma de las obras sin caer en el plagio ni en la interpretación fidedigna de los cuadros. El conseguir que el 'bicho' que nos acompañe nos sea familiar cuando vemos el cuadro del que lo han sacado, el ver el espejo de Delvaux con otros ojos, ver la Casa Giratoria moviéndose de verdad o la retorcida Casa de la Esquina convertida en una urbanización es algo que tenemos que aplaudir. El diseño de los avatares con los que podremos completar la aventura también esta muy conseguido, así como la deshumanización de algunas obras, algo que fue un juego dentro del equipo de desarrollo.

Otro apartado donde pocas pegas podemos poner es el sonoro, con unos correctos efectos de sonido y una más que cuidada banda sonora de la que os hablaremos con más detalle próximamente, una banda sonora preciosa pero que cae en la repetición hacia el final del juego.

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Lo que debería ser una telaraña se convierte en una constelación en esta reinterpretación de uno de los últimos momentos de Nubla.

De la consola al museo

Nubla es un buen montón de grandes ideas que, por desgracia, no brillan lo que deberían debido a algunos problemas jugables, algo que, en definitiva, da vida a un videojuego. Pasando por alto este detalle, el videojuego es una auténtica obra de arte que conseguirá conquistarnos de principio a final gracias a un poderoso apartado artístico, unos puzles bien integrados con los cuadros que son homenajeados en el juego y, sobre todo, una banda sonora de la que se ha hablado demasiado poco.

Estos elementos convertirán a Nubla en un viaje por el arte que, la verdad, es bastante más corto que una visita a un museo real. Y es que, completar Nubla nos llevará, más o menos, una hora, algo que podremos ampliar gracias a la rejugabilidad con distintos personajes que nos darán la oportunidad de conseguir nuevos objetos de los cuadros y seguir llevando las obras de arte al museo del juego. No es una buena forma de aumentar la duración, ya que nos habría gustado tener más puzles de inicio, pero es la que nos ofrecen.

En definitiva, Nubla no os decepcionará. Tiene fallos, si, pero también es una apuesta arriesgada, única en los videojuegos y por ello original. Un viaje de ensueño que nos costará 9,99€ y que nos dejará con muchas ganas de visitar el museo real una vez terminamos el juego para poder ampliar la experiencia gracias a las obras que inspiran los retos de Nubla. ¡Ah! Una cosa importante, en ningún momento tendremos un cartelito al lado del escenario que nos diga la obra y autor del cuadro original. ¿Seréis capaces de adivinar todas las referencias de Nubla?

No os despistéis porque, muy pronto os ofreceremos en análisis en PlayManía y nuevos reportajes sobre este original proyecto gestado en nuestro país gracias a la iniciativa PlayStation Talents, el programa de PlayStation España creado para impulsar el desarrollo de videojuegos en nuestro país.

Fuente | PlayStation Talents