Suda51 defiende el polémico "modo Gigoló" de Killer is Dead

El creador de Killer is Dead, Suda51, ha respondido a las críticas que tildan al juego de PS4 y Xbox One de sexista y machista por el controvertido modo Gigoló, en el que su protagonista Mondo puede "comprar" a las mujeres con regalos para obtener sexo con ellas. Aquí tenéis la justificación del creativo japonés.

El siempre extravagante Goichi Suda, más conocido por su mote artístico Suda51 y por crear obras tan erótico-festivas como los alocados Lollipop Chainsaw o la saga No More Heroes, ha salido al paso de las críticas a su juego Killer is Dead por el polémico "modo Gigoló", cuyo protagonista Mondo Zappa se dedica a camelarse a las chicas a base de regalos con el fin de llevárselas a la cama, y no para echar la siesta sino otra cosa. Como ya ocurriera en el caso del polémico Leisure Suit Larry, Duke Nukem Forever, Metal Gear Solid o el más reciente Senran Kagura Burst, el juego fue tachado de sexista y machista, acusaciones a las que el director de Grasshopper Manufacture ha respondido en una entrevista concedida al portal Eurogamer.

"A decir verdad, esas misiones iban a formar parte de Shadows of the Damned desde un principio. La idea original era hacer que les regalaras flores a las chicas. Eran más bien misiones de corte no erótico. Entonces recibí una petición de la distruibuidora japonesa diciéndonos que querían vender el juego en Japón, y que necesitaban material más escandaloso", explica Suda.

“Mi intención era que el modo fuese más limpio, pero la órdenes de arriba me llevaron a incluir eso. Es una distribuidora de carácter erótico. Yo quería un “modo Gigoló” algo más elegante. Quería rebajar el tono un poco más, pero quedé bastante satisfecho con el resultado obtenido", matiza.

Sin embargo, cuando el periodista equipara implícitamente el hecho de regalar flores a las féminas a cambio de sexo con una forma más de prostitución, Suda lo defiende así: "Les regalas flores y, si eres lo suficientemente bueno, la chica te lleva a su habitación y todo llega a buen puerto. De esta forma implicaba más romanticismo, no era tan erótico". El entrevistador insiste en que el problema no está en qué objeto les regalemos, sino en el hecho de "comprarlas" con regalos para llevártelas a la cama. A su juicio, se cosifica a las mujeres al tratarlas como una recompensa, a lo que el diseñador japonés responde:

"Tuve esta misma conversación con la distribuidora japonesa. Básicamente, si lo hubiésemos hecho demasiado fácil habría dado la sensación de que compras cosas para conquistar a las chicas, así que lo hice de forma que no siempre tuvieras éxito. Además, cuando metes al pata, ella te propina una bofetada. Así que no lo hice tan sencillo como habría podido hacerlo. Hay un grado de dificultad en esto, que de alguna forma demuestra que las mujeres son íntegras, en lugar de un objeto fácil de agasajar. Quienes se limitaron a juzgar el juego visualmente pueden pensar que las mujeres son tratadas como objetos, pero dudo que esa fuese su misma sensación si lo jugasen".

Tanto las declaraciónes de Goichi Suda como el cariz de la entrevista vuelven a poner de manifiesto las evidentes diferencias culturales entre la sociedad occidental y la oriental, en la que el sexo parece mucho más normalizado. En cualquier caso, centrándonos estrictamente en el legado audiovisual, si consideramos a Japón una sociedad machista por la forma en que trata a la mujer en sus obras de ficción, ¿qué podrían pensar ellos de la ficción occidental? ¿Es acaso nuestro cine menos machista que el modo Gigoló de Killer is Dead? Os cedemos la palabra, y no se aceptan regalos para daros al razón.