Reportaje

Avance de Star Trek: en la oscuridad

Por Raquel Hernández Luján
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Menudo arranque tiene la nueva entrega de Star Trek... ¿recordáis cuando las naves parecían de juguete? Pues creedme, esos tiempos se han marchado para no volver.

Abrimos nuestro cuaderno de bitácora para contaros nuestra última aventura. Paramount Pictures nos ha brindado una oportunidad de oro y ya hemos podido ver los primeros 28 minutos de metraje de una de las películas más esperadas del año: Star Trek: en la oscuridad.

Al evento no ha podido asistir su director, J. J. Abrams, que se disculpaba con su audiencia por medio de un vídeo en el que bromeaba sobre su estilismo, "no puedo estar con vosotros porque tengo que ir a la peluquería a arreglar este desastre", decía a modo de chascarrillo. Eso sí, promete acudir a la cita de cara al verano para promocionar su película junto a parte del elenco.

Quien sí estuvo con nosotros para contarnos algunos secretillos de la película fue Bryan Burke, de la compañía Bad Robot Productions y a quien recordaréis por la producción de Perdidos o Fringe, dos series de gran éxito comercial e indudable calidad. Él ha sido el encargado de contarnos los entresijos del rodaje y los resultados que esperan conseguir.

Atención a los datos técnicos porque ya son para poner los dientes largos: la película ha sido rodada en IMAX y han sido utilizados los últimos avances tecnológicos, pero eso sí, sin dejar de lado el enfoque humano. Su meta, como decía Burke, "no era conseguir un 3D cualquiera, sino una calidad como no se ha visto desde Avatar". Y os puedo asegurar que este objetivo se ha cumplido: desde el primer fotograma puede apreciarse una claridad y un grado de resolución increíbles. La acción está rodada con verdadero mimo y la fluidez de las imágenes es impresionante.

"En el mundo existen dos tipos de personas, los fans de Star Trek y los que piensan que los fans de Star Trek están locos”

Lo más importante en cuanto a sus declaraciones giró en torno al target al que se dirige esta película. Trekkis del mundo, ¡cuidado! Porque Burke anuncia que está pensada para gustar tanto a los fans acérrimos de la saga como a aquellos que se acerquen por primera vez al universo Star Trek... ¿Hay que preocuparse? ¿Significa esto que la cinta es decafeinada? Personalmente creo que no, sobre todo tras el visionado de estos primeros minutos y si tenemos en cuenta su explicación: el propio Burke no estaba inicialmente interesado en la saga, pero pensó que si podía hacer una película que a él le gustara tendría la posibilidad de atraer al público no especializado.

Él apuntaba un hecho muy cierto: las películas de Star Trek tradicionalmente iban muy dirigidas a un público concreto, lo que limitaba los presupuestos que iban dirigidos a este tipo de películas, pero para poder conseguir realizar una superproducción necesitaban hacer algo grande, diferente y, sobre todo, aperturista.

Las grandes motivaciones que hay detrás de la película son las de respetar el mundo creado por Gene Roddenberry atrapando la atención del público más especializado y pero sabiendo atraer también al neófito.

Y tras emplazarnos a comprobar por nosotros mismos el trabajo realizado, pudimos ver el arranque de la película: cerca de media hora en la que no se descuida en ningún momento el hilo argumental y todo ello a pesar de los apabullantes efectos especiales, la maravillosa visión de un futuro Londres en el que se conjuga el aire victoriano con el aspecto renovado de los edificios, las caracterizaciones de los personajes y su marcada personalidad... Muy mal tienen que haber rematado la faena para que no sea una película memorable. Mención especial merece el sonido, una de la partes inconclusas de la película junto con los efectos especiales, que hace vibrar las butacas, ¡impresionante!

En cuanto al reparto, la presentación de Benedict Cumberbatch como principal villano de la historia y su enfrentamiento con la flota promete dejarnos sin aliento. Zachary Quinto luce perfecto como Spok al igual que Chris Pine como el capitán Kirk o Simon Pegg como Scotty.

Algunos ligeros spoilers para los impacientes

No creáis que la cinta no empieza fuerte, todo lo contrario... Parte de la tripulación del Enterprise se encuentra en el planeta Nibiru que está a punto de pasar a la historia debido a que un volcán va a sepultar a los seres que lo habitan.

Spok trata de detonar un artefacto en el último minuto para detener la erupción de forma que está a punto de ser engullido por la lava, hasta que Kirk decide tomar la inciativa y rescatarlo gracias al teletransporte. Dicha acción supone una ruptura de las reglas de la flota estelar, que no debe ser vista y por eso Kirk es degradado de inmediato cuando regresa a su base.

Khan, por su parte, aparece en un hospital para decirle a un hombre que puede salvar la vida de su hija, gravemente enferma. Por supuesto ya imaginamos que algo quiere a cambio: atentar contra una de las bases de datos de la fllota. La consiguiente reunión de emergencia le brinda la posibilidad de tener a los altos mandos reunidos en un salón, donde se convierten en blancos fáciles. Con semejante presentación ya sabemos tres cosas a ciencia cierta: es retorcido, está dispuesto a cualquier cosa y está en forma y si no que se lo digan a Spok que va tras los pasos de Khan en una persecución de las que quitan el hipo y donde nos han dejado a medias, a expensas de ver el resto de la película.

Solo puedo añadir una cosa: espero que los meses pasen deprisa y llegue pronto el 5 de julio porque esta Star Trek: en la oscuridad va a ser impresionante.