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La opinión de
David Martínez

Transformers Warfare 3

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Si el cine y los videojuegos tuvieran un perfil de Facebook, seguro que hubieran marcado la casilla de “está en una relación complicada”. La verdad es que ambos han caminado juntos, a veces de la mano, y otras veces dándose codazos, a ver quién ocupa más tiempo de ocio (y cuál de los dos es el que consigue una mayor recaudación).

Hubo un tiempo en que convertir una película de éxito en cartucho garantizaba las ventas. Sin ir más lejos, el número 2 de Hobby Consolas tenía en portada a Terminator… pero con el tiempo los desarrolladores se volvieron más perezosos y la fórmula blockbuster+juego dejó de funcionar. Después llegaron las productoras celosas, que cedían los derechos de los personajes, pero no del argumento, y empezamos a “sufrir” juegos  que se desarrollan antes (o de forma paralela, como Enter the Matrix) de lo que ocurre en el film.

 

Voy a aprovechar para contaros una anécdota. Cuando FOX estaba en el periodo de preproducción de X Men Origins: Wolverine, se enteró de que en Activision estaban preparando un juego sobre el personaje. Entonces se reunieron con gente de la compañía (y de Raven Software, que lo estaba desarrollando) para ver si se podía convertir en el juego oficial de la película. Al leer el argumento del juego, les gustó tanto que copiaron cosas para la cinta…

La siguiente etapa en este noviazgo fueron las adaptaciones de juego a película. Casi todas son flojas, desde las de Uwe Boll (House of the Dead, BloodRayne, Alone in the Dark, Dungeon Siege…) hasta las superproducciones como Prince of Persia o Tomb Raider. Seguramente las mejores sean Silent Hill (con una secuela en camino) y la versión animada de Resident Evil. Y eso no es mucho decir.

Pero lo que más me llama la atención, y de lo que quería hablaros en un principio, es cómo el cine ha ido absorbiendo las formas de expresión de los juegos. El último ejemplo ha sido Transformers Dark of the Moon. La película termina (sin spoilers) con una gran batalla en las calles de Chicago, y es inevitable acordarse de las secuencias que hemos visto en los dos primeros niveles de Modern Warfare 3, en Nueva York. ¡Hasta hay una secuencia en primera persona, en que sólo se ve el arma del protagonista!

Por supuesto, no se trata del único caso, en Origen también hay una secuencia (la nieve) calcada a Call of Duty. El Libro de Eli parece una adaptación oficial de Fallout 3, y películas “menores” como El Sicario de Dios, están sembradas de pequeños plagios. Sin dejar a un lado las referencias “conscientes”, como en Scott Pilgrim.

Que conste que a mí me parece bien. Desde el principio, los videojuegos han tomado prestados recursos del cine, lo que siempre se ha visto de un modo positivo, y además, creo que esta es otra forma de abrir nuestra afición preferida al gran público. Veremos cual será la siguiente en rendirse.

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