Análisis

Análisis de Attack of the Friday Monsters

Por Roberto J. R. Anderson
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Level-5 y Millennium Kitchen nos invitan a vivir una aventura en un pequeño pueblo japonés a comienzos de los años 70, en un juego centrado en los diálogos y la exploración.

Attack of the Friday Monsters! A Tokyo Tale formó originalmente parte de Guild02, el segundo recopilatorio de la serie Guild, una iniciativa de Level-5 (creadores de franquicias como El Profesor Layton, Inazuma Eleven y Ni no Kuni) en la que colabora con otros estudios y desarrolladores japoneses de renombre para crear pequeños e interesantes juegos. En un principio, estos juegos formaron parte de los recopilatorios Guild01 y Guild02, que aparecieron en formato físico en Japón. Sin embargo, en occidente tenemos que conformarnos únicamente con la distribución digital de los juegos por separado y localizados sólo al inglés, pero lo cierto es que podemos darnos con un canto en los dientes al ver juegos como éstos llegando a nuestro territorio.

El juego que nos ocupa acompañó a Bugs vs. Tanks y The Starship Damrey en Guild02, y esos juegos también han aparecido en nuestra eShop durante los últimos meses. Attack of the Friday Monsters es un juego con elementos de aventura gráfica y simulación de vida, y en él controlamos a un niño de 10 años llamado Sohta en un pequeño pueblo japonés de las afueras de Tokio en 1971.

Para esta aventura, Level-5 ha colaborado con el estudio Millennium Kitchen de Kaz Ayabe, desconocido en occidente pero famoso en Japón por la saga Boku no Natsuyasumi, que no ha salido fuera del país del sol naciente en ninguna de sus cuatro entregas.

Nuevo pueblo, nuevos vecinos

Sohta acaba de mudarse con sus padres a un pueblo, y pronto descubre que algo extraño ocurre en él: cada viernes aparecen unos misteriosos monstruos. El juego transcurre a lo largo del primer viernes que pasa Sohta en su nuevo pueblo, en el que tiene que buscar pistas sobre estos extraños sucesos. El desarrollo consiste básicamente en moverse por las calles, que están diseñadas con resultones gráficos prerenderizados en cámaras fijas, explorar y hablar con los distintos vecinos. Si los monstruos del título os han hecho pensar en acción os habéis equivocado de juego, ya que es un título totalmente basado en los diálogos, la exploración y las relaciones entre los personajes. En el pueblo conocéis a adultos y también a niños con los que pronto traba amistad nuestro protagonista.

Los niños del pueblo son aficionados a un juego de cartas basado en el clásico piedra-papel-tijeras. Su mecánica es muy sencilla, pero la gracia del asunto es que, si ganáis a otro niño, pasará a convertirse en vuestro "sirviente" e incluso podréis lanzarle un hechizo para que se desplome en el suelo. Esto último es, por supuesto, sólo una regla inventada por los chavales, pero que cumplen con total honor cada vez que alguien que se ha convertido en su "jefe" decide hacerlos besar el suelo mediante las palabras mágicas que han pactado para tal situación. Como parte de la aventura, lo más importante de este juego de cartas es que, en ocasiones, los niños vecinos sólo os darán la información que necesitáis si primero conseguís vencerlos. Y hasta que lo consigáis, serán ellos quienes os lancen el hechizo, y el bueno de Sohta no tendrá más remedio que ensuciarse la ropa contra la tierra del suelo.

Las cartas, como no podía ser de otra forma, representan cada una a un monstruo diferente y se llaman Monster Cards. Para aumentar vuestra colección tenéis que reunir Monster Glims, unos objetos que se encuentran desperdigados a lo largo del pueblo.

Un viernes inolvidable

El juego está dividido en 26 capítulos, aunque su estructura no es del todo lineal, y a menudo tendréis varios capítulos en desarrollo al mismo tiempo. Cada uno de ellos se centra en un personaje o acontecimiento concreto, y a medida que avancéis iréis conociendo a nuevos vecinos y desentrañando nuevos misterios que os acercarán al sorprendente clímax final de la historia.

Mientras tanto os acompañan unas inspiradas melodías, que incluyen al final y al principio de la aventura bellas canciones cantadas en japonés. También complementan a los textos en ciertos momentos la voz en japonés de un narrador, que conduce el hilo del argumento y enlaza las partes de la trama.

El juego dura unas 4 horas, lo cual puede parecer poco pero es razonable si tenemos en cuenta que originalmente formaba parte de un recopilatorio con dos juegos más, y también si comprobamos que su precio como juego separado no es excesivo. Tras ver el final del juego, el día en el pueblo pasa a ser sábado y podemos seguir jugando para atar los cabos sueltos que nos hayamos dejado y echar más partidas de cartas con los niños del pueblo.

Conclusiones

En definitiva, es un juego lleno de encanto que tiene algo especial. Un precioso homenaje a las series y películas tokusatsu que hace décadas alimentaron la imaginación de multitud de niños japoneses (el creador de este juego sin duda entre ellos). Eso sí, sólo lo recomendamos a quienes dominen el inglés, ya que los textos son una parte fundamental del juego, y sin el conocimiento del idioma es imposible disfrutarlo como es debido.

Valoración

Muy recomendable para todos los que dominen la lengua de Shakespeare y disfruten de un juego de ritmo lento pero exquisito, enfocado en los diálogos y con un marcado espíritu japonés setentero.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

El encanto que rebosan su mundo y personajes. El juego de cartas.

Lo peor

Estaréis muy perdidos si no sabéis inglés. No es largo, aunque tampoco es caro.

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