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La opinión de
Javier Abad

Kinect y la novia de toda la vida

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Os voy a contar una historia que os sonará de alguna de esas TV movies que ponen los domingos después de comer: un chico cachas y guapete despunta jugando en el equipo de fútbol americano de su instituto. Su novia de toda la vida no se pierde un entrenamiento, y no es que sea un bombón, pero lo suyo es amor verdadero. Sin embargo, el chaval pasa a la universidad y todo cambia: los equipos profesionales se fijan en su juego, se hace famoso en el campus y llama la atención de la líder de las animadoras, que se lo lleva al huerto y le hace olvidar a su primera novia. Lo que pasa después no os lo puedo contar, porque en esta parte siempre me quedo frito en el sofá, pero sé que al final, cuando me despierto, el chico ha comprendido que aunque su novia de siempre no tiene el cuerpazo de la animadora, el físico no lo es todo y es con ella con quien debe casarse.

¿Qué a qué viene todo esto? Resulta que un guión así retrata la relación entre las revistas especializadas y los videojuegos. Nosotros somos la chica que les juró amor eterno desde el primer día, cuando ellos estaban en el instituto y aún no eran famosos. Sin embargo, los juegos fueron haciéndose cada vez más conocidos, y llamaron la atención de una guapa animadora, la prensa generalista. Poco a poco fuimos descubriendo que las compañías se dejaban seducir por la promesa de un hueco en un periódico de tirada nacional, y no os digo nada si veían las faldas de una cámara de televisión. En fin, que las revistas especializadas seguimos yendo a los bailes de fin de curso, pero sabemos que los videojuegos ya no tienen ojos solo para nosotros.

Nuestra esperanza es que se den cuenta de que aunque no somos tan glamourosos como la prensa general, siempre les seremos fieles. ¿Y qué puede abrirles los ojos? Casos como el que ha ocurrido con la cobertura de Kinect en El País. Microsoft está presentando estos días su dispositivo a la prensa española, y más allá del interés que podamos encontrar en sus primeros juegos, nadie puede negar que funciona de maravilla y supone un avance tecnológico con un potencial enorme. Sin embargo, en El Pais decidieron darle este enfoque al artículo de su primer contacto con Kinect, y os podéis imaginar el revuelo que ha armado.

En este caso la animadora ha salido respondona, pero ha quedado bien claro que la novia de toda la vida jamás se comportaría así. Primero, porque la información verdadera es que cuando se lance en España Kinect no va a tener habilitado el reconocimiento de voz, ni con acento mexicano ni con ningún otro. Y segundo, porque aunque nosotros nos hemos llevado un disgusto y preferiríamos que esto no hubiera ocurrido, sabemos escuchar las explicaciones de Microsoft y hasta las vemos razonables: es preferible lanzar el producto sin esta función que causar frustración en los usuarios al ver que Kinect no reconoce su acento español. Además, los primeros juegos apenas aprovecharán el control por voz, y en solo unos meses (primavera) el problema se solucionará mediante una sencilla descarga.

¿Servirán ejemplos como este para que los videojuegos nos devuelvan al primer lugar de su corazoncito? Lo único que podéis dar por seguro es que, lo hagan o no, nuestra pasión por ellos seguirá siendo tan grande como el primer día.

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