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La opinión de
Sonia Herranz

Un Libro Blanco para una industria de muchos colores

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Me acabo de leer el Libro Blanco del Desarrollo Español de videojuegos 2015 y, aunque reconozco que todavía estoy un poco mareada y no he terminado de digerir las cifras, os recomiendo que le echéis un vistazo… si los videojuegos os interesan un poco más allá de encontrar el título ideal para pasarla tarde (lo que, por otra parte, es su objetivo fundamental). Si tenéis curiosidad, merece la pena hojearlo (¿se dice así cuando el libro es digital?)

Casi en cada uno de los capítulo de este informe publicado por DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento), he encontrado algo que me ha sorprendido, algo en qué pararme o algo que me ha dado ideas para reflexionar un poco… Es más, casi todos los temas que me han llamado la atención nos van a empujar, sin remisión, al debate.

Por ejemplo, nada más empezar me he encontrado con el tema de los modelos de distribución. Sí, ya sabéis: físico o digital. Comprar en tienda u online. Ya sé que por aquí muchos no estáis muy a favor de las descargas. Ya sé que comprar un juego online eparece como no comprar. Al final no tienes namás que un archivo en el disco duro y vete tú a saber qué puede ser de él… El caso es que en PC el modelo digital ya supera al físico y, aunque en consola se sigue comprando más en físico, la evolución del modelo digital parece imparable. Nos guste o no.

Podríamos desarrollar un poco esto y pelearnos un rato para decidir qué es mejor y qué es peor, pero no sé si merece la pena volver a ello otra vez… Además, lo normal es que, digamos lo que digamos, la tendencia aumente y se consolide. Allá van dos razones. Una: según varias consultoras, en tres años serán los juegos para Smartphone los que experimentarán mayor crecimiento y las consolas, el menor. Y en desarrollos móviles no hay distribución física. La otra, con la distribución digital hasta un 95% de los beneficios podrían llegar al desarrollador, mientras que con distribución física los márgenes máximos para el desarrollador son el 20 %. Si tú desarrollaras videojuegos ¿en qué formato preferías vender?


Otra cosa que me ha llamado la atención de este Libro Blanco DEV 2015, quizá porque también la veía venir, es hacia donde van los tiros de la demanda. Resulta que en España los jugadores y editores demandan juegos especialmente para… ¡teléfonos y tabletas! Es verdad que la encuesta de DEV también deja claro que es en las plataformas móviles donde menos usuarios de pago hay, sólo un 32%, pero no deja de ser sorprendente. Aunque se entiende mejor si tenemos en cuenta que España es el segundo país del mundo en el que jugamos con más dispositivos: el 31 % de los jugadores disfrutamos a la vez (ya me entendéis) de las cuatro principales plataformas: PC, consolas, portátiles y dispositivos móviles. Y ojo, que no hablamos de juegos para niños: los editores quieren juegos juveniles y para adultos. Por lo que se ve, las portátiles están abocadas a desaparecer, sustituidas por tabletas y smartphones… Sí, también aquí podemos debatir todo lo que queráis.

También me gustaría mencionar el dato del Libro Blanco que más me gusta y que, en cierto modo, más miedo me da. Hasta ahora, aunque en España consumíamos videojuegos como locos, nuestra producción era casi anecdótica. Por suerte, la tendencia lleva cambiando desde hace unos años y cada vez hay más empresas dedicadas al desarrollo de videojuegos. Hay más de 400 estudios activos en nuestro país (ya los recogía AEVI en su anuario), aunque la gran mayoría son PYMES: la mitad tiene menos de 5 empleados y sólo el 4% disponen de más de 50 empleados… El dato lo que parece indicar es que no es fácil que a corto plazo veamos grande superproducciones en nuestro país, aunque sí muchos e interesantes desarrollos para todas las plataformas.

Lo que me da miedo es la fragilidad de estos estudios, que se topan con todo tipo de trabas para encontrar financiación, empezando por un sistema de créditos que ha quedado obsoleto, no comprende el valor de una propiedad intelectual (IP) y que no ve activos tangibles que sirvan como aval. Un sistema de crédito que ve con malos ojos que jovencitos vestidos con camiseta y sólo “pensando en jugar” vayan a pedir miles de euros… Además, tampoco las ayudas públicas y las subvenciones son abundantes ni fáciles de conseguir, aunque hay que reconocer que se ha andado un largo camino y ya hay organismos que entienden de la importancia económica de esta industria y las ayudas fluyen con más facilidad y ya las hay destinadas específicamente para videojuegos y no sólo para “productos culturales”, en general.



En plena crisis, el empleo en el sector el desarrollo de software de entretenimiento ha crecido un 28%, el 60% de los contratos es de carácter indefinido, el 94% de estos trabajadores tienen estudios superiores o medios y casi todos son menores de 45 años (la mitad son menores de 30). Vamos, que hablamos de un sector que da trabajo a jóvenes cualificados. ¿Hay más sectores por ahí que lo hagan?


 

La información contenida es este Libro Blanco es utilísima para el que se esté planteando entrar en esta industria (casi todas las empresas reconocen que tienen problemas para encontrar personal cualificado, así que no es mala opción) y, sobre todo, es utilísima para que las administraciones públicas empiecen a ver la importancia de un sector que en otro países del mundo cuenta con un importante apoyo institucional. Y ningún gobierno “apoya” por amor al arte. La inversión en el desarrollo de videojuegos (en todas su facetas) revierte en el tejido industrial del país, creando riqueza y empleo y, con ellos, ingresos en forma de impuestos. 

 

 

Ya os digo que merece la pena echarle un vistazo al Libro Blanco. No hace falta que os lo leáis entero (a mí las zonas financieras me han noqueado) para que os hagáis una idea del panorama, de todo lo bueno que se avecina para esta industria no siempre bien entendida. Para que veáis por donde van las tornas y entendáis un poco mejor ciertas cosas. Yo, además, he sacado otra conclusión.

Creo que lo he dicho varias veces, pero voy a repetir: la gente que se dedica a desarrollar videojuegos me parecen superhéroes. Se enfrentan a dificultades que ríete tú del príncipe del cuento. Hasta Frodo Bolsón parece un mindundi a su lado… Su trabajo me merece el mayor de los respetos. Hasta los que hacen un minijuego para móvil arriesgan su dinero, su tiempo y su futuro en una aventura de incierto resultado. Es un trabajo creativo, vocacional, pero con muchísimas trabas y muchísima burocracia, y que requiere una enorme inversión. 

Y si además ese desarrollador es español, mi admiración se multiplica de manera directamente proporcional a sus dificultades. Oye, que parece un milagro lleguen a lanzarse juegos españoles, teniendo en cuenta el duro camino que tienen que recorrer y lo dificilísimo que es lograr el éxito…

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