Análisis

Análisis de Assassin's Creed IV: Grito de libertad

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: Xbox 360

El primer DLC para el modo Historia de Assassin's Creed IV cambia de protagonista y nos lleva a luchar por la libertad de los esclavos negros. Adéwalé demostrará, por el camino, que es más duro que un bocata de turrón.

La aventura de Assassin's Creed IV dejó un buen sabor de boca a la mayoría de los fans de la saga y, casi a la vez que llegaba ese juego se anunciaba este DLC Freedom Cry (conocido como Grito de libertad en España), en el que íbamos a dejar a un lado al altanero Edward Kenway para manejar a su primer oficial, Adéwalé. La acción tiene lugar 15 años después de que acabe Black Flag, así que nos sirve apra profundizar aún más en el "qué pasó con" de la historia. Edward se menciona en un par de ocasiones, pero no lo veréis en el juego. Aquí, el que brilla con luz propia es Adé. ¡Y vaya si lo hace! Ya apuntaba maneras en el juego original, pero en esta nueva historia demuestra ser un personaje duro, inteligente y de fuertes convicciones.

OJO, SPOILERS SI NO HABÉIS JUGADO AC IV: Adéwále es un miembro convencido de la secta de los asesinos (FIN DE LOS SPOILERS) y aquí no deja de repetirlo, pero el escenario que se le presenta le hace demostrar su altruísmo. Lo fundamental en esta misión es ayudar a los esclavos que malviven en Puerto Príncipe, en las Indias Occidentales.

Esclavistas, saludad a mi trabuco

La triste etapa del esclavismo americano se muestra en Grito de libertad sin complejos, desde ambas perspectivas, aunque lógicamente se defiende el ideal de que los afroamericanos debían ser liberados a cualquier precio. Aún así, el título muestra un par de escenas bastante crudas sobre el tema, además de salpicar todo el desarrollo con misiones secundarias basadas en la esclavitud. Así, a veces veremos a fugados que son perseguidos por un esclavista, al que hemos de eliminar; o plantaciones que, del mismo modo que en el original, hemos de liberar. En esta ocasión no tenemos que abrir una cabaña, sino matar a varios vigilantes.

Aunque todas estas misiones se vinculan argumentalmente con el fenómeno de la esclavitud, en realidad no aportan nada nuevo en lo jugable: o consisten en matar a alguien o en transportar a alguien. Las misiones principales tampoco se salen de los esquemas de Black Flag. Tenemos 9 secuencias en las que Bastienne, una madame que actúa en la resistencia, nos dicta los pasos a seguir. Su carácter y su progresiva relación con Adé también resultan muy interesantes. Volviendo al desarrollo, esta vez se aumenta la proporción de misiones a pie frente a las que son en alta mar (a bordo de nuestro barco, el Experto Crede), aunque en ambos casos tenemos libertad para explorar un nuevo mapeado. A pie, el protagonismo es para Puerto Príncipe, mientras que en alta mar podemos recorrer unas cuantas islas o meternos en batallas con barcos esclavistas. Por supuesto, la superficie para recorrer, aunque suficiente, es menor que la de AC IV. Aun entreteniéndonos con alguna misión secundaria, podemos superar el desarrollo en unas 4 horas.

Esta vez, el DLC tiene un cierre satisfactorio, así que sus 10 euros son la única pasta que tendremos que gastar para enterarnos de toda la historia. Parece que no se ha querido repetir la fórmula de Assassin's Creed III y La tiranía del rey Washington, en la que la trama se dividía en 3 capítulos. Con Grito de libertad se cuenta todo lo que se quería contar... Y su desarrollo es canónico con la historia de la saga.

Por cierto, esta vez no hay viajes al presente ni mayores interrupciones en la trama (el DLC arranca sin explicar si Adé es antepasado de alguien relevante o si es alguien en concreto quien se está sincronizando con su memoria genética), así que se nos invita a profundizar en la historia sin más. ¡Ah! Otra cosa. Los desarrolladores aseguran que en esta pequeña historia hay pistas sobre la ambientación de Assassin's Creed V, pero hay que tener mucho ojo para descubrirlas. Nosotros no hemos dado con ellas. ¿Alguien ha tenido una "epifanía" que quiera compartir?

Pasemos a la jugabilidad. ¿Hay alguna novedad en este campo? Pues sí, sobre todo en lo que respecta a las armas. Esta vez no tenemos sables ni pistolas. Adé es más duro que eso, así que usa un machete (se usa igual que los sables, en realidad, pero es más contundente) y un trabuco. Éste tiene una potencia brutal (puede acabar con 4 ó 5 guardias a la vez) pero sólo funciona a corta distancia. También se incorporan los buscapiés, que consisten en una pequeña traca que llama la atención de varios vigilantes cercanos. Es más útil de lo que pueda parecer...

La otra novedad jugable está en el ejército de la resistencia. A medida que rescatamos esclavos, algunos de ellos se pueden unir a la causa. Los cimarrones plantarán cara a los soldados franceses y pueden ayudarnos en algunas escaramuzas, de forma parecida a lo que vimos en La Hermandad. Además, cuantos más rescatemos, más ventajas iremos desbloqueando, como armas más contundentes, mejores bolsas de munición o un "premio especial". Ya os advertimos que es bastante decepcionante, pero hasta que conseguimos la cifra simbólica de 500 esclavos unidos, no podemos parar de rescatar a unos y otros.

En cuanto a la ambientación, no hay demsiadas novedades: el motor se muestra inalterado desde AC IV (en PS3 y 360 hay bastante "popping") y el aspecto exterior del entorno es muy similar al que ya vimos, aunque el apartado sonoro sí tiene un puntito diferente al apostar por canciones tribales haitianas y nuevas melodías.

En definitiva, se nos ofrece un desarrollo muy completo por sí mismo, especialmente interesante por su historia, aunque en realidad es bastante conservador en su mecánica. Hasta que sepamos de nuevas historias sobre el Credo, seguid alerta, que los templarios no descansan...

Valoración

Un DLC muy equilibrado, que expande bien la historia de AC IV... Aunque sin arriesgar demasiado.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Adéwalé es un personaje muy interesante. Ciertas escenas, muy crudas.

Lo peor

En el fondo, se juega casi igual que el título original.

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