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La opinión de
Alberto Lloret

¿Es The Order 1886 la primera baja de 2015?

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Hubiera sido muy sencillo empezar con chascarrillos como que el “1886” del título son las 4 notas de Famitsu o, yendo más allá, que son los segundos que dura el juego según el Youtuber de rigor que lo ha jugado a lo “speed run”, pero siendo honestos, todo lo que subyace a lo que ha pasado durante la última semana, o mes si me apuráis, me parece bastante más triste como para estar de broma. Y es que The Order 1886, lejos de ser la gran exclusiva que todos esperábamos, no deja de ser una cara muy bonita, preciosa, pero con serios problemas detrás.

Mi compañero Rafa ya lo ha dejado más que claro en el análisis: desarrollo pasillero, desequilibrio entre los componentes de juego y el ritmo, duración no muy extensa y una jugabilidad bastante genérica salvo destellos puntuales. Todo, para un juego que 4 años en preparación (Ready at Dawn comenzó a trabajar en él al 100% nada más terminar God of War Ghost of Sparta en 2010). Que sí, que se puede argumentar que han creado un nuevo motor gráfico next gen, que aún con bandas negras y sin moverse a 60 fps, es de lo mejorcito en lo visual que hemos visto en las nuevas consolas. Ese mérito no se lo voy a quitar, desde luego.

También es cierto que ese nuevo motor gráfico era para una nueva consola aún sin unas características definidas y que afinarlo habrá llevado su tiempo… pero aún así, han sido 4 años de trabajo, en los que aparte del motor, también han creado una historia y un folclore que, a priori, pintaba demasiado bien. Los caballeros de la mesa del rey Arturo, licántropos, Londres victoriano con toques Steampunk, tecnología avanzada para la época… A mí, desde luego, en la primera toma de contacto con el juego (fue portada en Hobby Consolas hace meses), me convencieron. Y más después de su buen hacer en la portátil, con 3 juegos como 3 catedrales.

Y ahora, terminan esos 4 años de trabajo, el juego llega a las tiendas y nos encontramos con “esto”. Y con “esto” no me refiero al juego de forma despectiva, ni mucho menos a su duración. Hay juegos igual o más cortos, como Journey, que pueden dejar una huella muy profunda, bien por mensaje, bien por jugabilidad o lo que sea. El problema es que aquí, ese “lo que sea”, no existe más allá de lo visual. Puedo entender que el músculo técnico sea parte de la nueva generación, pero ¿y todo lo demás, como la jugabilidad? ¿Para cuándo vamos a ver juegos que nos lleven a un nuevo nivel? The Order 1886 solo ofrece algún destello puntual, y eso para mí, es uno de los principales problemas del juego.

Ya no solo porque el diseño de todos los niveles son pasillos, sino porque hay muchas cosas demasiado familiares ya, como zonas de sigilo que hemos visto ya en un montón de juegos, sistemas de coberturas que, al final funcionan igual, o “trampas” para limitar nuestro avance (o impedirnos retroceder), que van desde no poder correr por ciertas zonas a tener que esperar que un personaje nos abra o cierre la puerta. Son solo algunos ejemplos, pero siendo un juego next gen, ¿no va ya siendo hora de echar por tierra todos los arquetipos de diseño y limitaciones de anteriores generaciones? Más cuando muchos estudios manifiestan alegremente que con 8GB de RAM pueden hacer lo que siempre han soñado… Pues o soñáis a lo pobre o perdéis demasiado tiempo hablando o sois Peter Molyneux, una de tres.

No estoy diciendo que The Order 1886 debiera ser un sandbox o un juego infinitamente más frenético, sino que los 4 años de trabajo se podían haber aprovechado infinitamente más para dejar una experiencia más satisfactoria. Aún no me he terminado la campaña, pero en lo que llevo (algo más de la mitad), solo he visto dos o tres detalles que me han llamado la atención en lo jugable. Y, como bien apunta Rafa en el análisis, incluso algunos de estos detalles, como introducir un código Morse, solo se aprovechan de manera muy puntual. Ni siquiera los duelos con los hombres lobo, que podían ser uno de los aspectos diferenciadores, logran distanciarse del resto de la acción (salvo cuando son Quick Time Events). Y eso es solo una de las muchas oportunidades perdidas.

Y es aquí donde me pregunto yo,  si nadie en Sony ha visto esto, tanto que el juego carece de ritmo en algunos momentos como que, en lo jugable, más trillado no podía estar. Sé que innovar es muy difícil, pero qué menos que culminar un producto acorde a la nueva generación. Si el juego fuera “mío”, yo no lo habría lanzado así. Le hubiera dado otro año más de trabajo (o el tiempo que hubiera necesitado) para ser el título que todos estábamos esperando, y más cuando producir un juego de estas dimensiones cuesta mucho dinero.

¿No hubiera sido más lógico dar un paso atrás para coger impulso y pulir todo lo que no estaba bien para lanzar un juego con visos de ser una nueva saga de éxito? En Nintendo, por poner un ejemplo, antiguamente hacían justo eso (ignoro si lo siguen haciendo): evaluaban sus propios títulos en base a unas tablas de puntuación, siendo 40 puntos la máxima nota posible. Si un juego importante no alcanzaba notas altas, vuelta atrás y a seguir trabajando en él. Pues bien, esa es la impresión que me ha quedado a mí con The Order 1886, que debería haber vuelto atrás. Muchas piezas están ahí, como el universo, pero no aprovechadas ni afinadas (no se termina de explotar la relación entre los personajes, por seguir con la trama).

No sé hasta qué punto esta situación va a incidir en el futuro de The Order como saga. No sé si en un año veremos The Order 1887, si éste será un “reboot” con todo lo que debía haber sido el juego original o si aquí se acabará su historia. Pero sin duda, debería ser una lección para el futuro, una lección de cómo no se deben hacer las cosas. No solo para los desarrolladores, por todo lo indicado con anterioridad, sino incluso para los editores, que deberían no inflar demasiado el globo del hype para que luego les explote en la cara.

Tampoco han funcionado las cosas de cara a la prensa. El propio estudio anunció que The Order 1886 estaba terminado, que había entrado en fase “gold” el 19 de enero, y casi un mes después, los discos para los análisis no aparecen por ningún lado… cuando lo normal es que las primeras copias estén listas en torno a 14-10 días antes del lanzamiento oficial. Eso ya levanta suspicacias, todo ello regado con conversaciones un tanto tensas, algunas de ellas a la vista de todos en redes sociales como twitter. Pero, más allá de todo esto, y de todas las lecciones que podamos extraer de este caso, lo que verdaderamente me da pena es el juego y lo que al final para mí representa: una generación que no acaba de despegar. Esperemos que en lo que queda de 2015 se enderece el rumbo…

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