Reportaje

Los Mejores cómics: Secret Wars (1984)

Por Jesús Delgado
-

Secret Wars (1984) fue el gran crossover que inició la moda de las sagas de grandes cruces entre superhéroes. Hoy reseñamos esta mágica historia, nacida como maniobra comercial y consolidada como un clásico básico del cómic estadounidense.

Secret Wars es decir crossover y uno de los mejores cómics de Marvel. Prueba de ello son las nuevas guerras secretas con las que Marvel rebooteará su línea de cómics este año. Pero también decir Secret Wars es decir éxito. Que no es lo mismo que decir que crossover es sinónimo de acierto. Sin embargo, como gran primer crossover moderno del mundo del cómic, Secret Wars es el pilar que ha fundamentado durante los últimos treinta años la fórmula acerca de cómo se debían juntar héroes de distintas colecciones en un único y común arco argumental.

Quizá por eso mismo, y aunque el tiempo no lo tratado muy bien, Secret Wars sigue siendo un referente incluso tres décadas después de su publicación. Bajo la premisa de unas guerras secretas entre héroes y villanos de Marvel en otro planeta, esta colección sacudió el mundo editorial con un rotundo éxito de ventas tanto en grapa como en merchandise relacionado. ¿Cuál fue la clave de semejante hito? ¿Quizá la historia, su ilustración tal vez? ¿O, simple y llanamente, Secret Wars hizo algo que nadie había hecho nunca, juntar a los héroes y villanos más emblemáticos de la casa y reunirlos a todos en una misma colección?

Sobre todo ésto vamos a hablar a continuación, explicando por qué consideramos que, a pesar de sus carencias, Los Mejores Cómics ha de contar con Secret Wars entre los títulos que componen su sección.

Secret Wars: del marketing a a la leyenda

Como bien señala la Guía de Lectura de Secret Wars 2015 en su sección dedicada a las Secret Wars originales, el nacimiento de esta serie fue casi de rebote y no debido a una decisión de la editorial,  sino de la juguetera Matel. A principios de los 80, Kerner había conseguido la licencia para sacar figuras basadas en la competancia de la Casa de las Ideas, DC Comics y una línea llamada Super Powers, bastante bien detallada. Matel, tratando de competir con esta marca optó por negociar con Marvel cuando sus He-Man & The Masters of The Universe no cumplieron las expectativas.

Como resultado, los directivos de Matel se reunieron con Jim Shooter, director de la editorial. Matel propuso lanzar una línea original de ocho figuras con cuatro héroes y cuatro villanos. ¡Pero aún más! También querían un cómic que sirviera de inspiración para las aventuras de las figuras de acción, así como guías de lectura sobre qué tipo de poderes tenían cada uno y su trasfondo en los cómics... detalles que consideraban que podían cuajar entre el público infantil, haciéndoles que se interesaran por el producto. Esto también se extendió al nombre de la línea: Secret Wars, un título que no solo era pegadizo sino que en los estudios de mercado demostraban reacciones muy positivas por parte del público objetivo, los niños. Había nacido Marvel Super Heroes Secret Wars.

A partir de ahí, el resto fue historia. De un número para otro, de diciembre de 1983 a enero de 1984 cambios profundos ocurrieron en Marvel Comics. Distintos héroes y sus respectivos grupos se acercaban a un extraño objeto en Central Park y al penetrar en él, eran transportados a otro lugar. En el siguiente número, los héroes regresaban cambiados, refiriéndose a algo que les había pasado en otro mundo, pero sin explicar mucho qué había ocurrido. ¿Los motivos? Los detalles de sus aventuras se narrarían en la colección de Secret Wars que se desarrollaría a lo largo de todo 1984.

El cómic fue un hito y un éxito de ventas. Y también Matel hizo "su agosto". Aunque la línea de juguetes poco tenía que ver con la acción del cómic (la base del Doctor Muerte o los vehículos nunca llegaron a salir en el cómic como tal), los niños quedaron encantados con ellos. Ciertamente, la calidad de las figuras era bastante inferior a la de de Kerner y su Super Powers de DC, pero la ingente cantidad de merchandise que saturó las tiendas compensó el bajo detalle de los juguetes, encandilando a los chavales. Desde álbumes coloreables hasta ropa y tarteras, pasando pos pósters y artículos de uso cotidiano. Pronto la colección se amplío a cinco figuras más a y a otros tres personajes que únicamente salieron fuera de Estados Unidos. 

Y, sí, coincidimos con vosotros. ¿Acaso tanto revuelo y éxito comercial merece tanta atención por nuestra parte? Os lo contamos en el siguiente epígrafe.

La madre de los crossovers

Decir que antes de Secret Wars no había crossovers es completamente falso. La Saga de Korvac (Guardianes de la Galaxia y Vengadores) o World's Finest (los héroes más importantes de DC) son claros ejemplos de que antes de 1984 ya había crossovers. Ahora bien, tan grandes y con tanta repercusión, nunca. Secret Wars fue importante porque desde la fundación de Marvel como tal en 1961, nunca antes se había dado un crossover de los principales héroes de la editorial que, además, afectase al resto de la continuidad del resto de las colecciones.

El ejemplo más sonado y popular fue, sin duda, el traje negro de Spider-man. El simbionte que, posteriormente, se llamaría Veneno y que tantos quebraderos daría a nuestro amistoso vecino Spider-man. Pero habría más. Por un lado, Magneto se vería medio redimido de su condición de villano y comenzaría su carrera como anti-héroe incomprendido; los 4 Fantásticos tendrían a Hulka como relevo de Ben Grimm (La Cosa), quien se tomaba unas vacaciones para disfrutar de su deseo tras la Guerra; Coloso volvería tocado emocionalmente de su viaje con la Patrulla-X; el Doctor Muerte revelaría cómo era su cara bajo la máscara, sin cicatrices; y el villano Hombre Molécula despertaría dentro de sí poderes que hasta el momento no sospechaba que pudiera tener.

La historia oficial dice que fue Jim Shooter, director editorial por aquellos tiempos, el encargado de escribir el guión. Y lo hizo bajo llave, sin que ningún otro guionista interviniera. Los motivos, alegó éste posteriormente, se fundamentaban en que los escritores de la casa eran muy protectores con sus personajes y no verían bien que nadie metiera mano a sus protegidos. Las malas lenguas, por contra, señalan que Shooter preveyó los beneficios de esta serie y prefirió reservarse para sí éstos con el lanzamiento de la serie. Otra teoría, además, señala que el guión prácticamente se escribía de un mes para otro, improvisando, lo cual explicaría también la extraña evolución de la historia y su aparente falta de concreción. Sin embargo, la verdad al respecto nunca la sabremos. 

Sea como fuere, la cosa funcionó. Bajo la coordinación de Tom DeFalco, dibujantes como Mike Zeck y Bob Layton desarrollaron los 12 números que componen la serie y con esta fórmula no solo sacudió el polvo y el olor a cerrado en Marvel, sino que también supuso una inyección importante de capital. De ahí que luego tuviéramos unas Secret Wars 2, poco tiempo despues, que no funcionaron tan bien debido a que se artículó con la forma tradicional de los subsiguientes crossovers: sucediéndose dentro de los números de distintas colecciones en lugar de en base a una única colección central. Pero ambos eventos abrieron la veda para los crossovers. Cada vez que algo no funcionaba o había que recurrir a un cambio, se llamaba a las armas con un crossover, dando lugar a "cambios cataclísmicos" en el Universo Marvel. Y no serían los únicos, cuidado. Entre 1985 y 86 DC repetiría la maniobra de Marvel, rebooteando su universo con Crisis en Tierras Infinitas, obra de la que hablaremos otro día. 

Pero también, al margen de sus consecuencias y valorando Secret Wars como obra independiente, se debe admitir que estamos ante un cómic revolucionario para su tiempo. Si bien su estilo narrativo y su dibujo ha envejecido algo mal (los lectores más novatos y jóvenes tendrán problemas para conectar con el lenguaje de la época y sus concepciones), como documento cultura e histórico, representante de los ochenta y como ejemplo puntero de estrategia transmedia de su momento es inigualable . E, incluso, a día de hoy se debe admitir que como cómic, su historia resulta tremendamente apasionante, con inesperados giros de guión y momentos realmente impresionantes, como el de ese Hulk sosteniendo con sus brazos el peso de una montaña. Pequeñas perlas que dejaron muy alto el listón y que difícilmente se ha vuelto a hacer algo tan épico desde entonces. 

Como dice el dicho, quien tuvo retuvo. Y Secret Wars es una lectura obligada para todo aquel que se las quiera dar de entender un poquito de cómic de superhéroes. Aunque no es una alta lectura intelecual, como las tendencias snobistas demandan a todo cómic que pasa por sus manos, Secret Wars es tremendamente entretenido, con una ilustración muy buena de acuerdo con los cánones de su época y un firme candidato a estar en la biblioteca de todo comicófilo de pro. Dicho ésto: ¿a qué estáis esperando para haceros con una copia si aún no la tenéis?


Secret Wars actualmente está siendo reeditada por Panini en un tomo único recopilatorio. El tomo en cuestión cuesta 34,95 euros. Su adquisición puede realizarse en librerias especialzadas, grandes superficies o comercios on-line. 


Si os ha gustado este Los mejores cómics, no os perdáis nuestras otras reseñas:

Lecturas recomendadas