Reportaje

Avance de Metro Last Light

Por Rafael Aznar
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El suburbano de Moscú es oscuro y alberga horrores, pero Metro Last Light intentará iluminar sus entrañas desde el 17 de mayo, fecha elegida para que este claustrofóbico shooter emerja de la tierra y se cobije en PS3, Xbox 360 y PC. ¿Tenéis preparados el Kalashnikov , la linterna y la máscara de gas para acompañar al soldado Artyom hacia la maraña de conspiraciones que se cierne?

Metro Last Light se ha subido ya al vagón y está a punto de adentrarse en las estaciones de PS3, Xbox 360 y PC. Desarrollada por el estudio ucraniano 4A Games, esta secuela de Metro 2033 nos volverá a invitar a explorar las profundidades del metro de Moscú, en una era postapocalíptica llena de mutantes.

La semana pasada, estuvimos en la presentación del juego en Londres, donde pudimos degustar las dos primeras horas de la campaña y hablar con Huw Beynon, responsable del estudio desarrollador. Para que nos metiéramos aún más en el papel, el evento se celebró en un local subterráneo, ubicado justo bajo un túnel de metro. Mientras caminábamos por el metro de Moscú, oíamos el traqueteo y las vibraciones de los trenes reales que pasaban sobre nuestras cabezas. ¿Se os ocurre un lugar más apropiado?

Moscú, año 2034: Aquí ya no queda nada; sólo muerte

El juego estará ambientado en la capital de Rusia, a veinte años vista. Tras una catástrofe nuclear, la ciudad estará dejada de la mano de Dios. El exterior será un cúmulo de ruinas, pero el subsuelo, donde pasaremos la mayor parte del tiempo, no será mucho mejor, al estar carcomido por una guerra civil entre varios bandos que lucharán por el control de un artilugio bélico con el que subyugar al resto de humanos.

La historia ha corrido a cargo de Dmitry Glukhovsky, autor de las novelas Metro 2033 y Metro 2034. El protagonista será Artyom, un soldado al que manejaremos en primera persona, mientras se enfrenta, rifle en ristre, a la oscuridad y la maldad que moran en los túneles del suburbano, anhelantes de la llegada de días mejores.

El desarrollo del juego ha sufrido algunos baches, debido al desmantelamiento de THQ, que era la compañía que, inicialmente, sustentó el proyecto. Sin embargo, tras la subasta de sus diversas licencias, Deep Silver se quedó con la de este proyecto y, finalmente, el 17 de mayo lo veremos en las tiendas.

El vagón aguarda en el andén

En nuestro viaje a Londres, tuvimos la ocasión de probar los primeros capítulos de Metro Last Light, a lo largo de dos horas. En ese tiempo, pudimos comprobar que, aunque el juego será muy continuista, contará con una ambientación muy lograda y claustrofóbica, lo que ya es un punto a su favor, dada la caterva de shooters que hay en el mercado hoy en día.

Nuestro primer objetivo será llegar a la Estación del Teatro. Para ello, tendremos que salir al exterior, donde nos toparemos con un panorama desolador: escombros aquí y acullá, lluvia radiactiva y, sobre todo, muchos enemigos mutantes. Entre ellos, se contarán licántropos y una especie de gárgolas voladoras. Sí, las consecuencias de las radiaciones nucleares son impredecibles, así que habrá criaturas de toda índole.

Por el camino, nos toparemos con un avión estrellado, a cuyo interior deberemos acceder. Gracias a una secuencia flash-back, veremos cómo se estrelló dicha aeronave, mientras estallaba una bomba nuclear. Una vez dentro, nos encontraremos con el horror, en forma de decenas de esqueletos carbonizados

Tras tan traumático suceso, lograremos entrar de nuevo en la calidez del metro. En contra de lo que pudiera parecer, el suburbano de Moscú también tendrá su toque de color. Por ejemplo, visitaremos refugios de supervivientes, en los que podremos ver espectáculos de danza o cómo un señor toca el piano. Esos espacios serán sólo pequeños reductos, pero contribuirán a dar algo de luz al lúgubre conjunto de la aventura.

Pronto, Artyom se verá inmerso en las intrigas que ha incubado el suburbano. Los partidarios de la revolución comunista volverán por sus fueros y perseguirán al protagonista, en la creencia de que tiene información clasificada de dónde está el arma que les conduzca al poder. Así, durante la acción, nuestro álter ego no hablará, pero sí que escucharemos sus reflexiones al principio de cada capítulo, con una voz en “off”, que canalizará el hilo argumental.

Metro Last Light será un shooter, pero también concederá una gran importancia al sigilo. A menudo, nos encontraremos con zonas plagadas de humanos, donde el silencio será nuestro mayor aliado. Si queremos, podremos liarnos a tiros, pero será mucho más eficiente andar acuclillados y apuñalar, con premeditación y alevosía, a los guardias que se interpongan en nuestro camino. Además, podremos apagar diversos focos de iluminación, para que la visión de los soldados enemigos se vea mermada. En este sentido, la beta que probamos aún estaba falta de pulimento, sobre todo en el tema de la IA (muchos enemigos no nos veían, aunque estuviéramos a un palmo de sus narices), pero esperemos que se arregle de cara a la versión final.

Supervivencia en la oscuridad

De toda la demo que pudimos probar, la parte que más nos impresionó se desarrollaba en una zona de cavernas, plagada de telarañas, al más puro estilo de Cirith Ungol, es decir, la caverna donde Ella-Laraña tenía su guarida en El Señor de los Anillos. Es el ejemplo más claro del ligero aderezo de “survival horror” con que contará el título.

La claustrofobia no será el único elemento de agobio con que nos amedrentará el juego. En primer lugar, tendremos que utilizar una máscara de gas con frecuencia e ir cambiando las boquillas, si no queremos caer groguis en el momento más inesperado (los jadeos de Artyom nos indicarán si su aliento está a punto de expirar). De hecho, a veces será necesario limpiarse la visera, ya que se ensuciará de polvo, progresivamente. En segundo lugar, podremos usar una linterna o un mechero para darnos luz. En tercer lugar, habrá que estar pendientes de la escasez de recursos, así como de las balas, que se emplearán como moneda de cambio para adquirir mejoras.

Hay que destacar que, en ese tramo cavernario de la aventura, podremos montarnos en un pequeño vehículo. Así, mientras nos movemos sobre raíles, nos saldrán al paso escorpiones y hormigas gigantes, a los que habrá que recetarles medicina balística. No obstante, Huw Beynon nos confirmó que el juego no incluirá vehículos que podamos conducir: “Probamos a incluir un capítulo en el que se manejaba un vehículo militar por las calles de Moscú, pero lo descartamos, porque no funcionaba”.

Beynon también nos habló de la duración de la campaña, que será “similar a la de la primera entrega, quizás un poco más”, así que echadle una diez o doce horas. En cuanto al multijugador, se ha optado por no incluirlo, pese a que, en los albores del proyecto, se llegó a considerar.

Gráficamente, lo que pudimos ver del juego nos resultó bastante sólido y consistente, en especial en lo que a variedad de entornos se refiere. Según Huw Beynon, en 4A Games han hecho grandes esfuerzos para mejorar lo ya visto en la primera entrega. Los escenarios exteriores tendrán mucho que decir a ese respecto, merced a efectos dinámicos como los de la lluvia o las nubes. También el diseño de los niveles promete ofrecer mayores posibilidades de actuación, frente a la linealidad de los de la primera entrega. Eso sí, a priori, la diferencia técnica entre la vitaminada versión de PC y la de consola será bastante considerable.

Sólo quedan dos meses para el regreso de uno de los shooters más inmersivos de esta generación. El metro de Moscú es oscuro y alberga horrores, pero Artyom le proyectará su luz para devolverle la paz. Incluso en un mundo postapocalíptico, sigue habiendo esperanza para la humanidad.

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