Dead Rising, el juego que pudo no haber sido

En ocasiones los directivos de las compañías se ven en la tesitura de tomar importantes decisiones que pueden influir notablemente en la imagen o futuro de la empresa. A veces la resolución adoptada es la correcta, otras no. Por suerte, en su día Capcom tomó la decisión idónea (al menos para los que gozamos con esto de los videojuegos) al dar luz verde a dos de los juegos insignia del lanzamiento de Xbox 360: Dead Rising y Lost Planet.

Según Keiji Inafune, ex-productor de Capcom y actual director de Comcept, "cuando Dead Rising y Lost Planet estaban en fase de prototipos Capcom adoptó una política oficial de dedicar el 80% de sus esfuerzos a lanzar secuelas de franquicias ya asentadas, por lo que el futuro de estos dos juegos corría peligro".  Inafune comenta que "las ideas de Dead Rising y Lost Planet fueron rechazadas, pero Inafune ignoró a sus jefes y presionó para que continuara el desarrollo de ambos títulos".

En otras palabras, Inafune avanzó tanto el desarrollo de Lost Planet y Dead Rising que Capcom necesitaba cubrir los gastos con el lanzamiento de los juegos. Por suerte lograron vender más de dos millones de copias en todo el mundo, así que el puesto y la picaresca de Inafune permanecieron en Capcom (hasta los sucesos más actuales, claro).