Reportaje

Cuentos de nunca acabar

Por Raquel Hernández Luján
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Tras haber visto desfilar a una legión de Blancanieves por nuestra pantalla y haber reinventado varios cuentos clásicos, no creáis que la industria ha dejado de rendirse ante la tentadora idea de versionarlos. Están en ciernes nuevas adaptaciones que llegarán en breve. Te lo contamos todo, echándole mucho, mucho cuento.

Casi ninguno de los cuentos que conocemos hoy y que metemos en ese saco de "clásico" existiría a día de hoy sin la intervención de dos hermanos que rescataron de la tradición oral algunos relatos y los plasmaron en papel. Hablamos de los Grimm: Jacob y Wilhelm, cuya intención no era ni mucho menos entretener a los niños, sino fundamentar las bases de la gramática y la filología alemanas.

Divirtámonos un rato: realidad y ficción

Los Grimm, cuya principal preocupación era la búsqueda de la identidad nacional y la preservación de la cultura alemana, comenzaron en 1806 a recopilar cuentos, mitos y leyendas populares. Vivían enterrados en libros siendo unos auténticos adictos al trabajo.

Sus donantes de cuentos fueron unas 40 personas, pero las más importantes fueron dos mujeres aunque solo de una de ellas se conoce su nombre y su apellido. Ella era Dorothea Viehmann, hija de un tabernero que había oído muchas historias de viajeros y entre los relatos que pudo transmitir estaba "La cenicienta". Marie, amiga de los Grimm les narró "La bella durmiente", "Blancanieves" y "Caperucita roja".

La película El secreto de los hermanos Grimm de Terry Gilliam (El rey pescador, Doce monos) trató de retratar a los Grimm en clave de ficción y sumergiéndoles en sus propios mundos de fantasía. Ellos eran el malogrado Heath Ledger y Matt Damon, dos embaucadores que se dedican a recorrer los pueblos embaucando a los pobres lugareños: primero les cuentan historias de maldiciones, espíritus y fantasmas y después fingen salvarlos por medio de exorcismos y rituales varios hasta que llegan a un pueblo sobre el que pesa una maldición real. Como podéis observar cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...

¿Cosa de niños?

La primera edición de cuentos publicada por ellos apenas se vendió y la familia Grimm sobrevivía penosamente, en alguna ocasiones disfrutando de una única comida al día. En 1825 se imprimió una nueva edición más pequeña y barata que empezó a llegar al público, pero no al que ellos aspiraban sino, sorpresa, al infantil. Esto les llevó a suavizar las historias, eliminar la sexualidad explícita y enmascarar el maltrato de padres a hijos que tan corriente podía parecer en la época.

El gran renovador del espíritu de los cuentos clásicos fue sin lugar a dudas Walt Disney cuya influencia fue decisiva en el mundo de la animación. Su Cenicienta, su Sirenita, su Blancanieves y los siete enanitos, etc. son auténticas obras de arte.


Pero el paso del tiempo trajo consigo evoluciones de todo tipo: desde parodias del género como Shrek hasta auténticas subversiones de los códigos que regían las adaptaciones de cuentos. Ahora es Caperucita la feroz, Blancanieves tiene más que palabras con la bruja del cuento y nada es lo que parecía ser. El público joven y adulto es ahora en la mayoría de las ocasiones el público objetivo al que se dirigen estas nuevas adaptaciones: los tiempos han cambiado y antes de llevar a un niño al cine hay que ver la clasificación por edades.

Con todo y con eso la factoría Disney también ha sanido evolucionar y abrirle paso a los cuentos de hadas actualizados, el último en aparecer ha sido el de "Rapunzel" que ha sido recontado en Enredados.

La evolución de ellas

A nadie le pasa desapercibido el machismo nada soterrado de los cuentos clásicos: las mujeres son malvadas, vanidosas, crueles y rencorosas y suelen encarnar el mal absoluto (son la bruja mala del cuento). "Hansel y Gretel" es el paradigma de esa maldad, no solo por la bruja que trata de engordar a los niños para comérselos sino porque la madre la que insiste en abandonarlos a su suerte en el bosque. Ahora decidme qué parecido guarda este relato con la reciente Hansel y Gretel Cazadores de brujas de Wirkola...

En cualquier caso, si las malvadas eran auénticos demonios, lo cierto es que también eran ellas las virtuosas féminas víctimas del mal, aunque la finalidad del cuento fuera moralizante. Ahí tenemos el ejemplo de Caperucita Roja, víctima de al menos dos versiones recientes. La primera de ellas vino de la mano de una cineasta, Catherine Hardwicke con el título Caperucita Roja ¿A quién tienes miedo? Los habitantes de Daggerhorn mantienen un pacto con el hombre-lobo que les acecha: para saciar su apetito sacrifican mensualmente un animal. Pero la bestia incumple el pacto, devorando a la hermana mayor de Valerie, una hermosa joven que está enamorada de un leñador con el que decide fugarse. El pueblo recurre a un cazador de hombres-lobo, pero éste les advierte que el lobo, durante el día, adquiere forma humana, de modo que podría ser cualquiera de ellos...


Otras versiones son todavía menos literales, casi referencias encubiertas trasladadas a la actualidad, como es el caso de Hard Candy en el que nos cuentan la historia de una adolescente de 14 años que va a meterse en la boca del lobo cuando queda con un fotógrafo de 32 años que quiere llevársela a su casa... La cinta se estrenó en 2005 en Sitges y no creo que dejara a nadie indiferente.

Sobre las recientes Blancanieves también ha habido un poco de todo. En Blancanieves y la leyenda del cazador, la musa crepuscular Kristen Stewart se las tiene que ver con la malvada Charlize Theron previo entrenamiento con el leñador que la instruye para que aprenda a defenderse.

El experimento de cine mudo flamenco-gótico de la Blancanieves de Pablo Berger es aún más arriesgado y tremendamente más atractivo a todas luces mostrando a una protagonista que sueña con convertirse en torera y que tendrá como compañeros a seis y no siete enanitos. La merma no le pesa a la película, que ha arrasado en los recientes premios Goya con once cabezones a su favor.


Blacanieves (Mirror, mirror) se decanta por el tono cómico, narrando la historia desde el punto de vista de la madrastra. Siete valerosos y rebeldes enanitos ayudarán a Blancanieves a reclamar sus derechos al trono que le pertenece por nacimiento y a conquistar al Príncipe con el que pretende casarse la temible reina.

En las tres versiones de las que hemos hablado las madrastras son incluso más interesantes que sus respectivas Blancanieves, ¿por qué será? ¿Nos gustan más lo malos? Puede ser...

La que se avecina

Seguro que recordáis el cuento de "Las habichuelas mágicas" de Hans Christian Andersen, otro gran cuentista. Es la base de la nueva cinta que está a punto de llegar a nuestra cartelera: Jack el cazagigantes, que de nuevo ha dado un inmenso salto para convertirse en otro tipo de relato, más épico y lúdico y menos moralizante.

También hemos tenido noticias de que la nueva Cenicienta de Kenneth Branagh podría ser Emma Watson, vista en la reciente Las ventajas de ser un marginado. Sobre el tono que le dará el director a su obra tenemos menos pistas, pero seguro que con su talento sabe sorprendernos.

Para muestra de la excelente salud de la que gozan los cuentos, hoy se estrena Oz, un mundo de fantasía, la precuela de El mago de Oz, un clásico del cine que nos enseñó a seguir las baldosas amarillas para adentrarnos en la fantasía. El libro original es obra del escritor Lyman Frank Baum y esta nueva adaptación va encaminada a contarnos los orígenes del famoso mago que dio título a la obra.

Los videojuegos también cuentan

Como era de esperar, el mundo de los videojuegos tampoco ha escapado a la influencia de los cuentos clásicos. Caperucita roja ha sido reflejada muchas veces como una niñita de armas tomar, como en aquel divertido Zombie Barbecue o como personaje trastornado y sádico del plantel de Darkstalkers.

Pero si ha habido una versión retorcida de los clásicos esa ha sido la de American McGee´s Alice, con un País de las Maravillas siniestro y violento que deja en pañales al que presentó recientemente Tim Burton. También se atrevía con el gore (pero adornado con mucho sentido del humor) el discreto juego de lucha Fairytale Fights. Incluso podríamos citar Fable como ejemplo de un juego que no se inspira en ningún cuento en concreto, pero sí en la imaginería y la narrativa propia de este contexto. El intento más reciente de buscar un enfoque práctico de la fusión entre los cuentos y los videojuegos sería el "rowlingniano" Wonderbook, en el que la realidad aumentada convierte a los niños, más que nunca, en protagonistas de la historia.

Se diría que los cuentos están escritos en nuestro ADN, los repetíamos de niños como un mantra y no dejábamos que nadie les cambiara ni una sola coma. Con el paso del tiempo hemos aceptado que se versionen, se actualicen, se impregnen de nuevas subtramas y nos permitan divertirnos, hacernos pensar o sencillamente disfrutar estéticamente de las propuestas que van llegando. Pronto habrá Caperucitas azules y moradas y enanitos gigantescos y nadie podrá decir nada... Solo suspirar y pensar ¡cómo ha cambiado el cuento!

Pues bienvenidos sean los cambios que los enriquezcan y los hagan crecer, porque como veis están muy vivos y en constante proceso de cambio, hasta el punto de ser un reflejo de nosotros mismos, de nuestros problemas y nuestras dudas. El cine y los videojuegos han venido a consolidarse como nuevas fuentes que beben y emanan para que no se extingan aquellas historias que comenzaron transmitiéndose de padres a hijos y que legaremos a los que vengan después.

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