Análisis

Análisis de Assassin's Creed Revelations

Por Adrián Perera
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De entre todos los grandes lanzamientos de estas fechas (ya sea para el bien de nuestro disfrute como para el mal de nuestros bolsillos) sin duda uno de los grandes olvidados, con perdón de los Auditore, es Assassin's Creed Revelations. Vale que esté en boca de muchos, pero su lanzamiento ha sido eclipsado en buena medida. En este final de año estamos siendo invadidos por juegazos que caen uno detrás de otro y que nos complican, aún más si cabe, la ardua tarea de elegir entre unos u otros, cuáles se llevarán nuestras horas de disfrute en primer lugar.

Desde Hobbynews.es esperamos que este viaje por las muchas luces, aunque también algunas sombras, de la cuarta entrega de la saga (tercera del asesino florentino) os ayuden a valorar, tasar y medir la magnífica experiencia que Assassin's Creed Revelations os podría aportar. Ya no solo como continuación de la enorme saga que carga a sus espaldas, sino como un muy buen título que hará las delicias tanto de los más acérrimos seguidores como de cualquier amante de la buena acción, aventuras y relatos.

 

Luchas, misterios y, sobre todo, revelaciones

Ezio Auditore vuelve, una vez más, para completar su cometido y el emprendido por la Hermandad. Por otra parte, el desconcierto y la incertidumbre caen sobre Desmond Miles. En Assassin's Creed Revelations nos lo encontramos atrapado en el Ánimus y en un estado mental crítico. Deberá unir los cabos de su memoria genética para evitar un posible trastorno de identidad, tras los muchos usos (y puede que abusos) de la máquina de realidad virtual. Sin duda, esta es la mejor escusa para contemplar el rumbo final de la historia de Ezio que, además, se encuentra en busca del legado de su antepasado Altaïr. Entre medias, descubrirá qué empuja a los templarios para obtener poder y a los asesinos para defender a la humanidad... desde la sombra. El menú está servido, aunque conviene saber si está envenenado, ¡claro!

Los años pasan factura a todos y tras las dos entregas protagonizadas por el florentino, desde bebé hasta adulto, nos encontramos con un Ezio muy maduro, experimentado y sabio. Aunque también cansado de los derramamientos de sangre, deteriorado por su titánica lucha y desesperado por encontrar una forma de llegar a la paz. El amor tampoco se echa de menos en esta nueva entrega y da lugar a algunas escenas perfectamente integradas en el juego. Localizado en la bellísima ciudad de Constantinopla (actual Estambul) Assassin's Creed Revelations nos invita a la reflexión, al detenimiento, a pararnos un momento y pensar en el sentido y el rumbo que se ha ido moldeando a lo largo de nada más y nada menos que cuatro entregas, desde el punto de vista de nuestro querido Ezio Auditore y ocasionalmente del gran Altaïr Ibn La-Ahad. Esto, sin contar las producciones cinematográficas y los libros, que profundizan aún más en el universo marca de Ubisoft.

Esa mágica ciudad, bajo cierta decadencia por culpa de las intrusiones de los bizantinos templarios y los conflictos internos de la Dinastía Osmanlí, nos volvemos a situar ante un desamparado público que ve al credo de asesinos y a la Hermandad como una orquesta de salvadores y justicieros, alzándose la firme batuta de Ezio para dirigir semejante campaña.Sin embargo, la paz no es el único objetivo que busca el florentino en la ciudad de Constantinopla. Su meta es la biblioteca oculta de Altaïr, situada bajo los fríos muros del castillo de Masyaf y pertrechada por un sólido portón que solo abrirá el ingenio de cinco llaves, escondidas, por supuesto, en la cálida ciudad otomana.

Vuelve la Hermandad, mejor arma del credo

La Hermandad, cada vez más expandida, recibe a Ezio allá por donde viaje y le tratan como mentor de asesinos. Este episodio de Assassin´s Creed mantiene muchos rasgos del anterior, La Hermandad. Su jugabilidad conserva la formula de la saga, aunque con novedades significativas. En los combates se puede apreciar una bajada del ritmo en pos de un mayor realismo, que hace de los combates de Assassin’s Creed Revelations todo un alarde de la experiencia y la magistral técnica adquiridas por Ezio. Aunque se mantiene el dinamismo y la espectacularidad características de la casa. Todo, adornado con muertes honorables, aunque Ezio carezca cada vez más de motivos al acabar con algunos objetivos.

Por otro lado, el arsenal se aumenta considerablemente gracias a la inclusión de dos nuevos ‘útiles’. La famosa garra de asesino agilizará los traslados por la ciudad y aumentará las aptitudes de escalada de Ezio, permitiendo unos desplazamientos mucho más rápidos y llevaderos, gracias en gran parte a las tirolinas distribuidas por los tejados de la ciudad. La garra también aporta nuevas tácticas y movimientos en combate, como agarres de lanzamiento o piruetas para esquivar al enemigo y proseguir con una huída.

Las posibilidades tácticas se han ampliado a raíz de las bombas y toda la variedad de explosivos que se pueden producir e inventar. Para ello, tendremos que recoger ingredientes, que aportan más credibilidad a la labor de recolector ya vista en anteriores entregas. Según el tipo de bomba nos servirán de una forma u otra, distinguiéndose entre bombas de destrucción, de distracción o tácticas. Las primeras servirán para administrar fuertes daños a los enemigos, las de distracción, como su nombre indican, nos ayudarán enormemente a la hora de evadir tropas enemigas o lanzarnos a la huida. Por último las bombas tácticas harán más vulnerables a los enemigos, dejándolos a merced de nuestra espada. Ciertamente, este añadido pese a ser innovador no es, en absoluto, necesario, y podremos completar las misiones sin necesidad de usarlas, aunque es innegable que sugieren una gran ayuda si se saben utilizar.

La interfaz también ayuda mucho en las tareas de elección, con un sistema que distingue de forma rápida, sencilla y eficaz entre armas primarias y secundarias. Este facilita bastante la elección, para enfrentarnos a las muchas y varidas situaciones que afrontaremos en Assassin’s Creed Revelations.

Las ciudades, regiones y escenarios, que van desde la antigua ciudad de Masyaf, antaño hogar de los asesinos de Al-Muhalim y Altaïr, hasta Constantinopla, mantienen el aspecto brillante que ha pulido la saga. Además de las posibilidades jugables y de gestión que se han ofrecido en anteriores entregas, como las disputas por territorios (muy al estilo Grand Theft Auto San Andreas) o la compra de comercios y monumentos para restaurar la ciudad y gozar de sus ingresos, destacando en este apartado las defensas de las guaridad de asesinos, desarrolladas como mini-juegos de estilo ‘tower-defense’ donde debemos situar a nuestro pequeño ejército de asesinos por los tejados adyacentes a la guarida de asesinos para defenderla. De entre las unidades y estructuras cabe mencionar una considerable variedad de asesinos con ballestas, arcabuces o bombas, entre otros muchos, además de distintas barricadas que nos ayudarán a impedir el paso de las tropas enemigas por la calle.

Y tras la historia, a por los extras y el multijugador

En Assassin’s Creed Revelations no sólo vemos unas 25 horas más del juego que ya conocemos. También tenemos ante nosotros unas extensiones que intentan añadir la variedad que algunos echaban en falta en Assassin's Creed. Además de los mencionados niveles y pequeñas campañas de conquistas territoriales en las que nos disputaremos los distritos de la ciudad, podremos emprender muchísimas tareas, que van desde completar los retos de cada gremio (asesinos, mercenarios, ladrones y gitanos) por los cuales nos veremos recompensados, a conquistar gran parte del continente europeo y parte del africano, desde la administración de la nuestra Hermandad.

También entraremos en el Animus, o más bien estaremos atrapados en él, bajo el mando de Desmon en unos niveles cuyo estilo recuerda a juegos como Portal, con un enfoque que se aleja bastante de los momentos más memorables de la saga, pero que aún así sirven como buena escusa para, por un lado, obtener los 100 fragmentos rotos del ánimus esparcidos por Constantinopla con Ezio, y por otro descubrir el pasado secreto de Desmond y disfrutar de algunos puzles. En algunos casos, como los mencionados, se tratan sólo de opciones, pero no dejan de ser extrañezas empaquetadas junto a una fórmula ya conocida, al igual que el 3D estereoscópico.

Después de contemplar el resultado para el modo historia, merece la pena dedicarse al multijugador. Todo lo que funcionaba en Assassin's Creed La Hermandad se multiplica. Modos nuevos se mezclan con un estilo lleno de personalidad. Los escenarios, que mezclan pasado y futuro, la variedad, las armas y el estrés característico son todo un acierto. Asesina o sé cazado es la base de este exprimidor modo de juego, pero no faltan ejemplos memorables, como el típico capturar la bandera, en el que debemos asaltar un artefacto arcano o misiones en las que defender a un personaje V.I.P., similares a las de conocidos shooters como el también reciente Gears of War 3. Definitivamente, las opciones online de Assassin's Creed Revelations se convierten en coprotagonistas de la amplia experiencia que nos ofrece el disco de Ubisoft.

Nuevos aliados, enemigos y alguna que otra sorpresa nos esperan en el gran final que augura cada paso en Assassin's Creed Revelations. Con añadidos y mejoras que contentarán a muchos, nos encontramos ante uno de los mejores de este final de año. Manteniendo muchos aspectos de la fórmula lograda tras varias entregas, quizá la saga de Assassin’s Creed debería tomarse un respiro y buscar nuevas inspiraciones en la jugabilidad. En su otra vertiente, nos encontramos ante una digna entrega para el transcurso de la que puede alzarse como mejor historia de la actual generación, cuya trama nos envuelve y hace desear a muchísimos fans nuevas aventuras de la hermandad, los asesinos y, cómo no, Desmond Miles.

Valoración

Ezio se despide con una magnífica aventura que merece la pena por su historia. A ello se le suma la jugabilidad de la saga, llevada a otro nivel, nuevos añadidos, innovaciones que añaden variedad y un multijugador que aumentan la vida del título.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Un impecable final para las andanzas de Ezio Auditore en el Assassin's Creed más pulido y amplio.

Lo peor

Se echan en falta a algunos personajes entrañables. Ciertas innovaciones no terminan de 'cuajar'.

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