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La opinión de
Sonia Herranz

Sensaciones de moverse con Move

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El pasado jueves tuve la suerte de poder probar Move en las oficinas de Sony en Madrid. Y por mucho miedo que me dé esto de jugar moviendo el cuerpo, reconozco que me lo pasé muy bien.

A ver, no pude catar ningún juego “de verdad”. Sólo tenían disponibles Move Party y Sport Champion. En el disco duro de la consola estaban TV Superstars y el juego de peleas callejeras (que sigue teniendo título provisional), pero no puede probarlos porque sólo había un Move y las betas no reconocían el mando secundario.

Da igual, porque sólo con lo que había pude llegar a dos conclusiones: es muy, muy preciso y nos va a tocar sudar.

Y es que Move no sólo detecta que agitemos el mando, sino también a la altura que lo hacemos, con qué fuerza y cuánto recorrido. Me explico. En el voley playa la posición del mando indica a nuestro jugador en pantalla dónde colocar las manos: abajo para recibir, arriba para pasar o rematar. Y claro, si van arriba, el ángulo, dirección y fuerza le indican si vamos a pasar o a rematar. Remate que, por cierto, también podemos controlar y dirigir. Yo, que hace años dejé de ser deportista, terminé con un buen dolor de hombros… El caso que como había jugado al voley, no se me dio mal del todo…

Cuando fui a lanzar el freesbe demostré todas mis carencia: no sido capaz de lanzar un disco en condiciones en la vida, pues imaginaos con Move. Después de varios intentos llegué a la misma conclusión que en la vida real: hay que tener cuidado con el último giro de muñeca… ¡Casi me meto el dichoso disco en un ojo! En broma… pero poco.

Con los torneos sudé la gota gorda. Ataque frontal con la espada, cúbrete abajo con el escudo, salta para atacar desde arriba, lánzate por la izquierda que ha bajado la guardia… No se me dio mal en fácil (hasta saqué un par de trofeos), pero cuando me puse en dificultad Champion (me picó Mónica Revilla, de Sony), me dieron una tunda de escándalo…

Y es que no penséis que los minijuegos de Move son facilitos. Será por la precisión con la que el mando recoge todos nuestros movimientos, pero lo cierto es que jugar decentemente requiere práctica… Por ejemplo, no basta agitar la pala para arrearle a la pelota de ping pong, hay que tener en cuanta la altura y la colocación. Si te mueves muy deprisa de derecha a izquierda puede que “barras” la bola en lugar de golpearla…

El que es más facilito, más “para todos los públicos”, es Move Party. Imaginaos una evolución de EyeToy Play y os podréis hacer una idea. Eso sí, Move adopta la forma del objeto necesario en el minijuego y la precisón está a años luz de EyeToy Play

Para rematar la jugada os contaré que el mando es ligero, muy cómodo de agarrar (aunque te sudan las manos) y la esfera es de goma blandita… Vamos, que no puedes romperle la boca al compañero de juego si te emocionas demasiado.

No sé cómo será un juego que combine mando principal y secundario. No sé cómo responderá la combinación de stick y Move y me ha parecido que los gatillos del mando secundario están un poco difíciles… Ya veremos.

Y terminó como empecé. Move me da tanto miedo como el día que lo presentaron. Me da miedo que a partir de ahora nos toque jugar siempre así, moviéndonos. Me costó mucho tiempo cogerle el tranquillo, porque los que llevamos años jugando intentamos mover el mando lo menos posible y no es fácil sacudirse de encima esa sensación… Aunque el caso es que me lo pasé bien… 

Os remito a otra entrada de mi blog:

http://www.hobbyconsolas.com/blogs/sonia-herranz/sensacion-de-movimiento-414

Ya me contaréis.

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