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La opinión de
Óscar Díaz

Un E3 de rumores y noticias

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<p>Cada vez que se acerca un E3 nos invaden los rumores. Estos, que normalmente se mezclan con los deseos de quien los formula, tienden a mezclarse con las noticias bien fundadas. Así, muchas veces nos encontramos con que la información fiable se pierde entre el oportunismo y las ganas de ser protagonistas. ¿Pero realmente importa en el lado de los <em>meros</em> usuarios?

Cada vez que se acerca un E3 nos invaden los rumores. Estos, que normalmente se mezclan con los deseos de quien los formula, tienden a mezclarse con las noticias bien fundadas. Así, muchas veces nos encontramos con que la información fiable se pierde entre el oportunismo y las ganas de ser protagonistas. ¿Pero realmente importa en el lado de los meros usuarios? Creo que debería hacerlo.

Por otro lado, también suelo ver lo que yo llamo síndrome del abuelo. Aquí, no voy a poner ejemplos de la redacción o sus cercanías, pero hay algunos que se ven venir, incluso antes de que empiecen a hablar. "Pero si esto es igual que hace diez años, cuando estos pusieron un vídeo y luego, ni sacaron consola ni hubo nada de nada" o el típico "se la van a pegar, porque esto me recuerda mucho a cuando estos otros se lanzaron antes de tiempo y, mira dónde están ahora".

Sí, realmente, el E3 es todo un espectáculo. Las páginas se llenan desde semanas antes con miles de artículos que muchas veces son sólo repeticiones de lo que sabemos desde hace tiempo. En otras ocasiones, las menos, podemos descubrir verdaderas joyas que nos recuerdan por qué nos apasiona el mundo de los videojuegos. Hay homenajes, maldiciones, ilusiones, buenos deseos y todo un sin fin de palabras que, llegados los días de feria, todos parecemos olvidar. El espectáculo del E3 tiene eso, que hace las funciones de borrador de cerebros y sólo nos quedamos con lo que vemos. Encima, conforme nos llega cada noticia, conseguimos olvidar la anterior... salvo que que sea lo que queríamos escuchar.

En cuanto a las fuentes de información, está claro que Internet ha superado la velocidad de la luz. Antes de que algo sea oficial o, incluso, que lo hayan decidido sus responsables, ya lo tenemos en foros, twitts y, por extensión, en los telediarios a nivel nacional. Vale, me he pasado con esto último, pero creo que pronto no nos sorprenderá que así sea. Pero, ¿de dónde salen esas noticias bomba? ¿Tanta imaginación tenemos en el sector? Pues sí y no, pero también todo lo contrario.

Puede que en Estados Unidos y Japón, a alguien le inviten a una charla con Miyamoto y algún infiltrado poco cuidadoso escuche algo cuando los famosos creen que nadie les oye. Le pasa a los políticos, con sus guardaespaldas y muchas precauciones, ¿por qué no a un fanático de los videojuegos que, además, los crea? Pero en el resto del planeta, nos solemos nutrir de intermediarios, claro, salvo que nos toque ir a ver a los protagonistas y les saquemos algo. Sin embargo, para dar la condición de oficial a un rumor o un dato, es necesario su nombre y apellido, así como el momento en que todo pasó. Eso sólo se consigue con algo de mala fe, en la mayoría de las ocasiones o, por el contrario, con la colaboración expresa del autor.

Ya estamos en el otro lado de la noticia, en el de la intención y el marketing. El de los que han adoptado las técnicas virales que se estudian en la carrera y que tan económicas salen a corto plazo. ¿Qué tal si se suelta un rumor que es cierto, pero se camufla un poco? Sólo hay que estudiar bien a quién se le ofrece el honor de divulgarlo y cuidar que el mensaje fluya. Identificar este tipo de información y separarla del resto se ha convertido en algo difícil. Incluso puede volverse en contra de los que usan una técnica así, no tanto por problemas de conciencia, sino porque se ha extendido demasiado.

¿Alguien cree mis teorías de conspiración? A lo mejor esto es sólo un rumor infundado y, aquí me tenéis, con un intento de ser el centro de atención y desviaros de la información verdadera. Pero, ¿y si...?

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