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La opinión de
Óscar Díaz

Kinect e Imagenio: Caballos de Troya

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En el siglo pasado, Bill Gates pronunció diversos discursos en los que compartía su idea de tener un ordenador en cada habitación de casa, además de llevarlo encima. Con Xbox, en 2001, parece que Microsoft dio un paso de gigante para cumplir las intenciones de su ex directivo, ahora jubilado de la compañía que creó. Pero fue con Xbox LIVE, que comenzó a funcionar para nosotros en 2002, cuando las herramientas más importantes para la consola llegaron a nuestros hogares.

Ha pasado una década, con una inversión impresionante y beneficios que han empezado a llegar antes de lo esperado. La carrera de Xbox parecía a diez años, como confirmaba el analista Dean Takahashi, experto en airear información privilegiada. Pero esta lleva más de un año seguido como líder de ventas indiscutible en Estados Unidos, su principal mercado. Uno suficiente para mantener a flote todo su negocio. Está claro que la 'intrusión' de Microsoft en el campo de los videojuegos sería de largo recorrido. Las conquistas, por tanto, podían venir poco a poco. Incluso una corporación todopoderosa como esta se toma su tiempo y piensa cada paso. Y ahí estamos, a la espera del siguiente.

¿Pero no son pequeños pasitos y grandes avances lo que vemos cuando miramos atrás? ¿No hemos observado cómo Microsoft ha pasado de ser acompañante de otros a protagonista? Hay que recordar que los de Redmond empezaron con los videojuegos hace tres décadas. MSX, de Sony, tenía mucho que ver con ellos y fue una forma de entrar en la cabeza de los usuarios japoneses. ¿No lo podemos considerar uno de sus primeros pasos? Algo que se repitió con muchos títulos producidos cerca de donde se desarrollaban los MS-DOS, Windows u Office de turno. Tardó poco en expandirse a estudios externos y, como era de esperar con Microsoft, contagió una forma de trabajar a todo un sector. Una que tuvo como punto de inflexión su relación con SEGA y Dreamcast, la cual sirvió como campo de pruebas definitivo antes de lanzarse a la aventura Xbox.

¿Acaso Microsoft se hizo popular por innovar, a pesar de contar con miles de patentes en todos los campos posibles? No, lo que popularmente se identifica con la compañía es su fama, más o menos merecida, de copiar y comprar. También el talento innato para quedarse con la parte útil de lo que adquieren, asimilarlo y olvidar los nombres que compraron. FASA o Bungie  podrían servir de ejemplos (vale, también Rare), donde su núcleo más 'útil' sigue dentro de la estructura de Microsoft, pero cuyas marcas son ahora casi libres o se han devaluado como tales. La que manda es la madre de todas.

Llegamos al presente

Si en Estados Unidos, Xbox 360 lleva 15 meses casi seguidos como consola de sobremesa más vendida, es porque el énfasis de sus responsables se centra en su país de origen. Uno que devuelve con creces cada dólar invertido. El que mejor conocen. El que se mueve por una economía brutalmente potenciada por el consumo interno. Juegos y consolas hechas con y para una zona concreta. Pero más importante es lo que viene después.

Xbox ha pasado de ser una consola a convertirse en todo un sistema de entretenimiento. Justo lo contrario que algunos vemos en PlayStation 3, que nació casi como reproductor de Blu-Ray y ahora se ha llenado de juegos memorables (y online casi gratuito, si no contamos con el precio de los 'Pass'). Un espejo, para Sony, de cómo lo hizo PS2 con su lector de DVD en el año 2000. Cuando este formato era conocido por costar más de 100.000 pesetas (una moneda de tiempos pasados) para el aparato y con películas que salían casi por 5.000. El euro normalizó las cosas y PlayStation 2 llegó a 74.990 pesetas (más de 450€). La competencia, por otro lado, se ha encargado de que la historia gloriosa no se repita, con una Wii casi cienmillonaria y Xbox 360 a buen ritmo.

Pero no todos los mercados son Estados Unidos. Una potencia conocida ahora también por generar pingües ingresos por la venta de contenidos online. La primera en adaptar la industria de la música o el cine a los formatos digitales y, de paso, sacar beneficios de ello. La misma que ha elevado el volumen de negocio online de Valve, Xbox LIVE, GameStop, Amazon, etc. casi en vertical. Pero, ¿y nosotros? ¿El resto de usuarios jugadores de videojuegos? Pues necesitamos una ayudita, un empujón para empezar a meternos en el asunto. Uno que llega aunque no lo queramos, en serio.

Televisión, juegos y sencillez de manejo son las armas

El ejemplo de España es tan gráfico que la explicación por parte de Microsoft casi sobraba. ¿Qué pagan los usuarios cada mes? GolTV, Canal+ Liga… ¿Hay que añadir algo más? Ahora todo cobra sentido, ¿verdad? Como no ha habido forma de convencer a las masas para que den el salto a las compras online, Xbox se ha lanzado al barro. Nos da ’gratis' si somos Gold los canales por los que otros pagan habitualmente. Pero, ¿con qué intención? Prepararnos para la siguiente generación.

Estados Unidos está ganado, pero falta el resto de mercados. Esos en los que se leen mensajes de repulsa hacia los contenidos digitales. Donde cuesta vender juegos online 100% libres de formato físico, más allá de las ofertas irresistibles. Pero lo primero es sentar las bases. Colocar el vehículo para la distribución, buscar socios y, sobre todo, poner ese Caballo de Troya al alcance de nuestras manos. Aquí, además, Kinect sirve de apoyo, no de accesorio. En principio, no es necesario para ver los canales de, por ejemplo, Imagenio. Pero queda muy bien delante de las visitas.

Tampoco hace falta Bing para buscar los juegos que tenemos en el disco duro, pero quizá pronto ayude bastante. Y, por supuesto, una vez que Kinect pasa de 10 millones de unidades vendidas, parece claro que llegarán títulos de gran presupuesto. Incluso rizando el rizo, con Pictionary Ultimate Edition, que no sólo precisa del dispositivo de control y comunicaciones… sino de uDraw GameTablet. Eso sí, resulta de lo  más natural.

Si Microsoft sienta las bases, nos prepara con una interfaz nueva para Xbox 360, usamos sus teléfonos móviles de la misma forma que la consola y, después de verano de 2012, también Windows 8 será un uno con nuestra vida y lo hará con Kinect de la mano… ¿realmente hace falta ahora otra generación de Xbox? No. Y, si llega, seguro que no basa su sistema de almacenamiento en discos físicos.

Ni Blu-Ray, ni el popular DVD parecen dispuestos a entrar en la próxima consola de Microsoft. El disco duro de Xbox 360 ya llega a 320GB, más las llaves USB o discos que le conectemos. Encima, tenemos una nueva sección en el menú, La Nube… sí, nuestras partidas y perfiles pueden estar lejos de nosotros. A nuestro lado, pero sin tocarlos. La cosa parece clara y, si Microsoft se lo toma tan en serio, aunque llegue todo poco a poco, habrá que estar pendientes. Next chapter, in the Cloud.

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