Reportaje

Brink, toma de contacto definitiva

Por Óscar Díaz
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Sí, Brink está a solo unos días de todos nosotros. El siguiente título de Splash Damage, responsables de Quake Wars y Wolfenstein Enemy Territory, han dado el siguiente paso en sus carreras. Se han lanzado a crear un juego totalmente nuevo. Eso sí, aún mantienen las raíces de anteriores trabajos, con una demostración de lo bien que se les da el multijugador. Además, para esta ocasión, se han atrevido también con un modo historia algo más complejo que en anteriores conflictos.

Tras medio año más de espera y uno de esos retrasos que sorprenden, Brink vuelve a llamarnos la atención. El pasado verano, incluso, pudimos jugarlo casi en su totalidad. Con un online que llegó a PlayStation Network para demostrar que estaba a punto. Los meses han pasado y el trabajo se ha centrado en depurar el sistema de juego, facilitar las cosas a los menos duchos en el género y ampliar las posibilidades de los personajes. Ahora, recorrer los escenarios es algo totalmente natural, con saltos y acrobacias que fluyen sin más.

Pero no ha sido hasta los Games days de Bethesda, celebrados hace unas semanas, cuando hemos tenido oportunidad de probar Brink a fondo . Una toma de contacto, con el juego y sus desarrolladores, que nos ha aclarado multitud de conceptos en los que se basa este título.

Seguridad contra resistencia

Con dos facciones que luchan por el dominio de una ciudad flotante, tendremos que elegir nuestro bando. El de la lucha por los recursos que tienen unos pocos, frente al control restrictivo de estos. Algo que haremos de forma alternativa, tanto en la campaña como en el multijugador. Esta forma de dirigir el juego, donde apenas distinguimos entre el modo solitario y el online, es algo que se ha hecho con anterioridad. Se nos vienen a la cabeza Lost Planet 2 o Gears of War 2. Aquí tendremos que conquistar zonas o acabar con algunos enemigos, esperar una cuenta atrás y terminar la misión, mientras que en cualquier momento se puede unir alguien a la partida en curso.

Brink es un juego que se basa en completar sucesivas misiones, las cuales se nos asignan de forma dinámica y que suelen tener una cuenta atrás asociada. Como cuando jugamos a conquista, capturar al VIP o cualquier otra opción similar en diversos títulos online. Cuando cumplimos un objetivo, se nos da el siguiente encargo. Estos pueden ser más aptos para uno u otro tipo de personaje. Así, dispondremos de soldado, ingeniero, operario y paramédico.

 Sin embargo, como bien dicen en el vídeo que hace de tutorial, Brink nos obliga a movernos más que a disparar. Con armas de largo alcance y precisión, torretas automáticas, lugares donde reponer armamento o cambiar de clase, parece claro que necesitaremos pensar un poco antes de lanzarnos a la acción. Aún así, ofrece posibilidades para varios estilos de juego y, si nos queremos limitar a una clase, podremos encargarle el trabajo aburrido a los demás. Tanto la inteligencia artificial como nuestros amigos en la Red nos echarán una mano.

The Ark, esa Utopía

La historia de Brink, que la tiene, nos lleva a una isla en la que los recursos escasean. Al menos, eso es lo que afirma la clase dirigente, que mantiene a raya a las clases sociales más pobres. Como era de espera, la resistencia se ha levantado y nosotros podremos tomar parte por una de las facciones. En el modo historia, que se complementa con retos y todo tipo de partidas personalizadas, podremos superar diez niveles que comprenden una larga serie de misiones. Para ponernos al día, podremos ver un tutorial en vídeo que nos explica las opciones disponibles. Además, verlo nos dará los primeros 1.000 puntos de experiencia, que nos vendrán bien para acceder al equipamiento que vamos a necesitar más adelante, tanto si jugamos en solitario como online.

El aspecto del juego es algo que llama la atención desde un principio. Alejado del realismo de otros títulos, exprime un poco más el ya veterano motor Id Tech 4. El mismo que utilizan títulos como Doom 3, Quake IV, Prey… y la segunda parte de este último, que se espera en 2012. ¿En qué se diferencia de lo que ya conocemos? Para empezar, en el tratamiento de la luz. Este ha sido desarrollado por separado y ofrece un aspecto muy especial al juego. El aire de lugar postapocalíptico y lleno de detalles, con rincones oscuros y un sol propio de una isla, están bastante conseguidos.

Todo lo que es la tecnología de Brink, a nivel visual, se une a un estilo algo peculiar. Los rasgos exagerados nos llevan a crear personajes con los que identificarnos en cierta forma. El editor incluido nos deja una libertad poco habitual en su género, lo cual es de agradecer. ¿Quién no ha querido nunca manejar a alguien con una nariz como la de Luis de Góngora? Pues aquí podremos.

Además de disparar, Brink nos plantea momentos en que debemos superar obstáculos, a lo parkour. Algo que tampoco falta en las partidas a medida. Poner defensas y esperar al enemigo, escoltar al VIP, completar circuitos en tiempo récord o pequeñas misiones son las opciones iniciales que se escapan del modo historia. Uno que, esta vez, se confunde con el multijugador hasta el punto de confundirlos, una y otra vez, porque promete ser de lo más rejugable que hemos visto hasta ahora.

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