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La opinión de
Roberto J. R. Anderson

Shin Megami Tensei IV: Final, y los finales de su predecesor

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Ayer me llevé una de las mayores alegrías en mucho tiempo en lo que a videojuegos se refiere. Uno de los juegos que más he disfrutado en los últimos tiempos tendrá una continuación directa, con una historia y personajes completamente nuevos y que perfeccionará aún más una fórmula jugable excepcional después de que Atlus haya escuchado las sugerencias de los usuarios. Se titulará Shin Megami Tensei IV: Final y saldrá en Japón en febrero (aún sin fecha confirmada en Occidente); dicha noticia me parece una buena ocasión para recordar a su predecesor y hablar de lo que espero del nuevo juego.

 

Los caminos de Shin Megami Tensei IV

Shin Megami Tensei IV es una maravilla que ningún auténtico amante de los juegos de rol japoneses debería perderse, y quizás sea el JRPG diseñado para una portátil que más me ha gustado hasta la fecha (aunque Dragon Quest IX y Fire Emblem Awakening andarían cerca). Su sistema de combate por turnos es probablemente el mejor que he tenido el placer de jugar, y sus magníficas mecánicas de reclutamiento y fusión de demonios son el resultado de una larga y fructífera evolución en la saga Shin Megami Tensei. Pero está claro que no es un juego para todo el mundo, pues su endiablada dificultad lo hace sólo apto para jugadores con experiencia en el género.

 

Tengo que reconocer, sin embargo, que tengo una espina clavada con Shin Megami Tensei IV: el final que me tocó (atención: si no habéis jugado puede que no queráis seguir leyendo, aunque no voy a destripar demasiado los finales). El juego incluye cuatro finales distintos que dependen de nuestras acciones a lo largo de todo el juego, y nuestras decisiones pueden hacer que nos decantemos más por el camino del Orden o del Caos. Durante la mayor parte de la aventura, el Orden representaba el inmovilismo social más absoluto y un servilismo total a un poder represor establecido, por lo que quería alejarme de esa ruta todo lo posible. ¡Toda sociedad necesita tener cierto margen para cambiar y regenerarse!

Pero en casi todas las decisiones la única alternativa era el Caos, que en muchas ocasiones llegaba incluso a parecerme nazi: está bien buscar nuevos caminos para acabar con la injusticia, pero cuando el representante del Caos en Shin Megami Tensei IV comenzaba a decir barbaridades como que sólo los fuertes deberían sobrevivir, no me dejaba otra opción que elegir el Orden. Y es que, aunque no todos sean lo suficientemente fuertes para pelear contra demonios, eso no significa que sus vidas no puedan ser muy valiosas.

Hay también un final nihilista (el final "malo") en el que aceptamos dejar que el mundo entero se vaya al garete por considerar que no tiene salvación posible. Por supuesto, yo nunca compartiría semejante postura, pues creo en el progreso y en el futuro de la Tierra, y en lo que le raza humana representa en ella pese a las muchas e innegables atrocidades que se han cometido a lo largo de la historia, y que se seguirán cometiendo hasta que alcancemos un grado superior de igualdad y democracia (confío en que acabará ocurriendo a largo plazo).

Buscando el equilibrio

Yo quería el final neutral, el del equilibrio y el sentido común: seguir únicamente el Orden hace que el progreso sea imposible, pero dejarse llevar por el Caos es un camino seguro a la ruina. El verdadero progreso necesita estar integrado por elementos tanto de Orden como de Caos; por eso necesitamos una sociedad plural, y por eso cuanto más avanza la democracia menos sentido tienen las mayorías absolutas, sean del signo que sean.

 

Esa es la clave más importante de la vida: el equilibrio. Pero por mucho que me pasé el juego alternando entre decisiones de Orden y Caos y guiándome por el sentido común en cada una de ellas, al final no pude impedir llegar a la ruta final del Orden, en la que me vi obligado a participar en un genocidio para que los que habían tenido la fortuna de nacer en un reino más próspero siguieran viviendo cómodamente (y sin percatarse de nada) al servicio del status quo establecido por los que ostentan el poder. ¿Será una metáfora de lo que los llamados países de Occidente hacen con el resto del mundo día tras día? En cualquier caso, lo que me quedó claro fue que aquel anhelado final neutral, el "bueno", era muy complicado de obtener, y alcanzarlo es uno más de los muchos elementos que forman parte de la dificultad de Shin Megami Tensei IV.

¿Qué espero de Shin Megami Tensei IV: Final?

Estoy seguro de que Shin Megami Tensei IV: Final también incluirá distintos finales que dependerán de nuestras decisiones y que nos invitarán a la reflexión, aunque aún no se sabe mucho sobre eso (me pregunto: ¿será una continuación de algún final concreto del anterior? ¿del neutral quizás?). Así que me gustaría centrarme en otras de las cosas que espero del juego.

 

Espero que el sistema de combate no sea muy diferente del de su predecesor, pero que al mismo tiempo aporte algunas mejoras y añadidos que lo perfeccionen aún más. He experimentado pocas cosas tan placenteras en un videojuego como descubrir la debilidad elemental de un enemigo en Shin Megami Tensei IV y aplastarlo a partir de dicho conocimiento.

Espero lo mismo de los sistemas de reclutamiento y fusión de demonios. No os imagináis cómo disfruté fusionándolos constantemente y combinando las habilidades de unos y otros.

Espero una gran mejora en el principal punto débil del que cojeó Shin Megami Tensei IV: los gráficos. Quiero un mayor número de escenarios explorables (en el anterior juego eran limitados y además muy parecidos entre ellos), menos menús estáticos clónicos y una evolución en el mapamundi.

Espero una banda sonora tan buena como es habitual en los Shin Megami Tensei, y que en esta ocasión podamos escoger el doblaje original japonés y no sólo las voces en inglés.

Y por supuesto, espero que el juego llegue a Europa lo antes posible y en las mejores condiciones posibles. Resulta sorprendente (y lamentable) que, pese al considerable éxito internacional de Shin Megami Tensei IV, a nuestro continente llegase con un larguísimo retraso y sólo en formato digital (y en nuestro caso concreto, sin traducir a nuestro idioma). Después de tan discreto lanzamiento en nuestras fronteras, no tengo nada claro en qué condiciones llegará su sucesor, si es que llega a Europa (lo de que llegue en castellano lo doy por imposible). Pero yo lo esperaré con muchas ganas.

Más Shin Megami Tensei en 3DS

Quiero acabar mencionando a los otros Shin Megami Tensei que hay en 3DS, pues creo que todos ellos tienen un gran valor. El próximo 30 de octubre (curiosamente, justo un año después del lanzamiento europeo de Shin Megami Tensei IV) llega a nuestro continente Shin Megami Tensei: Devil Survivor 2 Record Breaker, una versión muy mejorada y ampliada del Devil Survivor 2 de DS que estoy deseando jugar. Si no habéis jugado a ningún Devil Survivor (son juegos de rol táctico, al estilo de Fire Emblem y Disgaea), os recomiendo empezar por el divertidísimo Devil Survivor Overclocked (también en 3DS), que a su vez es una edición mejorada del primer Devil Survivor.

 

Tampoco me olvido del estupendo Shin Megami Tensei: Devil Summoner - Soul Hackers, versión mejorada de un viejo juego de Saturn; ni de Persona Q, spin-off de la subsaga más exitosa de Shin Megami Tensei construido con la fórmula de Etrian Odyssey (también de Atlus).

Hasta hace poco tenía claro que mi saga de rol favorita era Dragon Quest, pero mi balanza personal cada vez se inclina más hacia Shin Megami Tensei. Os invito a profundizar en ella todo lo que podáis, especialmente si tenéis una 3DS.

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