Reportaje

Avance de Need for Speed Rivals

Por Rafael Aznar
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Need for Speed Rivals, una unificación de las propuestas de Hot Pursuit y Most Wanted, ya asoma en el horizonte. Será el 21 de noviembre cuando el título de Ghost Games se deje ver del todo en el asfalto, pero ya hemos podido catar un pequeño tentempié, servido sobre los platos de PC y PS4. El apetito de velocidad se ha saciado ligeramente con este entrante, pero ya aguardamos, volante en mano, para degustar el delicioso plato final.

Hace unos días, se celebró en Madrid una presentación de Need for Speed Rivals, en la que James Mouat, lead designer del juego, ejerció de cicerone. Allí, se pudo probar un pequeño avance, por partida doble, pues estaban presentes tanto la versión de PC como la de PS4, si bien el título también llegará a Xbox 360, PS3 y Xbox One desde el 21 de noviembre. La muestra de PC era aún bastante inestable, pero la de la consola de Sony, más avanzada, nos dejó una grata impresión.

La conducción arcade es un género que nunca pasa de moda. Es cierto que, en el pasado, era mucho más recurrente, en especial cuando las recreativas aún tenían un rincón predilecto en el corazón de los usuarios. Sega era, sin duda, la reina del género, con franquicias como Sega Rally, Daytona USA, Out Run, Crazy Taxi, Manx TT Superbike o Hang-On. En los últimos tiempos, empujado por el mayor realismo gráfico, el género de la velocidad ha derivado más hacia la simulación, pero ha seguido habiendo sagas que no se han olvidado del tono arcade, como Burnout, Mario Kart o Sonic & All-Stars Racing. Sin duda, Need for Speed ha sido la marca más prolífica. Empezó con mucho tuneo y, luego, fue picoteando de otros ámbitos, como las persecuciones policiales, las carreras de costa a costa o la conducción por mundos abiertos (incluso hubo volantazos hacia la simulación, con la subsaga Shift).

Electronic Arts ha sabido reinventar una de sus marcas más potentes y, este año, ha dado otro pequeño paso adelante. Ghost Games, un estudio de nuevo cuño, ha heredado la licencia de manos de Criterion Games, pero el cambio no ha supuesto arrojarse a la piscina porque sí, ya que dicho estudio sueco cuenta con exmiembros de la propia Criterion y de DICE, la subsidiaria responsable de Battlefield o Mirror’s Edge, que son palabras mayores en la industria. Así, Rivals es, en esencia, una mezcla de Hot Pursuit y Most Wanted, los dos últimos títulos de la saga desarrollados por Criterion, en 2010 y 2012, respectivamente. Cualquiera que haya catado esos dos títulos, ya se imaginará lo prometedora que resulta esa mezcolanza de ingredientes.

Policías justicieros contra corredores imprudentes

La esencia del juego serán las persecuciones-huidas entre policías y pilotos ilegales. Si se juega como agente de la ley, el objetivo será chocar contra otros corredores para derribarlos y detenerlos. Para ello, los coches patrulla podrán desplegar bandas de clavos, lanzar pulsos electromagnéticos o solicitar la ayuda de helicópteros. En cambio, si se juega como corredor, el objetivo será poner pies en polvorosa, con ayuda de turbos, inhibidores de frecuencia o minas.

Las dos campañas tendrán dos estilos muy diferentes y, en cada una de ellas, habrá veinticuatro rankings a través de los cuales progresar. En el caso de los corredores, habrá hasta tres árboles de evolución en cada nivel, que potenciarán apartados como la rapidez o la robustez del coche. En el caso de los policías, se podrán desbloquear hasta tres modalidades de cada vehículo (patrulla, infiltrado y enforcer). Por ejemplo, el modelo de infiltración, a priori, no parecerá un coche de policía, lo que permitirá abordar a los rivales a traición.

El juego tendrá la licencia de un gran número de marcas reales, como Ferrari, Porsche, Aston Martin, Pagani o Mercedes. Cada vehículo tendrá unas especificaciones, medidas mediante una escala del uno al diez: velocidad punta, aceleración, control, fuerza y durabilidad. Así, el control concederá una importancia capital a los derrapes y el óxido nitroso. Como siempre, el manejo será muy arcade, por lo que, sólo con pisar ligeramente el freno, el coche ya tenderá a culear para que podamos enfilar las curvas a toda pastilla.

Otra de las bases de Need for Speed Rivals será su desarrollo en un mundo abierto, llamado Redview County. Sus escenarios, que nos llevarán por diversas autovías y carreteras secundarias, con paisajes desérticos y montañosos, recordarán, en buena medida, a los de Seacrest County, la comarca donde tenía lugar Hot Pursuit. Los atajos, a menudo ocultos por diversos matorrales, serán fundamentales para ganarle unos segundos al cronómetro, y los saltos tendrán más importancia que nunca, ya que no se limitarán a rampas colocadas por defecto.

La campaña y el multijugador, amalgamados

En los últimos años, la saga ha ido confiriendo un peso cada vez mayor al multijugador. Al margen de las típicas carreras online, se introdujo el Autolog, una especie de red social que permitía picarse con los amigos por batir diversos récords, en una suerte de multijugador contextual. Eso se mantendrá, en forma de 84 radares en los que ganarse el mayor multazo simbólico, 77 saltos en los que “volar” la mayor distancia posible o diversos tramos que habrá que recorrer en el menor tiempo posible.

Sin embargo, la mayor novedad vendrá de la mano de AllDrive, un sistema encaminado a destruir la habitual línea divisoria entre multijugador y campaña. De hecho, no habrá dos apartados diferenciados ni salas de espera, sino que el juego se desarrollará en un mundo abierto donde habrá tanto vehículos controlados por la IA como por otros humanos, aunque cada uno esté cumpliendo diversos objetivos individuales por su cuenta. En opinión de James Mouat, lead designer del juego, eso dará lugar a “un precioso caos”, ya que nunca se podrá prever el hecho de que aparezca, inesperadamente, otro corredor. En ese sentido, será una combinación de cooperativo y competitivo, en la que, probablemente, no faltará el siempre molesto “efecto goma”. Es decir, será difícil despegarse de otros rivales, aunque se estampen, debido, en parte, a que la propia idiosincrasia del título así lo exige.

Los speed points, equivalentes a los típicos puntos de experiencia, contarán con un nuevo tratamiento, directamente relacionado con el sistema AllDrive. A medida que los corredores acumulen más puntos, les será más fácil seguir multiplicando su marcador, pero, si un policía logra derribarlos, los perderán. Por eso, será importante decidir cuándo volver a la base para guardar los puntos y dejarlos a buen recaudo.

Tras probar el sistema de primera mano, nos ha gustado la idea. Ahora bien, habrá que ver si la ejecución no resulta demasiado caótica, ya que, aunque podremos retar a cualquier coche que veamos, al fin y al cabo, cada jugador podrá ir a su libre albedrío por el mapa del juego. No obstante, si se prefiere, también se podrá jugar en solitario, para evitar cualquier tipo de molestia. En cuanto al número de jugadores que podrá haber simultáneamente en una misma partida, aún no hay nada confirmado.

Gasolina gráfica de alto octanaje

Técnicamente, Need for Speed Rivals seguirá la línea marcada por los dos últimos títulos de Criterion Games. Como ya se ha dicho, el diseño estético de Redview County nos retrotraerá a Seacrest County. La variedad de los paisajes, los efectos de iluminación o los aguaceros lucirán espectaculares. Eso sí, el mundo no será tan abierto como el de un “sandbox”, pues, ante todo, se trata de un juego de coches. Es decir, habrá muchas autopistas y carreteras interconectadas, pero no parece que vayamos a ver muchos pueblos o zonas de vegetación por las que meternos (entre unas carreteras y otras, habrá muchos espacios inaccesibles y, por tanto, vacíos).

Los coches contarán con un sistema de daños aparejado a una especie de barra de energía. Si llega hasta cero, el coche en cuestión, ya seamos nosotros o algún rival, será derribado. Por lo general, los desperfectos no afectarán a la conducción, salvo los pinchazos de los neumáticos. Todos los daños se podrán arreglar pasando por las gasolineras que habrá en algunos arcenes.

No habrá tuneo con alerones o luces de neón, pero Ghost Games le ha añadido al título buenas dosis de personalización, sobre todo en lo que respecta a los corredores ilegales. Así, podremos modificar el color de la carrocería, elegir entre multitud de vinilos o cambiar las llantas.

Lógicamente, el juego lucirá mejor en PlayStation 4, Xbox One y PC, aunque el desarrollo y el control serán iguales en todas las plataformas. No parece que la diferencia vaya a ser demasiado significativa, aunque la versión de PS4, que fue la más avanzada a la que pudimos hincarle el diente, lucía muy bien.

Need for Speed Rivals será un híbrido entre Hot Pursuit y Most Wanted y, por lo que hemos podido ver hasta ahora, la fórmula funciona muy bien. Las persecuciones entre policías y corredores, con armamento de por medio, son una garantía de diversión, a lo que se ha añadido la presencia de un prometedor mundo abierto. Nos queda la duda de si el sistema AllDrive no será demasiado caótico, pero, de momento, el cóctel de velocidad y colisiones de Ghost Games desprende atractivos efluvios.

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