Lleva a sus hijos a la guerra para que no jueguen a Call of Duty

Un padre, preocupado por la adicción de sus hijos a los juegos bélicos, decidió realizar un experimento: les dejaría jugar sólo después de visitar una zona de guerra real, donde los niños pudiesen ver las consecuencias de un conflicto armado... aunque ello supusiera un grave riesgo.  

La agencia Reuters se ha hecho eco de la curiosa iniciativa de un padre sueco para que sus hijos abandonasen los juegos bélicos. Carl Magnus Helgegren, se sorprendió cuando sus hijos Leo y Frank (ambos de 10 años de edad) le pidieron el último Call of Duty. El padre accedió a comprárselo con la condición de que viesen las consecuencias de una guerra sobre el terreno, así que sacó billetes de avión para los tres para una zona peligrosa. Afganistán e Iraq quedaron descartados porque aún son "zonas calientes", pero el atrevido padre se llevó a los dos niños a Jerusalén, desde donde visitaron varias zonas destruidas, hospitales infantiles y campos de refugiados. 

 

El final de la historia no es tan aleccionador. Los muchachos decidieron no jugar a Call of Duty y ahora defienden que les gustaría viajar a Oriente Medio algún día en el futuro. El padre ha declarado que los videojuegos en sí no son malos, pero la comunidad se le ha echado encima por su irresponsabilidad, por los riesgos asumidos y la utilización de sus hijos en causas políticas.