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La opinión de
Rafael Aznar

Vagancia en el paraíso deportivo

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Septiembre es el mes deportivo por excelencia en el mundillo de los videojuegos. Coincidiendo con el inicio de numerosas competiciones deportivas (ligas de fútbol, NBA, NHL, NFL) y la cercanía del opíparo banquete navideño, las grandes compañías, como Electronic Arts, Konami o 2K, aprovechan para sacar las entregas anuales de sus rentables simuladores. Para mí, como gran amante del deporte que soy, es un mes que me despierta sensaciones encontradas. Me apasiona poder analizar los títulos de la especialidad que llegan al mercado, pero todos sabemos que el género deportivo es uno de los más proclives al reciclaje de contenidos, sobre todo una vez que una saga ha alcanzado ya la excelencia en su control. Es difícil innovar cada temporada, y más en los tiempos que corren, pues el salto técnico, fundamental en este campo, se ha ido haciendo más pequeño con cada generación.

 

Sin embargo, sí que existe un factor que deja pie a innovar cuanto se quiera, los modos de juego, aunque no todos los estudios lo aprovechan, ya sea por falta de ideas o por pura vagancia. Antes que eso, la mayoría de sagas prefieren vender sus pequeños cambios jugables, que sí, existen, pero no suelen ser determinantes de cara a marcar un punto de ruptura con el pasado reciente. Destaca, particularmente, el ninguneo que hay hacia el modo Carrera, que debería ser el más atractivo en un juego deportivo y que, por lo general, se limita a ser más de lo mismo cada año, no vaya a ser que los desarrolladores se calienten demasiado la cabeza y les dé fiebre.

Si habéis seguido los análisis publicados recientemente en la web, sabréis ya a qué sagas me estoy refiriendo. Tanto FIFA 16 como PES 2016 son brillantes en lo jugable, pero es innegable que se han apoltronado de una manera flagrante en lo que a los modos de juego se refiere. La saga de EA Sports amplió mucho su oferta hace unos años, por medio de modos como Divisiones, Clubes Pro, Ultimate Team o Juegos de habilidad, pero el modo Carrera apenas ha sufrido variaciones, ni en la vertiente de mánager ni en la de jugador. Algo parecido sucede con Pro Evolution Soccer, que se miró en el espejo de su rival para replicar su propuesta, sólo que con otras denominaciones. Mientras, la mítica Liga Máster y Ser una leyenda se han ido anquilosando sin remedio. Puede parecer una tontería, pero, al final, son esos modos Carrera los que condensan la esencia de lo que hace especial a un juego deportivo: hacernos sentir en la piel de los protagonistas. Baste con fijarse en que las dos grandes novedades del modo Carrera de FIFA 16 son los torneos de pretemporada y la posibilidad de hacer entrenamientos, que, en realidad, son juegos de habilidad camuflados…

 

Habrá quien se pregunte si, realmente, hay margen de innovación en esa parcela, y la respuesta es un sí rotundo. Sólo hay que fijarse en los modos Mi Carrera y Mi GM de NBA 2K, la mejor saga deportiva de los últimos años con muchísima diferencia, algo que no me cansaré de repetir. Fijándonos sólo en lo que ha hecho en PS4 y Xbox One desde 2013, el estudio Visual Concepts ha demostrado que hay dos formas de innovar: replanteando las cosas cada año o ampliando sus opciones vastamente. La palma se la lleva el modo Mi Carrera, que no sólo permite crearse un álter ego con la cámara de la consola de turno y vivir su vida en la liga, sino que cuenta con una historia narrada en forma de escenas de vídeo. Lo mejor es que, durante los últimos tres años, la historia siempre ha variado: la de un ‘rookie’ llegado a la liga a través del Draft, la de un fracasado llegado de rebote al campeonato o la de un joven criado en un barrio pobre del que podemos ver su paso del instituto a la universidad y a la NBA. Sin duda, el cénit se alcanzó el año pasado, pues, en las escenas de vídeo, aparecían muchos jugadores reales con sus propias voces. Este año, la cosa ha decaído un poco, pues el guión que ha planteado Spike Lee es paupérrimo, pero el caso es que se observa un fuerte deseo de innovar y ser original. Si nos fijamos en el modo Mi GM, lo que encontramos es que cada año se van agregando decenas de opciones: seguimiento de los jugadores del Draft, ligas de verano, un sistema de traspasos con mucha más lógica por parte de las franquicias, contratación de personal para nuestro equipo… Desde aquí, me levanto para aplaudir a los genios de Visual Concepts, que llevan desde los tiempos de Dreamcast esculpiendo una joya tras otra.

¿Cuándo veremos un modo Carrera similar en FIFA y PES? Es cierto que las licencias del fútbol seguramente son más difíciles de gestionar que las de la NBA, sobre todo por volumen de equipos y jugadores, por lo que sería complicado plantear cosas como que hubiera escenas de vídeo en las que intervinieran futbolistas reales con sus voces, pero seguro que puede haber un punto intermedio. Lo que sí que no tiene excusa es la vertiente de mánager del modo Carrera, que es tremendamente básica si se compara con las miles de decisiones que podemos tomar en NBA 2K. Quizás va siendo hora de que EA Sports y el PES Team dejen de rascarse las narices en esta materia tan relevante.

 

El modo Carrera no es un mal endémico de los juegos deportivos. También se da mucho en el género de la velocidad (también es deportivo, aunque en el ámbito de los videojuegos se puede considerar un mundo aparte). Aunque tienen eventos para aburrir, dos sagas tan punteras como Gran Turismo y Forza Motorsport no se han planteado nunca hacernos vivir la vida de un piloto en el mundo de la competición (tampoco Project CARS lo logró, pese a que lo intentó). Especialmente sangrante fue lo que hizo Codemasters con F1 2015, pues decidió escamotear sin pudor el modo Trayectoria, que había estado presente en las entregas previas. No me olvido tampoco de Milestone Studios, que, en los últimos años, ha reciclado la misma estructura de su modo Carrera para sagas como MotoGP, WRC o MXGP.

Para ir poniendo punto final a esta rajada, sólo me queda insistir en lo prioritario que debería ser el modo Carrera en todo buen juego deportivo que se precie. No es de recibo reciclar las mismas ideas una y otra vez hasta dormir a las ovejas. Si algún estudio perezoso cree que no es posible innovar, que se mire en el estudio de Visual Concepts y se deje de milongas.

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