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La opinión de
Manuel del Campo

El año de las portátiles

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Aún me encontraba con la resaca de la presentación europea de Nintendo 3DS cuando Sony desde Japón contraataca con NGP, la esperadísima "PSP2". Resulta que en plena batalla de las grandes, con sus Kinects, Moves y Wii Motions, surgen dos "pequeñas" consolas que pueden revolucionarlo todo.

Tiempo habrá para analizar concienzuda y detalladamente lo que realmente ofrecen y pueden dar de sí 3DS y NGP, pero las primeras sensaciones que tengo tras el anuncio de hace unas horas es que la apuesta de Sony es muy pero que muy seria. Tanto que pretende competir en dos frentes, el de las consolas portátiles clásicas y el de los dispositivos portátiles de última generación (móviles, IPod y hasta IPad/tabletas). Ahí es nada.

De nuevo quedan claras las estrategias de Nintendo y Sony, la primera confiando casi exclusivamente en el ámbito de los juegos y la diversión, y la segunda ofreciendo de nuevo un dispositivo multifuncional en el que los juegos son un servicio más, aunque el más importante, sin duda.

Ninguna estrategia es mejor o peor, puesto que en pasado Sony se ha apuntado victorias indiscutibles -PS2- y Nintendo también - Wii y DS- con lo que es difícil saber quién logrará un éxito más sonado esta vez.

Aunque siempre es difícil valorar algo antes de probarlo, tengo que reconocer que la carta de presentación de NGP ofrece poco margen a la crítica: la consola tiene todo lo que los usuarios demandábamos y más: capacidad gráfica similar a PS3, doble stick, sistema táctil delantero y trasero, dos cámaras, sensor de movimientos, Wi Fi, 3G, sistema de realidad aumentada y hasta GPS con brújula. Apabullante. Y mantiene el formato físico para los juegos (¿reconocimiento del fracaso de PSPgo?) aunque augura un futuro digital con una PSP Store compatible con Android, y retrocompatibilidad absoluta con todos los sistemas PlayStation.

Una vez más, habrá que comprobar en la práctica cómo se traducen todos estos maravillosos datos y celestiales palabras. Y, cómo no, saber cuánto nos va a costar todo esto, porque de momento Sony no ha dicho ni pío. Mi sensación -absolutamente personal y aventurada- es que los 300 euros no nos los quita nadie. Pero no podemos negar que a la firme realidad de una sorprendente 3DS a punto de llegar acabamos de asistir al anuncio de la PSP soñada. ¿Estará el futuro de los videojuegos en las portátiles?

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