Reportaje

Avance de Bloodborne: ¡sólo quedan 9 días!

Por Daniel Acal
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Bloodborne está a punto de llegar a nuestras PS4. Sony nos invitó a sus oficinas para una primera toma de contacto ya con las voces en castellano del sucesor espiritual de los Souls, una creación de From Software con la colaboración de Sony Japan Studio que como sabéis llegará en exclusiva para PS4. Y ahí van nuestras primeras impresiones de Bloodborne.

Ya falta muy poco para que llegue el 25 de marzo y Bloodborne invada nuestras tiendas. Para ponernos los dientes largos, Sony nos invitó hace unos días a probar en sus oficinas una versión muy cercana a la que disfrutaremos dentro de nueve días, ya con su doblaje en castellano. Un doblaje muy profesional como nos tienen acostumbrados en todas las producciones de Sony, que será muy del agrado de la inmensa mayoría de los jugadores… aunque a otros les puede resultar algo chocante que los carcomidos habitantes de Yharnam nos amenacen en castellano antes de intentar rebanarnos el pescuezo. Cuestión de gustos.

Creando a nuestro cazador (o cazadora)

Parte de los escasos 60 minutos que nos concedieron en Sony para este primer contacto con Bloodborne en castellano los invertimos en la creación de nuestro cazador (o cazadora, porque también podremos crearnos un personaje femenino). Podremos elegir sexo, edad (con tres grados cada uno con su propia apariencia: juventud, mediana edad y vejez) y prácticamente cualquier rasgo físico de nuestro personaje, desde su altura o corpulencia hasta la forma de sus cejas. El editor es realmente completo y ofrece más opciones que en los tres títulos de la saga Souls, como la posibilidad de ponernos distintos tipos de gafas (algunos modelos parecen un tanto anacrónicos, por cierto).

Todas estas decisiones que tomaremos son meramente estéticas y no afectarán al “rendimiento” de nuestro personaje, hasta que nos toque definir su pasado. En lugar de las típicas “clases de personaje”, en Bloodborne deberemos elegir un rasgo del pasado de nuestro protagonista, que determinará en buena medida como es ahora y por lo tanto, nuestros atributos. Por ejemplo, para nuestra cazadora gafotas elegimos que tuviera un “pasado difícil”, lo que le hizo ser más fuerte y por tanto tiene más puntos de resistencia que la media. Un sistema original en su forma, aunque en el fondo no se aleja tanto de lo que estamos acostumbrados.

Una vez definido nuestro personaje y sin explicarnos absolutamente nada como es habitual en los Souls, nos soltarán por primera vez en un misterioso y semiderruido escenario interior en el que aprenderemos las nociones más básicas del control… aunque por desgracia no duraremos mucho tiempo con vida (cuando juguéis entenderéis por qué). Tras nuestra primera muerte (de muchas) despertaremos en el Sueño del Cazador, un onírico lugar que hace las veces de nexo y en el que podremos mejorar nuestros objetos, comerciar con ellos, etc. En palabras del misterioso vejete que nos hace de cicerone en el Sueño del Cazador, podemos usar todo cuanto veamos, incluyendo la muñeca que está en la puerta (buen chiste de Miyazaki… ¿o no es un chiste?). El morador de la casa tampoco es que nos explique muchas cosas. Básicamente nos insta a que, como cazadores, salgamos ahí fuera a cazar algunas bestias. Así que, al lío…

El arsenal de un cazador de bestias

Eso sí, antes de volver a los oscuros callejones de Yharnam al menos nos dejan elegir nuestra primeras armas. En la mano derecha, llevaremos un arma cuerpo a cuerpo. Hidetaka Miyazaki ha declarado en varias ocasiones que en Bloodborne el combate en las distancias cortas tendrá mucho peso, así que elegid vuestra arma en consecuencia. Para empezar, pudimos elegir entre una cuchilla, un hacha y una vara… aunque habrá muchas más como podéis ver en esta galería de pantallas que un usuario publicó ayer. Todas ellas se pueden “alargar”, logrando así una versión a dos manos del arma, algo más lenta a la hora de ejecutar golpes pero en ciertos momentos nos puede venir de lujo poder atacar a los enemigos desde más lejos… siempre que estemos en un escenario abierto, porque si nos encontramos en un angosto pasillo esta ventaja pasará a ser un incordio.

En cualquier caso, se agradece está nueva opción que nos evitará el engorro de tener que alternar entre dos armas en función de la situación y de nuestras necesidades. Tendremos dos tipos de ataques con este arma cuerpo a cuerpo, y cómo en los demás Souls deberemos vigilar nuestra barra de esfuerzo porque limitará nuestros golpes, nuestro sprint, etc. En la mano izquierda podremos portar un arma de fuego (para empezar podremos elegir entre una primitiva pistola o un trabuco), que además de quitar vida al enemigo lo aturdirá durante unos valiosos segundos que podremos aprovechar para atacar con la otra arma o para iniciar cualquier maniobra de defensa. En este sentido, hay que decir que guardar la distancia con el enemigo será vital así como dominar la “voltereta evasiva”, ya que como sabéis en Bloodborne los escudos no serán tan útiles como en los Souls para que no se abuse de esta protección (por cierto, en este primer contacto no vimos ninguno). Si venís de usar mucho el escudo en los anteriores Souls, ya os adelantamos que os lo vais a pasar mal hasta que os acostumbréis… Como novedad en el combate, cuando un enemigo nos hiere si le atacamos (con éxito) rápidamente recuperaremos esa parte de nuestra barra de salud que acabábamos de perder. Pero ojo, que esto es un arma de doble filo. Hay que responder al ataque rápidamente pero con cabeza ya que muchas veces por querer recuperar nuestra vida descuidaremos la defensa y terminaremos perdiendo mucho más…

Los oscuros recovecos de Yharnam y su fauna

Volviendo ya al juego propiamente dicho, si tuvisteis ocasión de probar la alpha de Bloodborne hace unos meses (o la demo que estuvo circulando por eventos como la última Madrid Games Week) sabrás lo que te espera en este primer paseo por las calles de Yharnam. Sus habitantes, carcomidos por la misteriosa enfermedad-maldición, nos culparán de su ruina y vendrán a por nosotros armados con guadañas, antorchas, etc. Junto a ellos en estos primeros compases del juego encontraremos, entre otras criaturas, perros igualmente malditos, enormes cuervos que afortunadamente no vuelan mucho, un enorme leproso o la pareja de licántropos que precede a Cleric Beast, el primero de los jefes finales que encontraremos en Bloodborne.

La principal diferencia con respecto a la Alpha es que vimos abiertos caminos que en la Alpha estaban cerrados, con lo que es de esperar que tendremos más recorrido y por ello más posibilidades de mejorar antes de enfrentarnos contra el primer jefe final. También nos llamó la atención los poquísimos “checkpoints” (en forma de lámpara) que vimos en estos primeros compases (sólo dos), lo que sin duda nos pondrá las cosas un poquito más difíciles teniendo en cuenta además que al principio del juego cualquier error que cometamos al encarar prácticamente cualquier combate puede ser fatal… y hacer que empecemos desde muy lejos perdiendo lo que habíamos avanzado. Pero bueno, por algo Bloodborne es el sucesor espiritual de Demon´s Souls, ¿no? Hemos venido a jugar y l@s cobardes que jueguen a otra cosa…

La otra gran diferencia que notamos en este primer contacto con Bloodborne con respecto a la citada Alpha tiene que ver con el apartado técnico, mucho más pulido que lo que vimos hace unos meses. Todo va mucho más fluido (supuestamente a 30 fps) sin los tirones puntuales que padecimos hace unos meses. Aunque Bloodborne tampoco se libra del “clipping”, uno de los defectos más extendidos en los Souls (atravesar las paredes con nuestra arma es todo un clásico en la serie). Pero estos fallitos no deslucen en absoluto el tremendo trabajo en la parcela artística, con un diseño de escenarios y de enemigos que promete ser de lo mejorcito en lo que llevamos de generación.

Mucho por descubrir en Bloodborne

Lamentablemente, en una hora poco más pudimos hacer. No logramos alcanzar otras zonas, ni dar uso a algunos de los ítems y elementos que encontramos en esta primera toma de contacto ni por supuesto asomarnos a otras partes del escenarios como las subterráneas Chalice Dungeons, mazmorras que se generarán de forma aleatoria y que prometen diversión sin fin incluso una vez que hayamos terminado el juego (cuya duración superará las 50 horas yendo “a saco” y que además contará con “Nueva Partida Plus”, un reto que según Miyazaki incluso a los propios desarrolladores les está costando superar).

Tampoco pudimos probar las opciones Online de Bloodborne en esta primera toma de contacto. Sí vimos los primeros mensajes que sirven de ayuda (nos los traen unos siniestros y pequeños seres de ultratumba), pero no pudimos dejar los nuestros, ni valorarlos, etc. Y por supuesto tampoco pudimos invadir partidas de otro jugador (o ser invadidos), ni buscar la cooperación de otros dos jugadores para que nos echen una mano contra el enemigo final de turno (con suculentas recompensas si logramos derrotarlo), opciones todas ellas que sí estarán en la versión final si utilizamos los objetos apropiados para ello (distintos tipos de campanas).

Afortunadamente, sólo tendremos que esperar nueve días para disfrutar del que, esta vez sí, va a ser el primer gran juego exclusivo de PS4 del año. Una aventura que por su elevada dificultad quizás no sea accesible para todos los públicos. Pero es un reto fascinante que merece la pena intentar ya que, como ocurría en los Souls, ante cada muerte en Bloodborne siempre te quedarán ganas de volver a intentarlo, de levantarte y tratar de encontrar otra forma de acabar con ese enemigo tan duro de pelar para descubrir qué se esconde más allá. Y eso sólo lo consiguen los grandes juegos.

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