Reportaje

En Prey 2 seremos los cazadores

Por Óscar Díaz
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A estas alturas, no haber jugado a Prey es algo inconcebible. No tanto por la experiencia que proporcionaba, que a muchos les pareció excepcional, sino por tratarse de uno de esos mitos de los videojuegos. Durante años, compitió con Duke Nukem Forever en el frente de los retrasos, pero al fin llegó… mucho antes que su contrincante.

Sin desvelar mucho del final de Prey o de su historia, podemos decir que en el primer juego éramos la presa. Un indígena norteamericano al que abducían los extraterrestres, que buscaba a su novia y que la liaba conforme aprendía a usar la tecnología y los poderes alienígenas. En Prey 2, las cosas son muy diferentes. Seremos los cazadores, nos salvaremos de un avión que se cruza con una nave extraterrestre e iremos al planeta del enemigo. Una vez allí nos convertiremos en cazarrecompensas para sobrevivir en territorio hostil.

Un planeta de contrastes

Una vez en Exodus, lo que vemos es un planeta que recuerda mucho a los ambientes cyberpunk que nos han transmitido películas como Blade Runner o los libros más clásicos del género. Los colores son apagados, sucios, pero los neones están por todas partes. Nuestro personaje, un Marshall llamado Killian Samuels, puede saltar de una plataforma a otra, agarrarse a los bordes de estas e investigar las zonas con unos escenarios muy abiertos. La vida que puebla las calles, aunque algo deprimente, es una presencia constante. Familias de aliens, seguridad, matones, mendigos, trabajadores… todo intenta dar la sensación de que estamos en un lugar real.

Pero no nos limitaremos a los sucios callejones y edificios, la zona más habitable de Exodus es sólo un anillo entre la zona oscura del planeta y otra que recibe la iluminación solar de forma continua. Veremos vergeles y desiertos, según nos han asegurado desde Human Head Studios.

Para buscar trabajo, en la ciudad tenemos locales en los que se respira la decadencia de unos pobladores que parecen adorar la violencia, el vicio y que tienen muchos motivos para invadir un planeta como la Tierra. Por defecto, el arma la llevamos enfundada. Pero mostrarla en público nos ayudará a intimidar a los otros personajes, sin tener que dispararles. En este sentido, tendremos posiciones paralizadoras o mortales, con las que podremos dar caza a nuestros objetivos. Obviamente, la recompensa no será la misma, según como entreguemos la mercancía.

En el terreno de la libertad, podremos atacar a quien queramos. Sin embargo, la seguridad de la ciudad nos podrá dar caza cuando nos pasemos de la raya. El asesinato de inocentes está penado, pero también el de algunos que no lo son, con lo que deberemos tener cuidado con las cámaras móviles y los testigos que aparecen cuando menos lo esperas. Este aspecto está en pleno desarrollo, con lo que en el juego final, cuando llegue en 2012, puede convertirse en todo un referente a imitar.

Un poco de Parkour

Usar la información y saber hasta dónde llegan nuestras habilidades al saltar de un lugar a otro, así como identificar a los objetivos cuanto antes, serán tareas que deberemos dominar cuanto antes en Prey 2. También nos podremos cubrir con los objetos y movernos de un parapeto a otro a toda velocidad, con lo que nos encontramos ante un juego en primera persona que mezcla componentes de títulos tradicionalmente en tercera.

Además de llegar antes a cualquier sitio, escalar y usar el escenario nos permitirá conseguir ciertos premios, como objetos escondidos en los rincones más oscuros e inaccesibles. Lo mismo pasa con la información, que tendremos que buscarla en cualquier sitio. Así, veremos chivatos que nos ayudarán a cambio de dinero o, sencillamente, con cierta persuasión. Uno de ellos, por ejemplo, se pondrá muy duro, pero aflojará la información en cuanto disparemos a su fornido y enorme guardaespaldas.

Entre las posibilidades de nuestro personaje, además de subir y bajar de todo tipo de plataformas, también estará la de planear o mejorar sus habilidades gimnásticas. Algo que se ha puesto más de moda que nunca con Crysis 2.

Con lo que hemos jugado, nos damos cuenta de que Prey 2 rompe con su predecesor en multitud de sentidos. La historia es más estándar, pero no faltan las sorpresas. El protagonista no ofrece resistencia a que no nos identifiquemos con él. Las misiones tienen de todo y buscarnos la vida da para mucho más que otros juegos que te marcan el camino. Además, se trata de un título muy adulto, donde los bajos fondos serán nuestro entorno habitual y usar un escudo humano apenas le sorprenderá a nadie.

Prey 2 gustará mucho a los fans del primero. Aunque las similitudes con este sean más bien pocas y se reduzcan a la condición de ser un guerrero solitario, uno contra algo muy grande. La sensación que transmite es de ser algo nuevo, que nos hará olvidar cualquier crítica que recibió Prey, cuando llegó, hace ya un lustro. Además, Human Head Studios se han centrado en la historia y no quieren gastar tiempo en modos multijugador que le quiten intensidad a la aventura en solitario.

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