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La opinión de
José Luis Sanz

Microsoft y Sony no aprenden

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<p>Nadie aprende en cabeza ajena. Esto, más o menos, me decía mi abuela, y tenía más razón que un Santo, o una Santa. Efectivamente, está visto que todos acabamos padeciendo de cierto tipo de <em>adanismo</em> (creemos que somos los primeros a los que le suceden las cosas) y que hasta que no nos pasa a nosotros, no aprendemos.

Nadie aprende en cabeza ajena. Esto, más o menos, me decía mi abuela, y tenía más razón que un Santo, o una Santa. Efectivamente, está visto que todos acabamos padeciendo de cierto tipo de adanismo (creemos que somos los primeros a los que le suceden las cosas) y que hasta que no nos pasa a nosotros, no aprendemos. Por mucho que otros, en la misma situación, se hayan pegado el castañazo padre. Y tanto Sony como Microsoft están en eso. Compitiendo por ver quién se pega el castañazo padre. Uno con Kinect y el otro con PS Move.

Yo, desde esta humilde tribuna, no pretendo que me hagan caso, más que nada por que acabaría por no tener razón y no sería nada divertido. Es más, seguro que las cifras de Kinect y PS Move cuadrarán y serán productos rentables... pero al final estas cosas se pagan.

El otro día, tanto en el Galen Center como en el Memorial Sports Arena, Microsoft y Sony, respectivamente, decidieron emular a la Nintendo de hace 5 años con lo de los motion controller y, más remotamente, a la vieja SEGA. La de los 90. Me explico.

La diferencia entre Wii, Xbox 360 y PS3 no es cuál tiene el mando más preciso, innovador o fashion de la muerte. Lo que define a unos y a otros es el concepto, el producto terminado. Que uno es así por que lo quisieron sus diseñadores (Wii) y los otros dos (PS3 y Xbox 360) no. Es más, a medida que pasen los años, los libros de historia de los videojuegos recordarán estos años como los que vieron el cambio de chaqueta más hardcasualizado de todos los tiempos: PS3 y 360 han mutado de un hardcorismo desmedido hasta un casualismo asombroso. O, al menos, es lo que sus empresas matriz quieren transmitir...

¿Eso es malo? No. Para nada. Cuantas más opciones haya mejor. Más libertad. Pero deja bien a las claras cómo funcionan unos y cómo funcionan otros. Y la conferencia de ayer de Nintendo es la prueba de que unos tienen un plan y el resto no. Wii U te podrá gustar más o menos, podrás pensar que es una tableta o un barco velero, pero de lo que no hay duda es de que forma parte de un todo. Un universo Wii-Wii U en el que funcionan mandos, juegos y experiencias. Un entramado de máquinas donde todos los usuarios tienen lo mismo en su casa: una consola, un mando-tablet y los Wiimotes de Wii...

El desarrollador que haga un juego sabrá que el 100% de los poseedores de una Wii U tienen el mando táctil con pantalla y podrá exprimirlo por completo. Sin embargo, cuando otro desarrollador se ponga con un juego de PS3 y 360... ¿qué hace? ¿Lo programa para Kinect y PS Move para que más de la mitad de los usuarios no puedan catarlo o se dirige al 100% y pasa de experimentos y bailoteos?

Cuando uno tiene un plan y piensa las cosas, todos los usuarios de esa plataforma salen beneficiados por que estos avances, como el mando de Wii U, se exprimen al máximo. Cuando sólo es un porcentaje el que tiene Kinect, o PS Move, o Mega CD, o 32X, entonces los números mandan y las third parties sólo se tiran a la piscina del motion controller cuando hay agua... casi siempre, puesta a golpe de talonario por Sony y Microsoft.

Por estas razones, creo, que Nintendo vuelve a darles un repaso a sus competidores que, a buen seguro, ya estarán pensando cómo imitar el mando de Wii U y adaptarlo, bien a sus futuras máquinas, bien a las actuales. Pero dentro de cuatro años, cuando Sony y Microsoft nos los presenten... Nintendo ya estárá en otra cosa.

Y esa es la diferencia entre abrir un camino o seguirlo: que el primero siempre lleva ventaja a los demás.

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