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La opinión de
José Luis Sanz

¿Sony y Microsoft ven nubarrones o el fin del mundo?

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Parece ser que hay un fin de ciclo en ciernes. Y no, no me estoy refiriendo al del Barça que dicen que este año será el último de grandes triunfos, no. Me estoy refiriendo a los cantos de sirena que empiezan a llegar desde los dos puntos calientes que hay en el mundo en esto de los videojuegos: EE.UU. y Japón. Que dan qué pensar...

El año pasado Nintendo decidió en su E3 que el ciclo de Wii tocaba a su fin y nos presentó Wii U. Desde hace semanas empiezan a filtrarse rumores sobre Orbis (la posible PS4) y Xbox 720 como el que no quiere la cosa, lo que significa que hay algo moviéndose en la trastienda de Sony y Microsoft. ¿Hay cambio de ciclo o simplemente los responsables de PlayStation y Xbox están haciendo ruido para desnortar al enemigo?

Yo no sé si ambas compañías están de verdad con una consola debajo del brazo acabadita y lista para ver la luz del mercado (imagino que sí, que una ligera idea tendrán de cómo va a ser y qué va a tener), pero tal y como está el patio tanto en lo económico como en la progresión tecnológica que nos rodea, yo no tardaría mucho en pensarlo y, sobre todo, en hacerlo.

Ya he dicho alguna vez que nadie necesita ahora una PS4 o una Xbox 720 con los juegos que están saliendo para sus hermanas pequeñas, pero si uno se pone en la piel de los ejecutivos de Sony y Microsoft, algún tipo de urgencia deberían tener porque nunca antes habíamos visto tantas hienas andando por el mercado olisqueando carroña. Y cuando digo hienas no lo digo de forma despectiva, sino como ejemplo de competencia que está cambiando los viejos usos del mercado a base de explorar nuevas fórmulas de negocio.

La semana pasada recibimos la visita de un miembro de Nvidia que nos estuvo enseñando la última tarjeta gráfica de la serie 600 para PC. ¡¡Una burrada!! Pero como el que no quiere la cosa, en la misma reunión, nuestro amigo de Nvidia fue un poquito más allá y tiró de tablet Android para hablarnos de sus planes en el mercado de los juegos para dispositivos móviles.

¡¡Qué queréis que os diga!! Un tablet con Tegra 3, con resoluciones de 1.280 x 800p y salida HDMI para ponerlo en una tele a 1.080p no está nada mal y da el pego como consola de videojuegos de sobremesa. Y qué decir del Nuevo iPad, que tiene una resolución de 2.048 x 1.536 con potencia suficiente para poner un juego en una tele y usar el tablet como pantalla secundaria de información (¿hola Wii U?) gravcias a su procesador gráfico de cuatro nucleos.

Con este panorama, no me extrañaría que las mentes pensantes de Sony y Microsoft estuvieran atisbando a lo lejos un enorme agujero negro que puede tragárselos si no espabilan. Podréis pensar que cómo se me ocurre comparar una PS4 o una Xbox 720 con uno de estos cacharros. Pues no, no los estoy comparando, pero el negocio es el negocio... y seguramente varios millones de usuarios comprando jueguecillos (en terminología hard-gamer) lo mismo dan más dinero que unos cientos de miles en consolas tradicionales. Y si no dan más dinero, a lo mejor son más rentables. Que es lo que importa.

Y no los comparo porque esto de las pantallas táctiles y los millones de juegos que se venden a través de sus stores son, por el momento, pequeños nubarrones negros dentro de un enorme cielo azul de Uncharteds, Gears of War y Legends of Zelda. Y si Sony y Microsoft se los toman (los nubarrones) como una tormenta que pronto pasará tras dejar unos pocos rayos, truenos y algo de lluvia, puede que cuando quieran reaccionar sean más los nubarrones que el cielo azul y se vean con el negocio cerrado.

De ahí que me da en la nariz (es mi impresión) que tanto a Sony como a Microsoft la intuición les dice que deben sacar YA sus consolas de nueva generación pero, en el momento de hacer las cuentas y ver la que está cayendo (económicamente), lo que realmente van a hacer es levantar el pie del acelerador, filtrar unos cuantos rumores y ponerle una velita a la Virgen de los Imposibles para que cuando lleguen al mercado, siga habiendo mercado.

De todos modos, por suerte para sus compañías, seguro que las mentes pensantes de Microsoft y Sony tienen un plan B definido por si las cañas se tornan lanzas y los de Apple y Google (con Android) acaban dándole la vuelta al calcetín del mercado de los videojuegos.

¿O vosotros creéis que no?

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